Los increíbles detalles de un apriete del sicario de Pablo Escobar en la Copa Libertadores | 0221
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Los increíbles detalles de un apriete del sicario de Pablo Escobar en la Copa Libertadores

Tres décadas después, el ex árbitro argentino Carlos Espósito reveló cómo fueron aquellos momentos en Colombia, en la previa de un Atlético Nacional - Danubio.

El ex árbitro argentino Carlos Espósito reveló los detalles del apriete que sufrió en 1989 en Colombia de parte de Popeye, el sicario de Pablo Escobar. Junto a Abel Gnecco y Juan Bava iban a dirigir la semifinal de la Copa Libertadores de ese año entre Atlético Nacional de Medellín y Danubio de Uruguay, y en la previa pasaron por situaciones escalofriantes.

Escobar, cabeza del cartel narco de aquella ciudad colombiana, se hizo poderoso y multimillonario en el marco de una oscura historia repleta de delitos, asesinatos y droga. Lo que relató en las últimas horas Espósito es un ejemplo de aquello.

En diálogo con Radio La Red, el ex árbitro brindó con lujo de detalles esas escenas de película que cuestan creer, exactamente 31 años después. “Todo arrancó desde que llegamos al aeropuerto de Medellín. Los árbitros colombianos que nos fueron a recibir ya nos habían entregado, estuvimos obligados. Íbamos por el camino Montañita en el que nos decían ‘acá mataron un árbitro, acá tiraron a un juez de línea...’. Después de mucha espera fuimos al hotel. Los árbitros no acostumbrábamos a dejar el hotel. Me invitan a una cena y les dije que no", comenzó su relato.

Luego, relató cómo fue que el sicario de Escobar junto a sus hombres los visitaron directamente en la habitación: "Vuelven a golpear la puerta y le pido a Juan que se levantara para abrir. Y mover a Bava es difícil, es una mole, pero voló. Entraron cuatro, uno con ametralladora. A Gnecco le pusieron una nueve milímetros en la cabeza. Y atrás entró el famoso Popeye, bien vestido, traje, corbata. Traía un maletín. Lo abrió y dijo ‘acá hay 250 mil dólares. Llévenselo, tranquilos, van a salir de Colombia sin problemas’... Antes de eso nos habían roto todos los teléfonos... Les respondimos que habíamos ido a trabajar como corresponde. Cerró el maletín y nos dijo. ‘La vida de ustedes acá no vale nada. Y en Buenos Aires nos puede costar 1.000 dólares por cada uno’. Y ahí se fueron”.

“'¿Qué hacemos?', les pregunté a Bava y Gnecco. No sabíamos para qué lado arrancar. Les sugerí agarrar las valijas e ir a dormir al aeropuerto. Pero Gnecco, que conocía Colombia y que una vez le habían bajado una puerta de un tiro, me gritó: ‘¡Escuchame pelotudo, nosotros de acá no nos podemos mover!’. Esto fue un día antes del partido. Me asomé por la ventana y abajo había cinco tipos que no se movían. Pensamos en llamar a Grondona. En eso vino un árbitro, voy a dar el apellido: Sierra. Y nos dijo que nos debíamos levantar porque había que ir a sacar un permiso de trabajo”, siguió.

“Terminamos yendo. Pero al llegar al lugar no había nadie. Era feriado. Entonces le tiré ´pelotudo, nos sacaste a propósito´”. De ahí fuimos directo al estadio", contó, dando a entender que habían sido engañados.

“Al llegar a la cancha, nos dejaron el auto a unos 300 metros de la entrada. Estábamos rodeados. Llegamos al vestuario y el árbitro colombiano que nos había visitado en el hotel se apareció con una virgen. Gnecco le pegó una patada a la virgen que voló no sé adónde. Ahí llegó el jefe de policía de Medellín y le expliqué que apenas terminaba el partido nos teníamos que ir al aeropuerto. Me explicó que si ganaba Nacional iba a ser difícil por la fiesta. Pobre hombre, si ven la serie de Escobar, a los pocos días lo acribillaron”, confesó.

Lo concreto es que aquel partido lo ganó Atlético Nacional (que luego sería campeón, levantando muchas sospechas hasta el día de hoy) por 6 a 0. "En alguno de los goles lo miré a Bava y nos hicimos la cruz. Al final hubo como 15 muertos por la gente que salía a los balcones y tiraban los tiros al aire. Nos terminamos yendo al aeropuerto, y estaban los uruguayos, que se tomaban el mismo vuelo. Vino el presidente de Danubio, un tipazo, y me preguntó si la habíamos pasado mal. Sabían todo. A ellos les había pasado lo mismo”, cerró.

Los increíbles detalles de un apriete del sicario de Pablo Escobar en la Copa Libertadores
EN 1989

Los increíbles detalles de un apriete del sicario de Pablo Escobar en la Copa Libertadores

Tres décadas después, el ex árbitro argentino Carlos Espósito reveló cómo fueron aquellos momentos en Colombia, en la previa de un Atlético Nacional - Danubio.

16 de octubre de 2020

El ex árbitro argentino Carlos Espósito reveló los detalles del apriete que sufrió en 1989 en Colombia de parte de Popeye, el sicario de Pablo Escobar. Junto a Abel Gnecco y Juan Bava iban a dirigir la semifinal de la Copa Libertadores de ese año entre Atlético Nacional de Medellín y Danubio de Uruguay, y en la previa pasaron por situaciones escalofriantes.

Escobar, cabeza del cartel narco de aquella ciudad colombiana, se hizo poderoso y multimillonario en el marco de una oscura historia repleta de delitos, asesinatos y droga. Lo que relató en las últimas horas Espósito es un ejemplo de aquello.

En diálogo con Radio La Red, el ex árbitro brindó con lujo de detalles esas escenas de película que cuestan creer, exactamente 31 años después. “Todo arrancó desde que llegamos al aeropuerto de Medellín. Los árbitros colombianos que nos fueron a recibir ya nos habían entregado, estuvimos obligados. Íbamos por el camino Montañita en el que nos decían ‘acá mataron un árbitro, acá tiraron a un juez de línea...’. Después de mucha espera fuimos al hotel. Los árbitros no acostumbrábamos a dejar el hotel. Me invitan a una cena y les dije que no", comenzó su relato.

Luego, relató cómo fue que el sicario de Escobar junto a sus hombres los visitaron directamente en la habitación: "Vuelven a golpear la puerta y le pido a Juan que se levantara para abrir. Y mover a Bava es difícil, es una mole, pero voló. Entraron cuatro, uno con ametralladora. A Gnecco le pusieron una nueve milímetros en la cabeza. Y atrás entró el famoso Popeye, bien vestido, traje, corbata. Traía un maletín. Lo abrió y dijo ‘acá hay 250 mil dólares. Llévenselo, tranquilos, van a salir de Colombia sin problemas’... Antes de eso nos habían roto todos los teléfonos... Les respondimos que habíamos ido a trabajar como corresponde. Cerró el maletín y nos dijo. ‘La vida de ustedes acá no vale nada. Y en Buenos Aires nos puede costar 1.000 dólares por cada uno’. Y ahí se fueron”.

“'¿Qué hacemos?', les pregunté a Bava y Gnecco. No sabíamos para qué lado arrancar. Les sugerí agarrar las valijas e ir a dormir al aeropuerto. Pero Gnecco, que conocía Colombia y que una vez le habían bajado una puerta de un tiro, me gritó: ‘¡Escuchame pelotudo, nosotros de acá no nos podemos mover!’. Esto fue un día antes del partido. Me asomé por la ventana y abajo había cinco tipos que no se movían. Pensamos en llamar a Grondona. En eso vino un árbitro, voy a dar el apellido: Sierra. Y nos dijo que nos debíamos levantar porque había que ir a sacar un permiso de trabajo”, siguió.

“Terminamos yendo. Pero al llegar al lugar no había nadie. Era feriado. Entonces le tiré ´pelotudo, nos sacaste a propósito´”. De ahí fuimos directo al estadio", contó, dando a entender que habían sido engañados.

“Al llegar a la cancha, nos dejaron el auto a unos 300 metros de la entrada. Estábamos rodeados. Llegamos al vestuario y el árbitro colombiano que nos había visitado en el hotel se apareció con una virgen. Gnecco le pegó una patada a la virgen que voló no sé adónde. Ahí llegó el jefe de policía de Medellín y le expliqué que apenas terminaba el partido nos teníamos que ir al aeropuerto. Me explicó que si ganaba Nacional iba a ser difícil por la fiesta. Pobre hombre, si ven la serie de Escobar, a los pocos días lo acribillaron”, confesó.

Lo concreto es que aquel partido lo ganó Atlético Nacional (que luego sería campeón, levantando muchas sospechas hasta el día de hoy) por 6 a 0. "En alguno de los goles lo miré a Bava y nos hicimos la cruz. Al final hubo como 15 muertos por la gente que salía a los balcones y tiraban los tiros al aire. Nos terminamos yendo al aeropuerto, y estaban los uruguayos, que se tomaban el mismo vuelo. Vino el presidente de Danubio, un tipazo, y me preguntó si la habíamos pasado mal. Sabían todo. A ellos les había pasado lo mismo”, cerró.

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Tres décadas después, el ex árbitro argentino Carlos Espósito reveló cómo fueron aquellos momentos en Colombia, en la previa de un Atlético Nacional - Danubio.