martes 24 de marzo de 2026

Fernando Carlos: “Ya no se podrá gobernar sin atender a los riesgos”

A siete años de la inundación que arrasó la ciudad, el especialista platense en reducción del riesgo reflexiona en esta entrevista sobre la importancia de la prevención para disminuir el impacto social de los eventos o amenazas a que estamos expuestos. En medio de la pandemia del coronavirus, advierte una y otra vez sobre la necesidad de trabajar la reducción del riesgo como política de Estado.

Empezó a nadar por consejo médico, para contrarrestar los efectos de un asma crónico que lo aquejaba. Casi en simultáneo, mientras cursaba en la primaria N° 19 General San Martín del barrio La Loma, se ofreció como “auxiliar de emergencia” para intervenir junto a los docentes en caso de que fuera necesario hacer primeros auxilios a alguno de sus compañeros. Desde entonces. Fernando Carlos convive con la idea y la actitud de ayudar y proteger a las personas y con el tiempo se ha convertido en uno de los principales referentes de la corriente prevencionista de reducción de riesgos como aspecto esencial de la gobernanza.

“Ya no se podrá gobernar sin atender a los riesgos como una política de Estado”, advierte Carlos, de 42 años, que en 2014, tras la terrible inundación que asoló la ciudad el año anterior, fue convocado para conducir la Dirección de Defensa Civil del municipio. En 2015 encabezó una oficina sin precedentes en la provincia: la Subsecretaría de Atención del Riesgo. Desde su inicial formación como guardavidas y profesor de Educación Física profundizó su capacitación y trabajó incansablemente en el territorio bregando por la construcción de un plan de contingencia que sirviera a la comunidad para saber qué hacer ante cada tormenta. 

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En el municipio el área a su cargo se convirtió en Subsecretaria de Planificación Estratégica. Carlos también asesoró sobre el tema en la Comisión de Investigaciones Científicas bonaerense y el año pasado formó parte del equipo formado por decenas de expertos de la Universidad Nacional de La Plata que elaboró para el municipio el Plan de Reducción de Riesgo por Inundaciones, un esquema de alcance comunitario que aún resta difundir y poner a funcionar. Semanas atrás se sumó al gobierno de Axel Kicillof como Director Provincial de Promoción Sociocultural desde donde, entre otras de las acciones, busca desarrollar en la población el concepto de una cultura de la prevención.

Como muchos platenses los días 2 y 3 de abril de 2013 Fernando fue protagonista de una dramática odisea. Buscó durante ocho horas a su padre hasta que se aseguró que estuviera a salvo junto a su madre; en el camino, auxilió a decenas de vecinos. En la casa de sus padres, ganada por el agua, se perdió casi todo y hubo que empezar de nuevo. Aquellos días lo marcaron definitivamente.

- ¿Podría decirse que la inundación fue un antes y un después para la orientación de tu vida?

- Si. Desde pequeño supe que mi vida estaría relacionada con la ayuda al prójimo, cuando cumplí 18 hice el curso de guardavidas y trabajé diez años en la Lucila del Mar y empecé a estudiar medicina donde cursé tres años y al cuarto me di cuenta que quería ser profesor en Educación Física para poder educar sobre buenos hábitos de salud, cómo hacer actividad física, alimentar y descansar bien para prevenir el desarrollo de enfermedades ligadas a los conocidos factores de riesgo de la salud. Me capacité en salvataje acuático y fui docente en las escuelas de guardavidas en los clubes Universitario y Estudiantes y en los natatorios Estoa y Olimpo Spa. También asesoré a la Comisión Provincial de Guardavidas y fui creador y coordinador del programa Ayudanos a Ayudarte en el Partido de la Costa, dónde realizábamos charlas de reducción de riesgos de desastres en espacios acuáticos como aporte al operativo de seguridad en playas. Pero cuando ocurrió lo de La Plata y tuve la posibilidad de ocupar un cargo de tanta responsabilidad me aboqué de lleno a trabajar por una ciudad resiliente. Eso me marcó definitivamente. 

Nos propusimos trabajar con todos. Lo hicimos con los actores del sector público, desde bomberos, Ejercito, policía, a equipos de rescate; pero también salimos a buscar a las asociaciones civiles, los empresarios y la comunidad en general. Incluimos a la ciudad de La Plata en el Programa de Ciudades Resilientes correspondiente a dicha Oficina de UNISDR, ensayamos una primera guía de acción las amenazas y necesidades de nuestro territorio articulado con los aspectos básicos de dicho Programa de Naciones Unidas. Ya con otro gobierno las nuevas autoridades tuvieron confianza en lo hecho y se apeló al conocimiento de los investigadores de la UNLP comandados por el ingeniero hidráulico Pablo Romanazzi. 

Hemos compartido nuestra experiencia con otras ciudades para que no esperen que las cosas les pasen para empezar a actuar. Aún falta mucho por hacer. Siempre digo que el impacto en mi ámbito familiar de todo lo ocurrido fue inmenso y dejó en mi un stress postraumático que en mi caso lo he canalizado a través de la acción y me he autoimpuesto el compromiso de seguir formándome cada día para intentar aportar a que el mundo sea un lugar más seguro.

- ¿Cómo definirías los riesgos a que estamos expuestos como sociedad?  

- Yo considero que el riesgo nace en el mismo momento que nace la vida, todos generamos Riesgos y todos podemos mitigarlo. La madre genera riesgo a su feto, cómo el mismo a su madre. Sabiendo de base que el Riego convive con nosotros es imprescindible saber desde tempranas edades que es el riesgo y cómo gestionarlo. Sin lugar a dudas, la reducción de riesgos de desastres nunca fue prioridad ni política de Estado. 

Somos un país reactivo, poco preventivo, tiene mucho que ver en cómo fuimos formados quienes gestionamos emergencias, quienes nos hemos dado cuenta de que la respuesta debe ser el margen de error de la prevención y aquellos que aún no pueden comprender que debemos lograr esas cosas no sucedan y para ello es imprescindible desarrollar buenas políticas y estrategias de prevención que deben ser estructurales y no estructurales, correctivas, transversales, sostenibles y sustentables y deben ser gestionadas mediante una fluida articulación entre lo público, lo privado, las asociaciones civiles y la comunidad en su conjunto. Es clave poder detectar las amenazas, vulnerabilidades, capacidades y riesgos para diseñar planes y protocolos y plasmar todo ello en tareas de capacitación, sensibilización y acciones concretas en el territorio. Dejar de esperar que el desastre pase para anticiparse y evitar males mayores. Desarrollar una adecuada gobernanza para gestionar los riesgos, invertir en procesos de reducción de riesgos de desastres y fortalecer los procesos de respuesta y recuperación, serían los objetivos a perseguir.

Creo que algunos golpes fuertes nos han hecho evolucionar un poco en algunos aspectos pero aún se circunscriben a esfuerzos voluntarios o espasmódicos careciendo de una verdadera política de Estado. Cito a Ban Ki-moon con esa gran apreciación cuando dijo que por cada dólar invertido en prevención los Estados se ahorran seis dólares en respuesta. Yo agregaría, por cada acción preventiva se suman posibilidades de sobrevida.

- ¿Desde la particular óptica de la que venimos hablando, qué reflexiones te dispara la pandemia desatada por el Covid-19 a nivel planetario?

- La actual amenaza biológica que implica el coronavirus pone en evidencia la vulnerabilidad que tenemos cómo especie y la imperiosa necesidad de potenciar los procesos de reducción de riesgos de desastres en cada una de las comunidades, detectando sus amenazas y preparándose para prevenirlas, mitigarlas, enfrentarlas y atravesarlas de la mejor manera posible, aprendiendo de lo sucedido, logrando comunidades resilientes. Creo que se están tomando las medidas adecuadas, a partir de la declaración de la emergencia sanitaria y con un marcado liderazgo asumido por el presidente Alberto Fernández, en una comunidad que en su mayoría comprende, es consciente, sensible, solidaria y viene cumpliendo con el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Es importante destacar la articulación entre gobernadores e intendentes que en una misma línea, unificadamente adhieren a los lineamientos del jefe de Estado. Se debe destacar también a personal de sanidad, seguridad, empleados y funcionarios públicos que con permisos intentan mitigar la situación y a los recolectores de residuos y personal de limpieza de hospitales, ciudades, etcétera sin cuya intervención los riesgos serían inmensurables. 

Es un proceso dinámico donde hay variables y complicaciones que van surgiendo y hay que tener la capacidad de ir corrigiendo sobre la marcha. Espero que este mal momento haga entender que debemos dejar de lado las diferencias y potenciar los aciertos para lograr comunidades más seguras e individuos que respeten, valoren y cuiden la Vida Propia, la del Prójimo y el Ambiente, por nosotras/os, por nuestros sucesores y por el planeta. Considero que una de las principales enseñanzas que puede dejarnos esta situación es aprender a trabajar juntos superando toda diferencia política, religiosa, racial o de otro tipo. 

Es necesario que todas y todos entendamos que debemos articular juntos para mitigar amenazas actuales y futuras en busca de lograr comunidades resilientes, de lo contrario seguiremos perdiendo vidas. No sirven las acciones espasmódicas con interese de un sector, los verdaderos resultados solo pueden lograrse con acciones integrales y sostenibles.

- Por último, ¿cómo ves el panorama de la gestión del riesgo en general, más allá de lo que referías respecto de lo que pasa en La Plata?

- Veo que de los 135 partidos de la provincia el 80 por ciento maneja sus emergencias con un gran capital humano, mucha voluntad y vocación pero poca institucionalización de la reducción de riesgos de desastres por no constituir una política de Estado y no contar con los recursos necesarios.  Veo un gran avance que en el 2016 con la Ley 27.287 que creó el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR) que viene a dar una unificación de conceptos y acciones necesarias para resultados eficientes y eficaces. Veo que es necesario que todas las provincias y consecuentemente municipios adhieran a dicha normativa. Veo indispensable que entendamos que no existen los desastres naturales, que lo qué existe son fenómenos naturales que debido al mal comportamiento humano terminan en desastres. Hasta que la comunidad no se sensibilice con esto y demuestre a las gestiones de turno la necesidad de desarrollar procesos de reducción de riesgos de desastres, la temática no será política de Estado y continuarán acciones espontáneas, reactivas, oportunistas y seguiremos perdiendo vidas que podrían salvarse.

Tres consejos de uno que sabe:

>Mantenerse informado por CANALES OFICIALES DE COMUNICACIÓN 

>No generar ni compartir falsos mensajes, desinformar, aumentan el riesgo.

>Mantener la calma en todo momento, evitando la psicosis, que conduce a acciones y desenlaces negativos.

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