Lucía Cabral fue declarada muerta tras haber pasado cuarenta minutos sin ningún tipo de signo vital, pero inesperadamente volvió a la vida cuando los especialistas la preparaban para llevarla directamente a la morgue. El increíble suceso ocurrió el 2 de diciembre pasado en el Hospital Escuela Ramón Madariaga de Posadas, en Misiones; donde la paciente de 75 años "revivió" poco después de que su familia pidiera verla para despedirse de ella.
Con antecedentes de diabetes e hipertensión, una semana antes de su supuesta muerte Lucía fue internada en terapia intensiva con un cuadro neurológico de deterioro y su historia ahora sorprende a todos.
"No hubo latidos después de un período largo de reanimación y con un electrocardiograma plano no se observaban latidos", relató a los medios locales el jefe del área clínica de emergencia del mencionado centro de salud, Guillermo Vignau, quien explicó que la mujer fue declarada muerta tras haber sufrido un paro cardiorrespiratorio.
El especialista indicó que los médicos actuaron siguiendo los procedimientos habituales tras determinar la muerte de una persona: "Se la dejó conectada a los aparatos y los sueros aproximadamente durante veinticinco minutos, porque así generalmente es el procedimiento; después se le permitió a los familiares despedirse", reveló. Pero nadie se esperaba lo que sucedió minutos después y es que mientras la trasladaban en la bolsa mortuoria, la mujer comenzó a presentar nuevamente signos vitales y en ese momento se la volvió a conectar y retomaron las maniobras de reanimación que finalmente le salvaron la vida.

"Se asume que esos latidos eran tan leves que no se registraron por los aparatos de medición", explicó Vignau, para tratar de explicar lo sucedido; aunque destacó que los instrumentos se encuentran en buenas condiciones y tienen una gran precisión en su funcionamiento.
La familia de Lucía, por su parte, cree que todo se trató de un milagro. Una de sus hijas habló sobre la repentina mejoría de la mujer y en su cuenta de Facebook indicó que la están tratando únicamente con antibióticos, come bien, habla con fluidez y hasta invitó a las enfermeras a su cumpleaños el próximo 23 de diciembre. "Vio a tres hijos, todos con lágrimas. Tuvieron que decirle que se tranquilizara porque los iban a sacar ahí y se ponía bien", contó Carolina tras el increíble suceso.
