Para hacerle frente a la pandemia por COVID-19, el ministerio de Salud de la Nación pretende comenzar con testeos masivos y llegar a tener un mínimo disponible de 10.800 camas de terapia intensiva para mayo, cuando se prevé el pico de contagios en el país.
Es que el objetivo de la cuarentena es aplanar la curva de contagios para evitar un colapso en el sistema de salud. Italia y España son los países donde se ve al punto que puede llegar una pandemia como esta mal abordada y con hospitales, profesionales y recursos escasos.
Oficialmente, Argentina cuenta con 2516 camas de terapia intensiva en el sector público y 5928 en el privado, casi el doble. En total son 8444 camas. Habitualmente la ocupación ronda entre el 75 y 80%, pero ahora, dejadas de lado las operaciones que no son críticas y habiendo disminuido drásticamente los siniestros viales, la ocupación bajó al 50.
Hoy sólo están internadas 96 personas en estado crítico por Covid-19 en todo el país. Según retrata Infobae, la hipótesis optimista es que cuando la curva llegue al máximo serán necesarias 6500 camas. Es decir, que a las aproximadamente 4000 que deje libre el sistema, habrá que agregarle 2500 para afrontar la pandemia en forma ajustada.
Además de la cama en sí, lo difícil será conseguir equipamiento, como por ejemplo los monitores multiparamétricos y los respiradores. No todas las camas de terapia que tiene actualmente nuestro país tienen respirador: sumando los sectores público y privado, solo 7393 cuentan con uno. En Argentina existen cuatro fábricas; la más grande se encuentra en Córdoba y sobre ella y otras más recaerá la tarea de garantizar la demanda del Gobierno.
En ese sentido, el otro punto clave para enfrentar con cierto optimismo la pandemia son los recursos humanos. Actualmente no alcanzan la cantidad de médicos, enfermeros y kinesiólogos entrenados para trabajar en las Unidades de Terapia Intensiva, ni siquiera para las que en una situación normal posee el sistema de salud argentino.

Lo que hicieron desde la dirección nacional de Capital Humano fue lanzar un registro de voluntarios. Hasta el momento se anotaron 3122 profesionales de la salud (2252 mujeres contra 860 varones), con edades de entre 20 y 39 años. Según contabilizó Infobae, allí hay 651 enfermeros, 392 médicos, 308 bioquímicos, 196 kinesiólogos, 193 técnicos radiólogos, 159 técnicos de laboratorio, 150 psicólogos, 114 auxiliares en enfermería, 110 instrumentadores quirúrgicos, 68 médicos veterinarios, 59 licenciados en enfermería; 43 profesionales en análisis clínicos; 41 técnicos en emergencia médica; 28 biólogos y 600 de otras disciplinas.
A través de videoconferencias, los voluntarios reciben una capacitación a distancia referida al manejo del paciente crítico y del respirador, shock séptico, distrés respiratorio del adulto, intubación y extubación. Un grupo de ellos (21 médicos y diez kinesiólogos) ya fue enviado al Chaco para reforzar la atención en esa provincia, donde hay circulación comunitaria, médicos infectados y otros en cuarentena.

También convocaron a unos 500 profesionales recién recibidos en distintos rubros de la sanidad, que aún tienen el título en trámite. A ellos se los entrena en el Hospital El Cruce de Florencio Varela y en la Universidad Nacional de La Matanza. Incluso, médicos que hoy trabajan en ambulancias serán enviados a la atención hospitalaria.
Para que todo esto pueda funcionar de manera legal (médicos de reserva que podrían trabajar sin título habilitante, por ejemplo) se espera que los próximos días que el Poder Ejecutivo dicte un DNU que regularice estas situaciones impensadas fuera de esta emergencia y que sean válidas sólo durante la misma.
Según las estadísticas mundiales, el 80 por ciento de los casos reportados son leves, que hoy ocupan camas comunes en clínicas y hospitales. Cuando no alcancen para estos enfermos se están construyendo hospitales de campaña. En la provincia de Buenos Aires habrá 17 mil camas de ese tipo: el centro más impresionante es el que se hizo en Tecnópolis, donde se montaron 3 mil camas y se podría llegar a 15 mil. Allí trabajarían 300 personas, entre enfermeros, cuidadores y médicos.

Dentro de "8 o 10 días", aseguran fuentes oficiales consultadas por Infobae, se comenzarán a realizar 170 mil testeos rápidos de tipo serológico, con kits donados por China, que probablemente se puedan fabricar nuestro país en poco tiempo más. Pero no son para diagnóstico. Lo que hacen estos estudios es identificar anticuerpos. De hallarlos, significa que la persona se infectó con el virus, fue asintomática, pero tuvo capacidad para contagiar. Esto va a servir para conocer la circulación viral en forma más concreta. Se testearán principalmente en centros donde se reciban pacientes con problemas respiratorios, pero será básicamente al azar, explicaron.
En pocos días, a mediados de abril, calculan que comenzaría a “estresarse” el sistema de salud. Allí comenzará la verdadera batalla. Y todo lo planeado hoy será puesto a prueba.