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Una histórica mercería de La Plata baja sus persianas luego de 90 años

El comercio de La Loma sufrió una importante caída en sus ventas y además su dueña tiene una dolencia que le impide seguir estando delante del mostrador para hacer lo que más le gusta: cuidar el legado de su padre. La Banderita supo vestir a miles de platenses, ahora dirá adiós y dejará un vacío importante de llenar para los clientes de toda la vida.

Luego de 90 años ininterrumpidos vendiendo telas y confeccionando trajes y vestidos, los dueños de “La Banderita” anunciaron el cierre definitivo del local fundado por Simón Franjul, quien llegó a la ciudad proveniente de Urfa, Turquía. El histórico local está ubicado en el corazón del barrio La Loma, en 41 entre 17 y 18, y sin dudas significará un gran vacío para los clientes de toda la vida que se acercaban para comprar sus artículos de calidad.

El negocio que supo vestir a una gran cantidad de novias y quinceañeras estará abierto hasta el próximo 31 de marzo. “Liquidación por cierre”, se puede leer en la vidriera donde se exhibieron desde la década del ’20 una gran cantidad de telas, lanas, hilos y hasta ropa interior, con el toque de distinción que le agregó la atención al cliente que brindaban los sucesores del turco Franjul.

En los últimos años, el negocio era atendido por Ana María (88), quien se hizo cargo de continuar con el legado de “La Banderita” pero que ahora está recuperándose de una dolencia y no puede contar con que alguno de sus sobrinos, que siempre la acompañaron, atienda el histórico local de La Loma. Además, señalan que el sector está atravesando un momento crítico y hubo una importante baja en las ventas.

Durante todo el mes, los clientes tendrán la oportunidad de despedirse de Ana María y aprovechar alguna de las promociones que ofrece la mercería hasta su cierre. Los platenses que tienen la oportunidad de darse una vuelta por “La Banderita” miran con admiración cada una de las paredes que levantó Simón, quien nunca pudo regresar a su pueblo natal.

Para Ana María, son muchas sensaciones encontradas por no poder continuar con el legado de su padre pero, a la vez, entiende que cumplió un ciclo delante del mostrador del local que le permitió vivir de forma independiente y viajar por todo el mundo.

Tal como ocurrió con otros locales, “La Banderita” se suma a la lista de negocios históricos de la ciudad que, por diferentes motivos, decidieron dar el adiós definitivo y dejaron un vacío difícil de volver a llenar. 

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