El domingo a la noche M.M llegó a La Mulata con un grupo de amigos. Llegaron temprano al bar de 55 entre 13 y 14 para estar desde el inicio de la batalla de DJ’s que se había promocionado. Estaba bailando, sus conocidos se alejaron y un hombre la metió a la fuerza a un baño: la abusó.
Así lo contó la platense de 26 años a 0221.com.ar, que por el momento decidió resguardar su identidad mientras tramita la denuncia que ya realizó en el Gabinete de Delitos contra la Integridad Sexual de la DDI local. Además, según pudo confirmar, el acusado es miembro de la Policía Bonaerense, por lo que también hizo una presentación en la Auditoría General de Asuntos Internos para que el Ministerio de Seguridad provincial lo aparte de la Fuerza.
"Había ido con unos amigos. Estábamos bailando y en un momento me voy cerca del baño de hombres. Cuando dos amigos se alejan y quedo sola, viene inmediatamente. Al principio quería bailar. Pero me mete en el baño muy rápido y muy bruscamente", dijo M.M sobre cómo se inició todo.
Contó que después el agresor cerró la puerta y no dejó pasar a nadie: "En un momento quiso entrar un chico, no lo dejó y volvió a cerrar la puerta. Me tenía agarrada con un brazo todo el cuerpo, con el otro me desabrochó el pantalón". Y la abusó. Quedó paralizada. El policía -que estaba de civil participando de la fiesta- la doblaba en tamaño y en el lugar había poca gente, tampoco la hubiesen escuchado. No obstante, el chico que quiso entrar al baño percibió que la situación era extraña y alertó a la seguridad del local.
La pesadilla para la joven se extendió por cinco minutos eternos. Aparecieron cuatro personas del bar, lograron abrir el baño y ella salió corriendo. "En ningún momento me habló, tampoco me pegó. Podría haber sido peor. Podría no haberme dejado salir del baño o me podría haber sacado del lugar amenazada", le dijo a 0221.com.ar.
Cuando encontró a sus amigos les narró lo que había pasado y una chica que estaba en el local también la contactó con los encargados. Anoticiados de lo sucedido, el personal actuó rápido y lo echó del local. Además, confirmaron a este medio que se pusieron a disposición de la joven y le aplicaron el derecho de admisión al abusador.
"Me pareció que estaba muy eufórico, drogado. Todo transpirado", describió M., que por una persona conocida se enteró que el agresor era policía y habitué de las fiestas electrónicas. Consiguió su nombre -sus iniciales son J. S.-, le pasaron fotos y al principio lo escrachó en las redes sociales. La publicación se viralizó en Facebook e Instagram y, para su sorpresa, recibió varios mensajes de otras personas que le confesaban que habían padecido situaciones similares por parte de este mismo sujeto. Hasta una expareja del uniformado.
El martes fue a Asuntos Internos, donde le iniciaron un sumario al acusado. Luego se dirigió a la DDI, donde dejó asentado todo lo ocurrido en la madrugada del lunes.
"Espero que se haga justicia y que las chicas se animen. No están solas, ahora hay un montón de gente que tira para el mismo lado. Quisiera que se animen. Él viene haciendo esto hace mucho tiempo, si no hablaba esto no salía a la luz", cerró, mientras espera que lo aparten de la fuerza y que sea juzgado por todos los hechos.