Una joven denunció hostigamiento y maltrato de cuatro policías en la zona roja de La Plata | 0221
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Una joven denunció hostigamiento y maltrato de cuatro policías en la zona roja de La Plata

Ocurrió el lunes a la medianoche en 61 entre 1 y 115. Armados y de civil, cuatro agentes de la Bonaerense amenazaron a una estudiante que caminaba en el lugar. 

Apenas habían pasado unos minutos de las 00 del martes 13 de octubre cuando O.J. llamó a sus amigas en medio de una crisis nerviosa. "No entiendo nada, me siento re mal. No traje el documento, estoy a una cuadra de casa, pensé que me iban a secuestrar o matar, pensé cualquier cosa", les dijo entrecortadamente. Todavía tenía en mente a un grupo de cuatro policías armados y vestidos de civil apretándola contra la pared de una casa, en 61 entre 1 y 115. Había salido a pasear a su perra cerca de las 00, sin barbijo ni documentos, y estaba literalmente a la vuelta de su casa cuando un auto gris se detuvo de golpe en la esquina. De él bajaron tres hombres y una mujer, vestidos "como una persona normal" y armados.

"Eran cerca de las 00.05. Del auto salieron estas personas y yo me di vuelta asustada porque pensé que me iban a secuestrar. Quise correr, pero cuando vi que uno de ellos quería preguntarme algo me detuve. De pronto la única mujer del grupo se acerca gritando, diciéndome que estaba detenida y que me ponga contra la pared porque me iban a requisar. Me gritaba 'estás detenida, estás detenida', a dos centímetros de mi cara", contó la joven, que prefirió mantener su identidad en reserva, a 0221.com.ar.

Según la descripción de la entrevistada, la oficial tenía entre 30 y 36 años, estaba teñida de rubio oxigenado y maquillada con brillos en la cara. "No me podía tomar en serio que eran policías, pero a la vez veía que tenía un arma en la panza y no sabía qué creer", contó. En ningún momento habían dado la voz de alto, y recién entonces uno de los agentes aclaró la profesión de todos.

"Ellos me gritaban y me decían que me iban a cachear pero yo no sabía quiénes eran. Eran desconocidos. Cuando supe que eran policías les dije que me estaban abordando muy mal, muy violentamente, que no entendía por qué me querían cachear. Por suerte mantuve la calma, pero me sentía muy desorientada", relató la joven. En ese momento dedujo que estarían buscando a alguien por un delito y quizá ella daba con la descripción de la presunta culpable. Vestía una calza y una campera, y no llevaba nada más encima. 

La zona era muy oscura y llegó a ver que uno de los agentes, el único que permanecía callado, efectivamente tenía puesto un chaleco similar al de la policía. "Después había otro más joven, de unos 20 años, que se mostraba todo el tiempo enojado. Mirándome con odio. Yo no entendía nada. La mujer y este agente me gritaban, me decían que tenía que hacer lo que ellos decían, y me aseguraban que yo no tenía mis documentos porque no era de acá, de este país", relató la chica. 

Resuelta a darles la información que necesitaban, se puso a buscar en su teléfono una foto del DNI que había sacado hace tiempo. Les aseguró que se dejaría cachear, pero que necesitaba saber por qué se lo pedían. También les pidió identificación, y apenas uno de los agentes sacó un carnet con sus datos y la instó a que se acerque a leer. "La mujer no me quiso responder; este hombre me mostró ese cartelito desde lejos, no me dijo su nombre ni nada, me tuve que acercar en medio de la oscuridad a leer", relató la joven.

Según su testimonio, los policías la amenazaban con llevarla a la comisaría pero sin decirle a cuál. "La mujer me apuraba, como mi celular es lento no podía abrir bien el archivo. Me dijo que me iban a llevar 'con el comisario un par de horitaspara que yo 'entienda bien lo que tenía que hacer'Les dije que habían dejado el auto estacionado violentamente, como si me fueran a hacer algo, y recién ahí el policía más joven se acercó a cerrar las puertas y a acomodarlo", relató. 

 

Como la mujer policía seguía increpándola, O.J. le pidió que se aleje. "Yo no tenía barbijo y ella sí pero me hablaba a centímetros de la cara. Ahí se ve que le di letra, porque me dijo 'sí, no tenés barbijo y por eso te estamos deteniendo'. Realmente parecía que buscaban algo más de mí y yo no sabía qué era. Ahí me empezaron a preguntar de muy mala manera si yo estudiaba, les dije que sí; me preguntaron de forma muy prepotente qué estudiaba". Ella les contó que Diseño en Comunicación Visual y una tecnicatura en danza. Y también  respondió preguntas sobre su nacionalidad: según cuenta, los agentes la increparon en todo momento acusándola de no tener DNI por no ser argentina. Cuando logró encontrar el archivo en el teléfono, finalmente mostró su documento. Pero el hostigamiento no terminó. 

"Me decían '¿Nosotros qué sabemos quién sos vos?' y yo les respondía que yo no sabía quiénes eran ellos", resumió la joven a este medio. Una vez que les dijo que estudiaba, los maltratos fueron aumentando. "Entre tres me empezaron a preguntar quién me creía por tener un título. Me preguntaron si estudiaba y trabajaba acá en La Plata, querían saber todo de mi vida. Les dije a todo que sí, que estaba paseando a mi perra, que vivía acá a la vuelta, que no estaba cometiendo ningún delito. Me dijeron que no podía salir a la noche a caminar, que no estaba permitido, y que había una ley que permitía que ellos me detuvieran por no tener barbijo ni documento. Nunca me dijo qué ley", añadió la denunciante.

Según su testimonio, el intercambio con los agentes fue rápido, tenso y violento. "En un momento, ante mis quejas sobre cómo me habían abordado, me dijeron: '¿Cómo querés que te abordemos, diciéndote «Soy profesor»?'. Les dije que obvio que no, que alcanzaba con que me digan que eran policías y qué estaban buscando. Me hostigaron por ser estudiante, yo en ningún momento había presumido sobre eso. Como seguían gritándome decidí taparme los oídos y mirar para abajo. Les dije que necesitaba que me hablen de a uno, que no entendía por qué me hablaban de esa manera, tan alterados", relató.

En ese momento, la joven logró grabar varios audios que envió en el momento a sus amigas, y que reflejan la prepotencia con que el grupo de policías se refirió a ella en todo momento. También logró hacer un breve llamado en el que alertó sobre lo que pasaba. Después le planteó a los policías que apenas a unas cuadras de ese lugar había desaparecido Johana Ramallo, y que lógicamente había tenido miedo cuando un grupo de desconocidos se bajó de un auto particular aludiendo ser agentes policiales. "La mujer me contestó: 'Si yo fuera un violador no haría esto, yo no te violé. Y vos trajiste este tema. Vas a quedar detenida'. En un momento me corrí porque me seguían apretando contra la pared. Se hacían los que hablaban con alguien a través del handy pero yo no escuchaba respuesta. Para mí en ese momento se dieron cuenta que no era la persona que buscaban. Sinceramente, para mí me confundieron con una prostituta. Cuando se dieron cuenta de que no lo era, no sabían cómo salir de la situación", aventuró la estudiante.

Después de alrededor de 15 o 20 minutos, finalmente le preguntaron de dónde era. Ella les dijo que de Magdalena, pero no alcanzó. "Me preguntaron si cobraba el IFE, también de una forma muy prepotente e insistiendo mucho con la pregunta. Yo no sabía si decir que sí o que no. Le dije la verdad, que sí. Y ahí el hombre que me había preguntado, el mayor, dijo: 'Ja, con vos no hay nada que hablar, mugrienta de mierda'. Me dijo eso y se dieron vuelta como para irse. Y yo le pregunté '¿qué?' porque no lo podía creer. Él se dio vuelta y me lo repitió: 'Que sos una mugrienta de mierda te dije. Andá a pasear el perro a Magdalena, mugrienta de mierda'. Y se fueron, re tranquilos, de vuelta para el lado del auto", refirió la joven. Y agregó: "Claramente cuando me encararon querían algo más de mí. Les mostré el DNI, sacaron fotos del DNI mientras me interrogaban y decían que me iban a llevar detenida. Y aun así no se iban. Hasta que se fueron 'despidiéndose' así".

Después de la estresante situación, la joven se reunió con varias amigas y acudió a la comisaría Novena para hacer la denuncia. Brindó una descripción detallada de los presuntos policías, pero una agente del lugar "me dijo que no podía hacer nada. Aunque vi a un oficial que cuando me escuchó hablar se quedó escuchando todo. La policía nos dijo que no se podía hacer nada, que conocían al grupo porque eran de la delegación de Ensenada de la Superintendencia de Investigaciones de Drogas Ilícitas. Nos explicaron que sí estaba entre sus tareas actuar de civil. Estimo que me confundieron con una trabajadora sexual, y que por eso me abordaron como si no fuese una persona. Como si no tuviese derechos. Cuando se dieron cuenta yo sabía mis derechos humanos, ahí se fueron".

En la Novena le recomendaron acercarse directamente a la localidad de Ensenada para conocer los nombres del grupo de policías o hacer la denuncia en Asuntos Internos. La joven decidió regresar a su casa y llamar al 911, donde una operadora les confirmó que en la comisaría debían haberles tomado la denuncia igual. "Todavía no sé por qué no la tomaron ahí, pero en ese momento decidí hacer la denuncia por vía telefónica en Emergencias. Ahí me derivaron a Asuntos Internos. Llamé e hice la denuncia anónima, mandé las pruebas que tenía, y ahora pedimos en la farmacia de esa esquina las cámaras de ese día para ver si me veo yo o se ve el auto estacionando de golpe", adelantó la joven. 

La situación encendió las alertas entre sus amigas y otras vecinas del barrio, en un contexto donde crece la policialización de la zona roja, según denuncian diversas organizaciones políticas que nuclean a trabajadoras sexuales de la zona, como AMMAR y Furia Travesti. Hablan desde hace meses de detenciones arbitrarias y abuso de la autoridad por parte de las fuerzas policiales.

En esa línea, cabe destacar que circular sin permiso no es un delito de resistencia a la autoridad sino una infracción, y que solo si la persona se niega a volver a su domicilio o se niega a dar sus datos personales puede incurrir en un delito de resistencia. La policía tampoco tiene derecho -excepto en casos excepcionales y con una investigación previa- a requisar a una persona en la vía pública sin orden judicial y sin estar en situación de flagrancia (cometiendo el delito en ese momento). También es importante recordar que salir a la calle sin tapabocas no es un delito. Es una infracción que, de ser aplicadas las medidas punitorias, puede implicar el pago de una multa de más de 130 mil pesos. 

A poco tiempo del inicio de la pandemia, la Procuraduría Especializada en Violencia Institucional (PROCUVIN) detalló cuáles son las atribuciones del personal policial, qué no pueden hacer las fuerzas de seguridad y policiales y cuáles son los derechos de las personas ante un control. La información se puede consultar en este link.  

Una joven denunció hostigamiento y maltrato de cuatro policías en la zona roja de La Plata
PASEABA A SU PERRA

Una joven denunció hostigamiento y maltrato de cuatro policías en la zona roja de La Plata

Ocurrió el lunes a la medianoche en 61 entre 1 y 115. Armados y de civil, cuatro agentes de la Bonaerense amenazaron a una estudiante que caminaba en el lugar. 

16 de octubre de 2020

Apenas habían pasado unos minutos de las 00 del martes 13 de octubre cuando O.J. llamó a sus amigas en medio de una crisis nerviosa. "No entiendo nada, me siento re mal. No traje el documento, estoy a una cuadra de casa, pensé que me iban a secuestrar o matar, pensé cualquier cosa", les dijo entrecortadamente. Todavía tenía en mente a un grupo de cuatro policías armados y vestidos de civil apretándola contra la pared de una casa, en 61 entre 1 y 115. Había salido a pasear a su perra cerca de las 00, sin barbijo ni documentos, y estaba literalmente a la vuelta de su casa cuando un auto gris se detuvo de golpe en la esquina. De él bajaron tres hombres y una mujer, vestidos "como una persona normal" y armados.

"Eran cerca de las 00.05. Del auto salieron estas personas y yo me di vuelta asustada porque pensé que me iban a secuestrar. Quise correr, pero cuando vi que uno de ellos quería preguntarme algo me detuve. De pronto la única mujer del grupo se acerca gritando, diciéndome que estaba detenida y que me ponga contra la pared porque me iban a requisar. Me gritaba 'estás detenida, estás detenida', a dos centímetros de mi cara", contó la joven, que prefirió mantener su identidad en reserva, a 0221.com.ar.

Según la descripción de la entrevistada, la oficial tenía entre 30 y 36 años, estaba teñida de rubio oxigenado y maquillada con brillos en la cara. "No me podía tomar en serio que eran policías, pero a la vez veía que tenía un arma en la panza y no sabía qué creer", contó. En ningún momento habían dado la voz de alto, y recién entonces uno de los agentes aclaró la profesión de todos.

"Ellos me gritaban y me decían que me iban a cachear pero yo no sabía quiénes eran. Eran desconocidos. Cuando supe que eran policías les dije que me estaban abordando muy mal, muy violentamente, que no entendía por qué me querían cachear. Por suerte mantuve la calma, pero me sentía muy desorientada", relató la joven. En ese momento dedujo que estarían buscando a alguien por un delito y quizá ella daba con la descripción de la presunta culpable. Vestía una calza y una campera, y no llevaba nada más encima. 

La zona era muy oscura y llegó a ver que uno de los agentes, el único que permanecía callado, efectivamente tenía puesto un chaleco similar al de la policía. "Después había otro más joven, de unos 20 años, que se mostraba todo el tiempo enojado. Mirándome con odio. Yo no entendía nada. La mujer y este agente me gritaban, me decían que tenía que hacer lo que ellos decían, y me aseguraban que yo no tenía mis documentos porque no era de acá, de este país", relató la chica. 

Resuelta a darles la información que necesitaban, se puso a buscar en su teléfono una foto del DNI que había sacado hace tiempo. Les aseguró que se dejaría cachear, pero que necesitaba saber por qué se lo pedían. También les pidió identificación, y apenas uno de los agentes sacó un carnet con sus datos y la instó a que se acerque a leer. "La mujer no me quiso responder; este hombre me mostró ese cartelito desde lejos, no me dijo su nombre ni nada, me tuve que acercar en medio de la oscuridad a leer", relató la joven.

Según su testimonio, los policías la amenazaban con llevarla a la comisaría pero sin decirle a cuál. "La mujer me apuraba, como mi celular es lento no podía abrir bien el archivo. Me dijo que me iban a llevar 'con el comisario un par de horitaspara que yo 'entienda bien lo que tenía que hacer'Les dije que habían dejado el auto estacionado violentamente, como si me fueran a hacer algo, y recién ahí el policía más joven se acercó a cerrar las puertas y a acomodarlo", relató. 

 

Como la mujer policía seguía increpándola, O.J. le pidió que se aleje. "Yo no tenía barbijo y ella sí pero me hablaba a centímetros de la cara. Ahí se ve que le di letra, porque me dijo 'sí, no tenés barbijo y por eso te estamos deteniendo'. Realmente parecía que buscaban algo más de mí y yo no sabía qué era. Ahí me empezaron a preguntar de muy mala manera si yo estudiaba, les dije que sí; me preguntaron de forma muy prepotente qué estudiaba". Ella les contó que Diseño en Comunicación Visual y una tecnicatura en danza. Y también  respondió preguntas sobre su nacionalidad: según cuenta, los agentes la increparon en todo momento acusándola de no tener DNI por no ser argentina. Cuando logró encontrar el archivo en el teléfono, finalmente mostró su documento. Pero el hostigamiento no terminó. 

"Me decían '¿Nosotros qué sabemos quién sos vos?' y yo les respondía que yo no sabía quiénes eran ellos", resumió la joven a este medio. Una vez que les dijo que estudiaba, los maltratos fueron aumentando. "Entre tres me empezaron a preguntar quién me creía por tener un título. Me preguntaron si estudiaba y trabajaba acá en La Plata, querían saber todo de mi vida. Les dije a todo que sí, que estaba paseando a mi perra, que vivía acá a la vuelta, que no estaba cometiendo ningún delito. Me dijeron que no podía salir a la noche a caminar, que no estaba permitido, y que había una ley que permitía que ellos me detuvieran por no tener barbijo ni documento. Nunca me dijo qué ley", añadió la denunciante.

Según su testimonio, el intercambio con los agentes fue rápido, tenso y violento. "En un momento, ante mis quejas sobre cómo me habían abordado, me dijeron: '¿Cómo querés que te abordemos, diciéndote «Soy profesor»?'. Les dije que obvio que no, que alcanzaba con que me digan que eran policías y qué estaban buscando. Me hostigaron por ser estudiante, yo en ningún momento había presumido sobre eso. Como seguían gritándome decidí taparme los oídos y mirar para abajo. Les dije que necesitaba que me hablen de a uno, que no entendía por qué me hablaban de esa manera, tan alterados", relató.

En ese momento, la joven logró grabar varios audios que envió en el momento a sus amigas, y que reflejan la prepotencia con que el grupo de policías se refirió a ella en todo momento. También logró hacer un breve llamado en el que alertó sobre lo que pasaba. Después le planteó a los policías que apenas a unas cuadras de ese lugar había desaparecido Johana Ramallo, y que lógicamente había tenido miedo cuando un grupo de desconocidos se bajó de un auto particular aludiendo ser agentes policiales. "La mujer me contestó: 'Si yo fuera un violador no haría esto, yo no te violé. Y vos trajiste este tema. Vas a quedar detenida'. En un momento me corrí porque me seguían apretando contra la pared. Se hacían los que hablaban con alguien a través del handy pero yo no escuchaba respuesta. Para mí en ese momento se dieron cuenta que no era la persona que buscaban. Sinceramente, para mí me confundieron con una prostituta. Cuando se dieron cuenta de que no lo era, no sabían cómo salir de la situación", aventuró la estudiante.

Después de alrededor de 15 o 20 minutos, finalmente le preguntaron de dónde era. Ella les dijo que de Magdalena, pero no alcanzó. "Me preguntaron si cobraba el IFE, también de una forma muy prepotente e insistiendo mucho con la pregunta. Yo no sabía si decir que sí o que no. Le dije la verdad, que sí. Y ahí el hombre que me había preguntado, el mayor, dijo: 'Ja, con vos no hay nada que hablar, mugrienta de mierda'. Me dijo eso y se dieron vuelta como para irse. Y yo le pregunté '¿qué?' porque no lo podía creer. Él se dio vuelta y me lo repitió: 'Que sos una mugrienta de mierda te dije. Andá a pasear el perro a Magdalena, mugrienta de mierda'. Y se fueron, re tranquilos, de vuelta para el lado del auto", refirió la joven. Y agregó: "Claramente cuando me encararon querían algo más de mí. Les mostré el DNI, sacaron fotos del DNI mientras me interrogaban y decían que me iban a llevar detenida. Y aun así no se iban. Hasta que se fueron 'despidiéndose' así".

Después de la estresante situación, la joven se reunió con varias amigas y acudió a la comisaría Novena para hacer la denuncia. Brindó una descripción detallada de los presuntos policías, pero una agente del lugar "me dijo que no podía hacer nada. Aunque vi a un oficial que cuando me escuchó hablar se quedó escuchando todo. La policía nos dijo que no se podía hacer nada, que conocían al grupo porque eran de la delegación de Ensenada de la Superintendencia de Investigaciones de Drogas Ilícitas. Nos explicaron que sí estaba entre sus tareas actuar de civil. Estimo que me confundieron con una trabajadora sexual, y que por eso me abordaron como si no fuese una persona. Como si no tuviese derechos. Cuando se dieron cuenta yo sabía mis derechos humanos, ahí se fueron".

En la Novena le recomendaron acercarse directamente a la localidad de Ensenada para conocer los nombres del grupo de policías o hacer la denuncia en Asuntos Internos. La joven decidió regresar a su casa y llamar al 911, donde una operadora les confirmó que en la comisaría debían haberles tomado la denuncia igual. "Todavía no sé por qué no la tomaron ahí, pero en ese momento decidí hacer la denuncia por vía telefónica en Emergencias. Ahí me derivaron a Asuntos Internos. Llamé e hice la denuncia anónima, mandé las pruebas que tenía, y ahora pedimos en la farmacia de esa esquina las cámaras de ese día para ver si me veo yo o se ve el auto estacionando de golpe", adelantó la joven. 

La situación encendió las alertas entre sus amigas y otras vecinas del barrio, en un contexto donde crece la policialización de la zona roja, según denuncian diversas organizaciones políticas que nuclean a trabajadoras sexuales de la zona, como AMMAR y Furia Travesti. Hablan desde hace meses de detenciones arbitrarias y abuso de la autoridad por parte de las fuerzas policiales.

En esa línea, cabe destacar que circular sin permiso no es un delito de resistencia a la autoridad sino una infracción, y que solo si la persona se niega a volver a su domicilio o se niega a dar sus datos personales puede incurrir en un delito de resistencia. La policía tampoco tiene derecho -excepto en casos excepcionales y con una investigación previa- a requisar a una persona en la vía pública sin orden judicial y sin estar en situación de flagrancia (cometiendo el delito en ese momento). También es importante recordar que salir a la calle sin tapabocas no es un delito. Es una infracción que, de ser aplicadas las medidas punitorias, puede implicar el pago de una multa de más de 130 mil pesos. 

A poco tiempo del inicio de la pandemia, la Procuraduría Especializada en Violencia Institucional (PROCUVIN) detalló cuáles son las atribuciones del personal policial, qué no pueden hacer las fuerzas de seguridad y policiales y cuáles son los derechos de las personas ante un control. La información se puede consultar en este link.  

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Ocurrió el lunes a la medianoche en 61 entre 1 y 115. Armados y de civil, cuatro agentes de la Bonaerense amenazaron a una estudiante que caminaba en el lugar.