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Cecilia Gómez Mirada: del MUP al grupo de mujeres que gobiernan en la jefatura de Gabinete

Su militancia en la ciudad nació en la Facultad de Periodismo, pero desde el MUP, la línea peronista que en el primer kirchnerismo respondió a Oscar Parrilli. Ahora es la encargada de vincular al Ejecutivo con el Congreso. Además, participará de la elaboración de leyes que desde la Jefatura de Gabinete se enviarán a las Cámaras.

Como parte del Grupo Callao que el presidente Alberto Fernández promovió después de la elección de 2017, Cecilia Gómez Mirada alimentó un perfil que poco a poco fue creciendo hasta instalarla como nombre cantado en algún rol dentro de las áreas de gobierno de mayor confianza. Y fue, como era previsible, la Jefatura de Gabinete, con Santiago Cafiero (otro Callao), donde fue designada como subsecretaria de Asuntos Parlamentarios.

Desde ese lugar es la encargada de los vínculos institucionales entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y de colaborar con el jefe de Gabinete en la elaboración de leyes y en la presentación de informes ante el Parlamento.

Pero en la función pública ya ha desempeñado varios cargos de responsabilidad pública, especialmente en el área Desarrollo social y en la Defensoría del Pueblo Bonaerense.

Pero su origen político con base territorial es con el MUP (Movimiento de Unidad Popular) una organización con despliegue nacional pero especial incidencia en La Plata, a donde Gómez Mirada llegó desde Punta Alta para convertirse en licenciada en Comunicación Social. Nunca se fue de la capital provincial y hoy, cada vez que puede, declama que es su lugar.

En la agrupación, que es una expresión político-social que pertenece al proyecto nacional impulsado por Alberto Fernández y Cristina Kirchner, desarrolla su tarea como Secretaria de Organización.

Integrada al gobierno nacional forma parte y es fogonera de “Mujeres Gobernando”, el grupo de funcionarias nacionales que tiene como objetivo intercambiar experiencias e impulsar una agenda de género transversal a todos los espacios del gobierno nacional. 

Y como tal se expresa con activa militante por los derechos de las mujeres y las disidencias dentro del espacio feminista, con posturas públicas respecto de la agenda de género.

También integra el el colectivo de intelectuales Agenda Argentina, que recientemente publicó el libro Hablemos de Ideas, con prólogo del presidente.  

Y junto con Santiago Cafiero y el sociólogo Nahuel Sosa, se encargó de la compilación del texto que reúne 24 artículos de distintos pensadores y pensadoras del campo nacional. Allí escribió, además, el artículo “Los desafíos políticos de una nueva generación”, junto con Federico Martelli, uno de los principales referentes del MUP en La Plata.

Durante el gobierno de Daniel Scioli en la Provincia fue directora de Políticas de Género del ministerio de Desarrollo Social provincial. Entre las iniciativas que impulsó está la reglamentación de la Ley de Violencia Familiar de la provincia de Buenos Aires.

Posteriormente, ya con María Eugenia Vidal en el Ejecutivo provincial (entre 2016 y 2019) pasó a integrar el plantel de la Defensoría del Pueblo con Guido Lorenzino como titular. Fue directora de Políticas Públicas. Desde ese lugar, impulsó la creación del primer espacio de atención y asesoramiento a Inquilinos de la provincia dentro del organismo.

En la cita electoral de 2017 tuvo una participación como candidata a cuarta concejal en las listas de Cumplir, el espacio que lideraba Florencio Randazzo y coordinaba como jefe de campaña el propio Alberto Fernández.

El resultado de aquella experiencia fue decepcionante porque su lista, encabezada por Martelli, perdió en las PASO locales. De todos modos, a la salida de las generales, y con Cumplir con una magra cosecha de votos, fue convocada para integrar el Grupo Callao, el cual dos años después sería el laboratorio de ideas del nuevo presidente.

Eso la llevó a trabajar muy cerca de Fernández durante la campaña presidencial.

En una entrevista realizada, ya como funcionaria, por el portal Nuestras Voces recuerda de aquella etapa fundacional: “Alberto remarcaba que pensaba una construcción similar a lo que fue en su momento el Grupo Calafate. Desde esa concepción un grupo de dirigentes jóvenes comenzamos a trabajar con él, comenzamos a pensar en la Argentina que venía, a delinear si se quiere un peronismo del siglo XXI”.

La unidad del peronismo fue un eje central de los debates del Grupo Callao. “Alberto conocía a dirigentes políticos con otra experiencia y rango pero prefirió articular un grupo con un sesgo generacional emergente”, dice. Ella estaba en ese grupo y recuerda los primeros debates: “Tenían dos premisas, una pasaba por no obviar el pesado contexto neoliberal de la etapa, y la otra tenía cómo horizonte la necesidad de generar la unidad política necesaria para vencer en el terreno electoral”.

Esa experiencia la llevó a integrar Agenda Argentina, una red de investigadores y grupos de estudio que tuvo un protagonismo significativo en la campaña. “Tenemos el oído puesto en las demandas sociales, más allá de que algunos compañeros estemos involucrados en la gestión pública, eso no implica que vayamos a estar desatentos a lo que suceda en el territorio, esa es una de nuestras premisas”, dice retomando la concepción de una organización que nació en la calle, en cortes de ruta contra el neoliberalismo, como el MUP.

Con esa brújula, Cecilia Gómez Mirada lleva adelante sus primeros meses de una gestión intensa. El verano no fue de vacaciones para el Congreso por la necesidad de abordar proyectos en sesiones extraordinaria. Como nexo de la Jefatura de Gabinete con el microclima legislativo se la vio trajinar con intensidad en reuniones con diputados y senadores. Es comprensible, su rol exige ni más ni menos que lograr que el Presidente cuente lo más rápido posible con las herramientas que dependen del Poder Legislativo.

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