Unos 30 barrios de La Plata vivieron el carnaval a pleno con fiestas populares desatadas en las calles. La espuma, las guerras de aguas y por encima de todo la música aportada por las comparsas y la murga imprimieron a las tardes y las noches de la ciudad un clima de alegría que exorcizó los pesares de todos los días.










