Gimnasia había sorprendido en el arranque y había hecho bien las cosas para evitar que el rival le generara peligro. Corrían 37 de la segunda parte cuando Lautaro Comas taló al ingresado Maximiliano Comba y Néstor Pitana marcó el penal. Lucas Barrios se paró frente a la pelota y casi nadie vislumbraba el final de esa escena.
El delantero sacó un tiro bajo, esquinado al ras del suelo, que fue a dar justo al palo derecho del arquero visitante. La pelota rebotó hacia afuera y se perdió tras la línea de fondo ante la atónita mirada de todos los presentes y desató el lamento del banco y los fanáticos triperos.
Sin embargo, lo peor estaba por venir. El Patrón aprovechó el sacudón anímico e hilvanó un veloz contra: la pelota llegó rápidamente a los pies de Cristian Tarragona que fabricó una oportunidad desde la izquierda y sacó un débil centro rasante al centro del área y encontró a Gabriel Ávalos que la cacheteó al primer palo ante un Jorge "Fatura" Broun que nada pudo hacer para evitar la conquista.
A partir de allí, Gimnasia no pudo encontrar la manera y, pese a los intentos, los minutos se consumieron hasta el silbatazo final con el que Pitana decretó el cierre del encuentro.