La empresa Pfizer informó esta semana que su vacuna contra el COVID-19 es “eficaz en un 90%” de acuerdo al primer análisis intermedio de su ensayo de Fase 3, la última etapa antes de pedir formalmente su homologación. La noticia generó la emoción y la esperanza de todos los argentinos pero, en especial, en las 9.000 personas que participan de las pruebas que la farmacéutica de Estados Unidos desarrolla junto a la compañía alemana BioNTech en en el Hospital Militar.
Uno de ellos es Facundo Poch, un platense de 23 años que decidió anotarse para colaborar con estos ensayos clínicos luego de ver el anuncio en las noticias y no dudó en ocultar su alegría por los datos alentadores que se publicaron de estas pruebas. “Me anoté porque vi la noticia y pensé que nunca me iban a llamar. Se comunicaron a los 20 días, mi familia se sorprendió mucho", le dijo a 221Radio.
En ese sentido, Poch indicó que eligió inscribirse por voluntad propia, sin consultarlo con su familia. “A ellos les comenté después y la verdad es que se quedaron muy sorprendidos. A mi viejo no le gustó mucho la idea pero después entendió que no había ningún tipo de riesgo. La verdad que te detallan bastante cómo es el procedimiento y es todo seguro”, comentó.
El camino de Facundo comenzó el 23 de agosto, cuando un vehículo lo pasó a buscar por su casa y lo llevaron hasta el Hospital de Militar de Palermo, en donde se realizaron estos ensayos clínicos. “Fue un domingo a la mañana. Primero te dicen todo lo que tenés que firmar un contrato y luego te hacen una serie de estudios como extracción de sangre, peso y estatura. Una vez que completan esta etapa, te llevan a hisopar en otro piso. El testeo me dio negativo”, relató.

Luego de terminar con la primera etapa preliminar del estudio, Poch fue dirigido a unos “boxes” donde le aplicaron la primera dosis de la vacuna que está elaborando Pfizer y BioNTech. Estas pruebas son doble ciego, esto significa que un grupo de voluntario recibe el antídoto y otro una solución salina o placebo. “En el consentimiento informado dicen que es una moneda al aire. Tanto vos como ellos no saben qué te están aplicando en ese momento. Solo esperé unos 30 minutos para ver si tenía algún efecto adverso, cosa que no ocurrió”, agregó Poch.
Tras completar con el procedimiento, el joven de 23 años recibió un celular con el cual los investigadores realizan el seguimiento de cada uno de los voluntarios que recibió la vacuna. “Ahí cargo una vez por semana toda la información de lo que voy sintiendo y si tenía o no síntomas de COVID. En esa primera etapa no sentí nada. No tuve fiebre, dolor y nada", indicó.
Un mes más tarde, en septiembre, Poch regresó al Hospital Militar para recibir la segunda dosis de la vacuna. “Hasta el momento no tuve ningún síntoma. En octubre volví a ir para la extracción de sangre, es el mes de la segunda aplicación y me hisoparon nuevamente. Me comunicaron que tengo que volver en marzo para una nueva extracción de sangre”, afirmó en diálogo con 221Radio.
Más allá de todas las noticias alentadoras que se publicaron esta semana, los organizadores de los ensayos clínicos enviaron un mensaje muy importante para los voluntarios que recibieron placebo. "Noté mucho entusiasmo en los médicos, ya tenían otra cara. Además, recibimos un mensaje muy alentador. Siento que por un tema de azar puedo ser uno de los privilegiados de tener la vacuna antes que otras personas", expresó.
Al ser consultado por la organización del Hospital Militar, Poch no dudó y puntualizó que “la atención es excelente”. “Nunca escuché una fecha concreta de cuándo llegará la vacuna, todo es muy hermético", detalló.
Cabe señalar que esta vacuna está basada en la tecnología del ARN mensajero: lleva instrucciones de ADN para que las células del cuerpo humano generen ciertas proteínas protectoras. Los ensayos de esta fórmula empezaron en Alemania a fines de abril y en Estados Unidos a principios de mayo.

En el caso de esta vacuna existe una complicación que hace más difícil su manejo. Por las novedosas modalidades de su diseño, exige que durante su distribución se mantenga bajo una cadena de frío de -80°C, lo que implica el desarrollo de una infraestructura especial.
Lo cierto es que tanto Poch como el resto de los voluntarios, están contentos por haber participado de esta misión tan importante para toda la humanidad. Sin embargo, no se confían y al igual que los especialistas médicos remarcan que todavía es importante seguir cumpliendo con el uso de tapabocas y los protocolos sanitarios porque aún no hay fecha para el inicio del plan de vacunación.