La Plata es uno de los primeros municipios del país en comenzar a implementar los “controles de olfato” como otra de las medidas para contener e impedir una mayor transmisión del coronavirus. El innovador método se aplica en distintas partes del mundo y ya empezó a realizarse en la capital bonaerense para detectar principalmente los casos de COVID-19 asintomáticos.
Según detallaron voceros del Municipio, los tests arrancaron a instrumentarse en los principales accesos de la ciudad y se hacen en los controles vehiculares de rutina, ya que de acuerdo a lo explicado por especialistas la pérdida del olfato es uno de los síntomas de la enfermedad.
Se expone al automovilista a distintos olores fuertes, como café, vinagre o alcohol -aunque irán variando las fragancias-, que deberán identificar para comprobar que se encuentran en perfectas condiciones de salud.
Los controles se iniciaron esta mañana en 44 y 137 y, en la previa al importante operativo que se desarrollará este mediodía en la zona norte, Enrique Rifourcat, secretario de Salud de la Municipalidad, dio detalles del mecanismo que se inició en Chacabuco y se replicó en otras localidades del país. “En la ciudad de La Plata, con los pocos casos que todavía estamos teniendo, ya vimos que el 50% ya ha tenido esta sintomatología”, sostuvo.
El secretario de Control Ciudadano local, Roberto Di Grazia, precisó que “los operativos se despliegan de manera sorpresiva en zonas de alta concentración vehicular”; y detalló que “se establecerán múltiples puestos de control para realizar los mencionados testeos olfativos”.
En cuanto al procedimiento, Rifourcat precisó en diálogo con Telefe que si alguna persona presenta alguna alteración automáticamente se le da un barbijo y se le realiza una serie de preguntas: “Se le indica que tiene que quedar en cuarentena, se le hace una revisación más exhaustiva y un control de temperatura”.

Además, dijo que si el conductor lo único que presenta es la pérdida del olfato se lo deja ir a su casa, que haga la cuarentena obligatoria con un seguimiento telefónico cada seis horas para chequear si aparece nueva sintomatología.
“No entra todavía en lo que es un caso sospechoso, tiene que tener fiebre, dolor de garganta, tos o dificultad respiratoria, como indica el protocolo del Ministerio de Salud. Si pensamos que tiene altas posibilidades indicamos el aislamiento obligatorio, incluso de su familia, para impedir que si es un caso positivo pueda seguir contagiando”, agregó.
En el inicio de estos controles según Rifourcat todavía no se encontró ningún paciente que pueda ser un potencial caso de COVID-19. “La gente lo toma muy bien, entiende la importancia de lo que se está haciendo. Algunos se ponen nerviosos y les cuesta identificar inicialmente el olor. Cuando cambiamos el frasco o le damos un algodón diferente lo han identificado, pero sí sucede que en el primer encuentro se genera cierto temor de no poder identificarlo”, contó.