La inauguración oficial de la Refinería La Plata de YPF fue un 23 de diciembre, pero de 1925. Así, exactamente 95 años después, la Destilería se transformó en un emblemático lugar que vio pasar a varias generaciones de trabajadores productores de naftas y otros derivados del petróleo, fundamental para la distribución de energía no solamente en nuestra región, sino en el resto de la provincia de Buenos Aires y el país.
Cuenta la historia que el ex presidente Marcelo Torcuato de Alvear nombró al general Enrique Mosconi como Director General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Así impulsó su crecimiento y entre otros avances logró la construcción de este Complejo Industrial La Plata, en Ensenada, que está cada vez más cerca de su centenario.
Las obras para su construcción se iniciaron el 14 de enero de 1925 y se abrieron las puertas aquel lejano 23 de diciembre de ese mismo año. Según rememoraron desde YPF, las primeras plantas que se pusieron en funcionamiento fueron la Unidad de Destilación Primaria, la Usina de producción de vapor, la Casa de Bombas y, poco tiempo después, la Planta de Refinación de Kerosene. Al mismo tiempo, entre 1928 y 1929 se construye un barrio obrero, el camino al Puerto de La Plata y el camino a Ensenada.
Con el correr del tiempo, los avances tecnológicos permitieron el ingreso de YPF al mercado de los aceites lubricantes. Así fue como en 1937 comenzó a funcionar una Unidad Combinada, compuesta por las plantas de Topping, Cracking y Polimerización. La lista de productos elaborados se extendió hasta casi tocar los 200. En 1947, con la puesta en marcha de la Unidad de Destilación Primaria III, la Destilería elevó su capacidad de procesamiento a 7.800 m3 por día. En marzo de 1950 entró en operación la Unidad de Topping IV y un año más tarde la nueva Planta de Destilación Primaria.
Entre 1954 y 1955 la Destilería tuvo un nuevo e impactante impulso con la Planta de Despacho de Subproductos, los Topping A y B, Polimerización Catalítica, Cracking térmico, Fraccionamiento de Nafta, Cracking Catalítico y Alkilación. Para los historiadores de la zona y viejos empleados de YPF, la puesta en marcha de estas instalaciones representó, para el colectivo de trabajadores, el inicio de la nueva Destilería, resumen en la empresa.
Así fue como se incorporó la Planta de Cracking Catalítico, lo cual permitió lograr un combustible de gran calidad destinado al mercado de la aviación y abastecer con ese tipo de nafta a todo el país y Uruguay. Dos años más tarde, la Refinería alcanzaba los 17.000 m3 diarios, se erigía como la segunda en importancia en América del Sur y una de las más grandes del mundo. En 1960 se terminó la construcción de la Planta de Despacho de Petróleo y comenzó a operar la nueva Unidad de Topping IV, que procesaba 3.000 m3 por día de petróleo crudo, un aumento del 20 por ciento en la capacidad de elaboración de la Destilería.
En 1972, la Destilería era la mayor y más moderna del país: transformaba más de la mitad del petróleo que procesaba YPF en combustibles, lubricantes y asfaltos, poseía una capacidad de 30.500 m3 diarios, y contaba con más de veinte unidades de elaboración y terminación de productos. En 1973 comenzó la construcción del Complejo de Dodecilbeceno (DDB), lo cual marcó la incursión de la Destilería en el área de procesos petroquímicos. Al poco tiempo concluyó la construcción de la Planta de Topping D (gemela a Topping C), equipada para procesar 12.000 m3 de crudo por día.
La compañía en general, y la Destilería en particular, continuaban con un proceso de crecimiento en la producción y la distribución de productos derivados del petróleo que apuntalaba el abastecimiento del país y de otras naciones del continente. Al cumplir 50 años de su creación, el 23 de diciembre de 1975, la Destilería procesaba diariamente más de 35.000 m3 de petróleo, con los cual se constituyó en un actor fundamental y de gravitación socio-económica para la región. Por esos años, la Refinería de La Plata procesaba el 52 por ciento del total del crudo de la compañía y producía el 40 por ciento del combustible que se consumía en el país.
Con el objetivo de aprovechar aún más el petróleo crudo, a fines de los ’80 se inició el proyecto para la construcción de una nueva Planta de Coque que permitiría un aumento en la capacidad de procesamiento en 3.600 metros cúbicos diarios. El crecimiento se prolongó –de manera cíclica- hasta los ‘90, época en la cual se inicia un proceso de reestructuración que modificó su conformación empresaria.
El 16 de abril de 2012, la presidenta en ese entonces Cristina Fernández de Kirchner presentó el proyecto de ley llamado "De la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina" en el que dispuso la estatización parcial de YPF. Así se terminó declarando interés público y nacional al autoabastecimiento de hidrocarburos. Se argumentó que no era un modelo de estatización sino de "recuperación de la soberanía. Seguimos manteniendo el modelo de Sociedad anónima y el de una conducción profesionalizada".
Uno de los capítulos más inquietantes se produjo a las 20 horas del trágico 2 de abril de 2013, mientras La Plata se inundaba. Es que se produjo un incendio en el horno de Coke A y en la unidad de destilación Topping C, ocasionando que los piletones con agua tratada desborden, mezclándose con desagües industriales y líquidos pluviales que dispersaron el combustible.
Lo concreto es que hoy, a 95 años de su inauguración el Complejo Industrial La Plata (CILP) es uno de los complejos más importantes de este continente y uno de los activos industriales más dinámicos de nuestro país, que se encuentra en plena producción y encaminado a sus primeros cien años de vida.