Fútbol más allá de la pandemia: las secuelas económicas del parate deportivo | 0221
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Fútbol más allá de la pandemia: las secuelas económicas del parate deportivo
En crisis

Fútbol más allá de la pandemia: las secuelas económicas del parate deportivo

En un momento crítico que vive el mundo por el avance del COVD-19 y teniendo en claro que la prioridad es la salud de la gente y la cuestión sanitaria, el fútbol también transitan por una realidad que preocupa y angustia: la situación económica del momento y a futuro, que va más allá de un triunfo, una derrota, un título o un descenso.

19 de abril de 2020

Dentro del deporte hay muchos rubros castigados, que viven del mundo de la pelota o tienen sus ingresos o medios de vida, o al menos buena parte de ellos, alrededor de la pasión popular.

Días atrás el presidente Alberto Fernández cuando se refirió a los empresarios dijo palabras más, palabras menos: “Esta vez les tocó la hora de ganar menos”. Y en estas horas el responsable del ministerio de Deportes y Turismo, Matías Lammens afirmó: “El fútbol será una de las últimas cosas que vamos a liberar”.

Al consultar con responsables de los clubes de la ciudad y también de la región la palabra incertidumbre es la que mejor se ajusta a la realidad. No hay certezas de cúando ni de cómo, pero todo conduce que hasta junio los planteles, y con muchos recaudos, no volverán a trabajar en forma grupal, y que fines de julio o agosto podría rodar la pelota y otras disciplinas.

Lo que está claro es que el fútbol no sólo es un medio de vida para los jugadores, que hasta el momento no se han visto perjudicados en sus ingresos, y tal vez sólo sufran alguna demora.

Alrededor del deporte más popular hay un mundo que también gira y que abarca varios sectores: policía, seguridad privada, personal de limpieza, vendedores ambulantes, personal por reunión, puestos de comidas dentro y fuera de los estadios, árbitros y periodistas. Cada uno tiene su problemática y todas son entendibles.

Las parrillas al paso tan típicas del fútbol no se encienden y no facturan, los vendedores de semillitas  y los “gorro, bandera y vincha” no tienen clientes, los policías, seguridad privada y el personal por reunión no puede generarse un ingreso extra, que en muchos casos es fundamental.

Por ejemplo, un policía por una jornada de trabajo de 6 horas cobrá 1.479 pesos, a lo que debe agregarse la cantidad de partidos en el mes. El personal por reunión (un promedio de 100 trabajadores por partido) tiene un ingreso aproximado a los $ 3.500 y de ahí hacia arriba dependiendo de la antigüedad. Para muchos es el único ingreso.

Los árbitros son un caso especial, pero también están afectados. Todos están en blanco en la AFA y por lo tanto un ingreso básico fijo, que depende de cada categoría y que contempla dos partidos dirigidos al mes, por lo que el ingreso de muchos se incrementa a mayor cantidad de encuentros arbitrados.

Esto no sólo sucede en el fútbol, también a la comunidad arbitral de otros deportes. En el básquetbol a nivel local si no dirigen no cobran, en el vóley sucede lo mismo, aunque también es cierto que los jueces en estos casos tiene otro medio de vida, pero sus ingresos se ven resentidos.

En el rubro prensa hay situaciones complejas. Por un lado, muchos medios dependen del ingreso publicitario, negocios cerrados, publicidad que se cae al menos en lo privado. Hoy el periodismo vive mucho de la producción independiente y de la remuneración por partido tanto por relato, comentario o cronistas. No hay fútbol, no hay transmisiones, no se cobra.

Así se podría detallar cada una de las estructuras que mueve un partido de fútbol. Y no hay que olvidarse de los clubes, que piden a gritos una ayuda, un auxilio para poder mantener una estructura monstruosa que va desde sedes, estadios, escuelas. Tratan de cumplirle a los más de 500 empleados, que al menos las instituciones locales tienen.

Pandemia, crisis sanitaria y económica para muchos que ya la sufren y la seguirán padeciendo. Agremiados y los jugadores miran para otro lado (al menos muchos de ellos). El fútbol y el deporte que no miramos. La otra cara de la pasión.

En un momento crítico que vive el mundo por el avance del COVD-19 y teniendo en claro que la prioridad es la salud de la gente y la cuestión sanitaria, el fútbol también transitan por una realidad que preocupa y angustia: la situación económica del momento y a futuro, que va más allá de un triunfo, una derrota, un título o un descenso.
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Fútbol más allá de la pandemia: las secuelas económicas del parate deportivo

En un momento crítico que vive el mundo por el avance del COVD-19 y teniendo en claro que la prioridad es la salud de la gente y la cuestión sanitaria, el fútbol también transitan por una realidad que preocupa y angustia: la situación económica del momento y a futuro, que va más allá de un triunfo, una derrota, un título o un descenso.
Fútbol más allá de la pandemia: las secuelas económicas del parate deportivo

Dentro del deporte hay muchos rubros castigados, que viven del mundo de la pelota o tienen sus ingresos o medios de vida, o al menos buena parte de ellos, alrededor de la pasión popular.

Días atrás el presidente Alberto Fernández cuando se refirió a los empresarios dijo palabras más, palabras menos: “Esta vez les tocó la hora de ganar menos”. Y en estas horas el responsable del ministerio de Deportes y Turismo, Matías Lammens afirmó: “El fútbol será una de las últimas cosas que vamos a liberar”.

Al consultar con responsables de los clubes de la ciudad y también de la región la palabra incertidumbre es la que mejor se ajusta a la realidad. No hay certezas de cúando ni de cómo, pero todo conduce que hasta junio los planteles, y con muchos recaudos, no volverán a trabajar en forma grupal, y que fines de julio o agosto podría rodar la pelota y otras disciplinas.

Lo que está claro es que el fútbol no sólo es un medio de vida para los jugadores, que hasta el momento no se han visto perjudicados en sus ingresos, y tal vez sólo sufran alguna demora.

Alrededor del deporte más popular hay un mundo que también gira y que abarca varios sectores: policía, seguridad privada, personal de limpieza, vendedores ambulantes, personal por reunión, puestos de comidas dentro y fuera de los estadios, árbitros y periodistas. Cada uno tiene su problemática y todas son entendibles.

Las parrillas al paso tan típicas del fútbol no se encienden y no facturan, los vendedores de semillitas  y los “gorro, bandera y vincha” no tienen clientes, los policías, seguridad privada y el personal por reunión no puede generarse un ingreso extra, que en muchos casos es fundamental.

Por ejemplo, un policía por una jornada de trabajo de 6 horas cobrá 1.479 pesos, a lo que debe agregarse la cantidad de partidos en el mes. El personal por reunión (un promedio de 100 trabajadores por partido) tiene un ingreso aproximado a los $ 3.500 y de ahí hacia arriba dependiendo de la antigüedad. Para muchos es el único ingreso.

Los árbitros son un caso especial, pero también están afectados. Todos están en blanco en la AFA y por lo tanto un ingreso básico fijo, que depende de cada categoría y que contempla dos partidos dirigidos al mes, por lo que el ingreso de muchos se incrementa a mayor cantidad de encuentros arbitrados.

Esto no sólo sucede en el fútbol, también a la comunidad arbitral de otros deportes. En el básquetbol a nivel local si no dirigen no cobran, en el vóley sucede lo mismo, aunque también es cierto que los jueces en estos casos tiene otro medio de vida, pero sus ingresos se ven resentidos.

En el rubro prensa hay situaciones complejas. Por un lado, muchos medios dependen del ingreso publicitario, negocios cerrados, publicidad que se cae al menos en lo privado. Hoy el periodismo vive mucho de la producción independiente y de la remuneración por partido tanto por relato, comentario o cronistas. No hay fútbol, no hay transmisiones, no se cobra.

Así se podría detallar cada una de las estructuras que mueve un partido de fútbol. Y no hay que olvidarse de los clubes, que piden a gritos una ayuda, un auxilio para poder mantener una estructura monstruosa que va desde sedes, estadios, escuelas. Tratan de cumplirle a los más de 500 empleados, que al menos las instituciones locales tienen.

Pandemia, crisis sanitaria y económica para muchos que ya la sufren y la seguirán padeciendo. Agremiados y los jugadores miran para otro lado (al menos muchos de ellos). El fútbol y el deporte que no miramos. La otra cara de la pasión.