Una de las características principales de la ciudad, además de las diagonales, son algunos de sus edificios, muchos de los cuales fueron construidos hace casi cien años y uno de ellos es el conocido "El Comercio", ubicado en la esquina de 7 y 45. Desde hacía varias semanas el local ubicado justo al pie del imponente edificio había llamado la atención de los vecinos: con grandes y coloridos carteles se anunciaba la llegada de una nueva marca y finalmente se develó el misterio.
Este jueves el edificio, que con sus 45 metros de altura supo ser el más alto en la región; reabrió sus puertas con el desembarcó de Credipesos, una empresa platense que inauguró su nueva casa central en la ciudad. La marca llevó adelante una puesta en valor en el emblemático edificio, con un minucioso cuidado por las estructuras y cada detalle de la construcción, contemplando el importantísimo valor histórico que tiene; se renovó la iluminación y pronto serán revalorizadas las particulares esculturas de la fachada.
La construcción se encontraba vacía desde la partida de la casa deportiva American Sports, que cerró hace más de ocho meses atrás. Sin embargo, desde hace medio año los nuevos dueños se hicieron cargo e iniciaron las remodelaciones que finalmente rindieron sus frutos.
De esta manera, se terminó el misterio que reinaba entre los platenses sobre qué negocio abriría en la céntrica y transitada esquina de la ciudad, donde a partir de ahora se podrá llevar hasta cien mil pesos en el acto.
El edificio, que obtuvo el Premio Estímulo de la Municipalidad de La Plata a la mejor fachada -correspondiente al período de 1937 a 1940-; está formado por dos cuerpos y decorado por relieves del escultor Luis Perlotti que flanquean la puerta de accesos. Además, es considerado patrimonio histórico de la ciudad y ya cobija a una empresa platense que hace honor a sus raíces y busca seguir en franca expansión dentro de su territorio.

"El Comercio" es un ejemplo de los más claros al momento de hablar sobre art decó en la ciudad. Fue diseñado en 1937 por el estudio de arquitectos de Sánchez, Lagos y De la Torre. Desde entonces se convirtió en toda una fuente de inspiración para arquitectos y artistas y una obra de lujo que los platenses disfrutan a diario.