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"La UNLP tiene que trabajar en una educación de calidad en un entorno de masividad"

Tras una inscripción récord, en la cual más de 33 mil jóvenes eligieron una de las 117 carreras de la casa de altos estudios, el vicepresidente del área académica, Martín López Armengol, destacó la importancia de implementar una serie de políticas para mejorar los índices de retención y egreso para que cada estudiante pueda desarrollarse y crecer como profesional. El silencioso trabajo de las autoridades para reducir los índices de deserción, la contención para los alumnos y la importancia del Programa de Rendimiento Académico y Egreso (PRAE).

Recién comenzó el 2020 y la UNLP puso a funcionar a todas sus áreas para colaborar con el Plan Argentina contra el Hambre, sus cursadas de verano, obras edilicias y recibir a más de 33 mil jóvenes que se inscribieron para estudiar una carrera de grado en una de las 17 facultades. En ese marco, el Vicepresidente del Área Académica, Martín López Armengol, se hizo un espacio para dialogar con 0221.com.ar y explicar las políticas que implementa la gestión que encabeza el arquitecto Fernando Tauber para que cada uno de estos ingresantes se sienta cómodo y pueda cumplir el objetivo final: obtener su tan anhelado título profesional.

Con una larga y exitosa trayectoria que nació en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, donde le tocó ser decano por dos períodos, el funcionario admite que disfruta de dar clases de Administración I en el edificio de 6 entre 47 y 48. “Me parece muy interesante el contacto con los nuevos alumnos para saber cuáles son sus inquietudes y expectativas”, le dijo a 0221.com.ar.

-¿Cómo está viendo el ingreso 2020 y cómo analiza que tantos jóvenes apuesten por la Universidad, en un contexto complicado para el país?

-Esta es una Universidad abierta e inclusiva que le da oportunidad a todos, para nosotros es muy importante ver la cantidad de aspirante a estudiantes que tenemos todos los años, en lo personal me genera una satisfacción ver tantos jóvenes porque es un indicador para medir el impacto y la importancia que tiene la casa de altos estudios en la ciudad, la región y el país. Estoy contento de empezar y siempre tratamos de darle todos los elementos para que los alumnos puedan estudiar, es un esfuerzo que tenemos que hacer. Estamos atravesando un contexto difícil, muchas veces la opción puede ser trabajar y por eso siempre es gratificante que la opción sea estudiar, y más si es en la UNLP.

-¿Qué importancia le da al curso de ingreso, una herramienta clave para colaborar con la transición del ciclo secundario al universitario?

-No solo están los cursos, las unidades académicas tienen plena autonomía para realizar otro tipo de actividades de adaptación o nivelación. Es indiscutible el esfuerzo que hay que hacer para ayudar a los chicos para esta transición, si uno se pone a revisar las edades de los ingresantes la mayoría de ellos tienen 17 o 18 años y la realidad es que están terminando un ciclo secundario e inician uno muy distinto, como lo es el ciclo superior universitario. Estoy convencido, al igual que toda la Universidad, que tenemos que acompañar a los ingresantes en esta primera etapa y para nosotros es importante extremar todos los instrumentos que tenemos.

-Recién hablaba de los indicadores, pero... ¿qué políticas implementa la Universidad para que esto no quede solo en un número y los estudiantes permanezcan en las aulas?

-Desde que comenzó esta gestión implementamos el Programa de Rendimiento Académico y Egreso (PRAE) porque tenemos bien en claro que todos aquellos que tienen la voluntad de estudiar deben hacerlo, esto es algo muy claro de las autoridades y de las propias unidades académicas. En ese sentido venimos trabajando y haciendo todos los esfuerzos para que los chicos logren su objetivo que es recibirse. Soy docente de primer año y no conozco a ningún alumno que me diga ‘no sé si me voy a recibir’ o ‘me da lo mismo’. Después podrán, por distintos motivos, darse cuenta que quizás no es lo que quisieron y eligen una segunda opción porque creen que es mejor. Por supuesto que hay deserción y lo que compete a nosotros es la responsabilidad de trabajar con todos los elementos posibles para que siga estando en la UNLP, creo que de esto se trata la gestión de una Universidad abierta, pública e inclusiva. El alumno tiene que poner lo suyo también; tiene que saber que está en una institución de educación superior, que tiene un compromiso y por su condición de alumno universitario, es estudiar, militar y hacer esto con responsabilidad.

-Una política que trajo resultados beneficiosos fue ensanchar el calendario académico

-Ese fue uno de los principales instrumentos que tiene la Universidad para mejorar el rendimiento de los chicos y mejorar las tasas de egreso, el PRAE que recién mencionaba. Entre las múltiples alternativas aparecen los cursos de verano e invierno, por eso fue interesante ensanchar el calendario académico, que no sea solo abril y noviembre, sino de darle a esos chicos que quieren cursar en esas épocas la posibilidad de hacerlo. Cuando vos le das oportunidades al alumno de estar en la facultad, las aprovecha. Ya sea para cursar, actividades de repaso, tutores que los ayuden y asistencia para aquellos que tienen demorada su tesis; todo estas oportunidades son aprovechados, porque se crea un convencimiento y sentido de pertenencia con la UNLP.

-¿Qué trabajo se realiza para monitorear estos indicadores?

-La Secretaría Académica de la Universidad, a cargo de Aníbal Viguera, está haciendo un muy buen trabajo y estamos siguiendo de forma semanal todos estos números de cuántos aprueban, cuántos rinden finales o cuántos se reciben por año. Comparamos los números, utilizando determinada semana del año con el año actual y vamos sacando conclusiones. Sin embargo sabemos que son procesos que no te generan resultados de un día para el otro, eso lo tenemos todos en claro. Estamos trabajando sobre aspectos: ingreso, retención y egreso. Por ejemplo con las cursadas de verano o invierno vamos a ver los resultados dentro de dos o tres años, lo mismo para aquellos que rinden tres o cuatro finales al año. Nunca pretendemos tener un crecimiento veloz porque no funciona así. Es un trabajo que tiene que tener una continuidad en el tiempo.

-¿Esa es la clave del PRAE?

-El PRAE es un proyecto que tiene que mantenerse todo los años porque hay mucho presupuesto destinado a eso. Las unidades académicas, por su parte, también tienen que repensar actividades para colaborar a una mayor cantidad  de alumnos en la facultad. Estoy contento y conforme con los resultados que hasta ahora hemos tenido y soy muy optimista en que, si esto se hace sostenible, vamos a tener mejores resultados a mediano plazo.

-Distintos sectores de la sociedad critican duramente a la UNLP por recibir a estudiantes extranjeros que vienen a nuestro país a estudiar, ¿cuál es su opinión?

-Esta Universidad fue una de las universidades pioneras del reformismo en Argentina en 1918 y uno de las premisas más fuertes, además de las muchas que conocemos, fue precisamente la extensión en Latinoamérica y la importancia de que este modelo se replique en muchos países del continente. Hoy tenemos una institución de educación superior abierta para todos los que quieren estudiar en ella; y en este concepto entran claramente los residentes en Argentina y quienes vienen de otros países a estudiar acá. En la actualidad tenemos 7 mil estudiantes extranjeros en carreras de grado y 5 mil en carreras de posgrado, aproximadamente; la verdad que no tengo ninguna duda de quien quiera estudiar en nuestra universidad debe hacerlo y hay que darle todas las oportunidades. En la Facultad de Medicina, por ejemplo, aquellos que no provienen de países cuya lengua principal no es el español tienen que rendir un examen para certificación de idioma. En nuestro caso usamos el Certificado Español de Lenguas y Usos (CELU), un reconocimiento oficial que es entregado por el Ministerio de Educación de la Nación. Después es como todo, hay opiniones de todo tipo pero estamos convencidos de la Universidad pública es para todos, con los derechos que tienen los que nacimos en el país y los que lo eligen para estudiar.

-¿Esto puede influir en el tema edilicio o las aulas para dictar clases?

- El tema de la infraestructura siempre es un problema para una universidad creciente como la nuestra, pero es un problema que trabajamos para resolverlo. Nosotros recorremos permanentemente cada una de las unidades académicas porque forma parte de las demandas que tienen los y las decanas de las facultades: más metros cuadrados para aulas. Es el crecimiento de nuestra casa de altos estudios, si la comparás desde el 83, a lo que es ahora, hubo un crecimiento exponencial en todas sus áreas. Es una Universidad en constante crecimiento y por eso tenés demandas de recursos materiales, infraestructura, recursos humanos. Me decís: ‘¿es un problema?’ Y por supuesto que siempre es un problema darle a todos los alumnos las comodidades para que puedan estudiar pero es parte de algo que estamos resolviendo permanentemente. Fijate que Ciencias Médicas tiene 8 mil ingresantes pero tiene su Facultad, un anexo en calle 7 para su ingreso, más el edificio del exsanatorio de la carne en Berisso. Eso no tiene que ser una restricción para pensar en que no entrar en la Universidad pero ahí está el desafío nuestro para que esos alumnos puedan estudiar. También de recursos humanos formados, docentes y trabajadores, de esto se trata. Es el gran desafío que tenemos, pensar un modelo universitario que se ocupa de la calidad educativa en un entorno de masividad.

Sin dudas el 2020 asoma como uno de los años más complejos para nuestra casa de altos estudios. Desde la llegada de Alberto Fernández y su equipo al Gobierno Nacional, las universidades del país volvieron a ser fuente de consulta permanente y para trabajar con cada una de sus áreas para diferentes problemas de la sociedad. El más importante de ellos fue la convocatoria para todos los científicos para presentar proyectos y trabajar para terminar con el hambre y malnutrición. Mientras tanto, las obras continúan a paso firme y, entre sus más importantes, asoma la construcción de una planta social de alimentos deshidratados y el hotel universitario. “Es un momento difícil pero seguro vamos a estar a la altura para colaborar en nuestro país y la obligación que tenemos que es trabajar para nuestra ciudad, región y país para su desarrollo”, concluyó en diálogo con 0221.com.ar.

Tras una inscripción récord, en la cual más de 33 mil jóvenes eligieron una de las 117 carreras de la casa de altos estudios, el vicepresidente del área académica, Martín López Armengol, destacó la importancia de implementar una serie de políticas para mejorar los índices de retención y egreso para que cada estudiante pueda desarrollarse y crecer como profesional. El silencioso trabajo de las autoridades para reducir los índices de deserción, la contención para los alumnos y la importancia del Programa de Rendimiento Académico y Egreso (PRAE).

15 de febrero de 2020

Recién comenzó el 2020 y la UNLP puso a funcionar a todas sus áreas para colaborar con el Plan Argentina contra el Hambre, sus cursadas de verano, obras edilicias y recibir a más de 33 mil jóvenes que se inscribieron para estudiar una carrera de grado en una de las 17 facultades. En ese marco, el Vicepresidente del Área Académica, Martín López Armengol, se hizo un espacio para dialogar con 0221.com.ar y explicar las políticas que implementa la gestión que encabeza el arquitecto Fernando Tauber para que cada uno de estos ingresantes se sienta cómodo y pueda cumplir el objetivo final: obtener su tan anhelado título profesional.

Con una larga y exitosa trayectoria que nació en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, donde le tocó ser decano por dos períodos, el funcionario admite que disfruta de dar clases de Administración I en el edificio de 6 entre 47 y 48. “Me parece muy interesante el contacto con los nuevos alumnos para saber cuáles son sus inquietudes y expectativas”, le dijo a 0221.com.ar.

-¿Cómo está viendo el ingreso 2020 y cómo analiza que tantos jóvenes apuesten por la Universidad, en un contexto complicado para el país?

-Esta es una Universidad abierta e inclusiva que le da oportunidad a todos, para nosotros es muy importante ver la cantidad de aspirante a estudiantes que tenemos todos los años, en lo personal me genera una satisfacción ver tantos jóvenes porque es un indicador para medir el impacto y la importancia que tiene la casa de altos estudios en la ciudad, la región y el país. Estoy contento de empezar y siempre tratamos de darle todos los elementos para que los alumnos puedan estudiar, es un esfuerzo que tenemos que hacer. Estamos atravesando un contexto difícil, muchas veces la opción puede ser trabajar y por eso siempre es gratificante que la opción sea estudiar, y más si es en la UNLP.

-¿Qué importancia le da al curso de ingreso, una herramienta clave para colaborar con la transición del ciclo secundario al universitario?

-No solo están los cursos, las unidades académicas tienen plena autonomía para realizar otro tipo de actividades de adaptación o nivelación. Es indiscutible el esfuerzo que hay que hacer para ayudar a los chicos para esta transición, si uno se pone a revisar las edades de los ingresantes la mayoría de ellos tienen 17 o 18 años y la realidad es que están terminando un ciclo secundario e inician uno muy distinto, como lo es el ciclo superior universitario. Estoy convencido, al igual que toda la Universidad, que tenemos que acompañar a los ingresantes en esta primera etapa y para nosotros es importante extremar todos los instrumentos que tenemos.

-Recién hablaba de los indicadores, pero... ¿qué políticas implementa la Universidad para que esto no quede solo en un número y los estudiantes permanezcan en las aulas?

-Desde que comenzó esta gestión implementamos el Programa de Rendimiento Académico y Egreso (PRAE) porque tenemos bien en claro que todos aquellos que tienen la voluntad de estudiar deben hacerlo, esto es algo muy claro de las autoridades y de las propias unidades académicas. En ese sentido venimos trabajando y haciendo todos los esfuerzos para que los chicos logren su objetivo que es recibirse. Soy docente de primer año y no conozco a ningún alumno que me diga ‘no sé si me voy a recibir’ o ‘me da lo mismo’. Después podrán, por distintos motivos, darse cuenta que quizás no es lo que quisieron y eligen una segunda opción porque creen que es mejor. Por supuesto que hay deserción y lo que compete a nosotros es la responsabilidad de trabajar con todos los elementos posibles para que siga estando en la UNLP, creo que de esto se trata la gestión de una Universidad abierta, pública e inclusiva. El alumno tiene que poner lo suyo también; tiene que saber que está en una institución de educación superior, que tiene un compromiso y por su condición de alumno universitario, es estudiar, militar y hacer esto con responsabilidad.

-Una política que trajo resultados beneficiosos fue ensanchar el calendario académico

-Ese fue uno de los principales instrumentos que tiene la Universidad para mejorar el rendimiento de los chicos y mejorar las tasas de egreso, el PRAE que recién mencionaba. Entre las múltiples alternativas aparecen los cursos de verano e invierno, por eso fue interesante ensanchar el calendario académico, que no sea solo abril y noviembre, sino de darle a esos chicos que quieren cursar en esas épocas la posibilidad de hacerlo. Cuando vos le das oportunidades al alumno de estar en la facultad, las aprovecha. Ya sea para cursar, actividades de repaso, tutores que los ayuden y asistencia para aquellos que tienen demorada su tesis; todo estas oportunidades son aprovechados, porque se crea un convencimiento y sentido de pertenencia con la UNLP.

-¿Qué trabajo se realiza para monitorear estos indicadores?

-La Secretaría Académica de la Universidad, a cargo de Aníbal Viguera, está haciendo un muy buen trabajo y estamos siguiendo de forma semanal todos estos números de cuántos aprueban, cuántos rinden finales o cuántos se reciben por año. Comparamos los números, utilizando determinada semana del año con el año actual y vamos sacando conclusiones. Sin embargo sabemos que son procesos que no te generan resultados de un día para el otro, eso lo tenemos todos en claro. Estamos trabajando sobre aspectos: ingreso, retención y egreso. Por ejemplo con las cursadas de verano o invierno vamos a ver los resultados dentro de dos o tres años, lo mismo para aquellos que rinden tres o cuatro finales al año. Nunca pretendemos tener un crecimiento veloz porque no funciona así. Es un trabajo que tiene que tener una continuidad en el tiempo.

-¿Esa es la clave del PRAE?

-El PRAE es un proyecto que tiene que mantenerse todo los años porque hay mucho presupuesto destinado a eso. Las unidades académicas, por su parte, también tienen que repensar actividades para colaborar a una mayor cantidad  de alumnos en la facultad. Estoy contento y conforme con los resultados que hasta ahora hemos tenido y soy muy optimista en que, si esto se hace sostenible, vamos a tener mejores resultados a mediano plazo.

-Distintos sectores de la sociedad critican duramente a la UNLP por recibir a estudiantes extranjeros que vienen a nuestro país a estudiar, ¿cuál es su opinión?

-Esta Universidad fue una de las universidades pioneras del reformismo en Argentina en 1918 y uno de las premisas más fuertes, además de las muchas que conocemos, fue precisamente la extensión en Latinoamérica y la importancia de que este modelo se replique en muchos países del continente. Hoy tenemos una institución de educación superior abierta para todos los que quieren estudiar en ella; y en este concepto entran claramente los residentes en Argentina y quienes vienen de otros países a estudiar acá. En la actualidad tenemos 7 mil estudiantes extranjeros en carreras de grado y 5 mil en carreras de posgrado, aproximadamente; la verdad que no tengo ninguna duda de quien quiera estudiar en nuestra universidad debe hacerlo y hay que darle todas las oportunidades. En la Facultad de Medicina, por ejemplo, aquellos que no provienen de países cuya lengua principal no es el español tienen que rendir un examen para certificación de idioma. En nuestro caso usamos el Certificado Español de Lenguas y Usos (CELU), un reconocimiento oficial que es entregado por el Ministerio de Educación de la Nación. Después es como todo, hay opiniones de todo tipo pero estamos convencidos de la Universidad pública es para todos, con los derechos que tienen los que nacimos en el país y los que lo eligen para estudiar.

-¿Esto puede influir en el tema edilicio o las aulas para dictar clases?

- El tema de la infraestructura siempre es un problema para una universidad creciente como la nuestra, pero es un problema que trabajamos para resolverlo. Nosotros recorremos permanentemente cada una de las unidades académicas porque forma parte de las demandas que tienen los y las decanas de las facultades: más metros cuadrados para aulas. Es el crecimiento de nuestra casa de altos estudios, si la comparás desde el 83, a lo que es ahora, hubo un crecimiento exponencial en todas sus áreas. Es una Universidad en constante crecimiento y por eso tenés demandas de recursos materiales, infraestructura, recursos humanos. Me decís: ‘¿es un problema?’ Y por supuesto que siempre es un problema darle a todos los alumnos las comodidades para que puedan estudiar pero es parte de algo que estamos resolviendo permanentemente. Fijate que Ciencias Médicas tiene 8 mil ingresantes pero tiene su Facultad, un anexo en calle 7 para su ingreso, más el edificio del exsanatorio de la carne en Berisso. Eso no tiene que ser una restricción para pensar en que no entrar en la Universidad pero ahí está el desafío nuestro para que esos alumnos puedan estudiar. También de recursos humanos formados, docentes y trabajadores, de esto se trata. Es el gran desafío que tenemos, pensar un modelo universitario que se ocupa de la calidad educativa en un entorno de masividad.

Sin dudas el 2020 asoma como uno de los años más complejos para nuestra casa de altos estudios. Desde la llegada de Alberto Fernández y su equipo al Gobierno Nacional, las universidades del país volvieron a ser fuente de consulta permanente y para trabajar con cada una de sus áreas para diferentes problemas de la sociedad. El más importante de ellos fue la convocatoria para todos los científicos para presentar proyectos y trabajar para terminar con el hambre y malnutrición. Mientras tanto, las obras continúan a paso firme y, entre sus más importantes, asoma la construcción de una planta social de alimentos deshidratados y el hotel universitario. “Es un momento difícil pero seguro vamos a estar a la altura para colaborar en nuestro país y la obligación que tenemos que es trabajar para nuestra ciudad, región y país para su desarrollo”, concluyó en diálogo con 0221.com.ar.

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Tras una inscripción récord, en la cual más de 33 mil jóvenes eligieron una de las 117 carreras de la casa de altos estudios, el vicepresidente del área académica, Martín López Armengol, destacó la importancia de implementar una serie de políticas para mejorar los índices de retención y egreso para que cada estudiante pueda desarrollarse y crecer como profesional. El silencioso trabajo de las autoridades para reducir los índices de deserción, la contención para los alumnos y la importancia del Programa de Rendimiento Académico y Egreso (PRAE).