Tras la firma de la Resolución 370/2020 por el Consejo Federal de Educación, Buenos Aires definió los distritos que comenzarán a transitar el regreso a las clases presenciales. Según precisó la Dirección General de Cultura y Educación, la evaluación de riesgo epidemiológico consideró los indicadores epidemiológicos acordados a nivel federal y los criterios sanitarios elaborados por la Provincia para atender las particularidades de las situaciones epidemiológicas de cada distrito desde una perspectiva regional, contemplando la intensidad de la transmisión zonal y la respuesta del sistema de salud.
De esta forma, 24 distritos de la provincia de Buenos Aires que revisten un riesgo epidemiológico bajo, podrán dar inicio a un progresivo retorno seguro a la presencialidad en las escuelas. Los distritos son Chivilcoy, Daireaux, Saavedra, Bragado, Tres Lomas, Lobos, Lezama, Salliqueló, Alberti, General Lavalle, Adolfo Alsina, Monte Hermoso, 9 de Julio, Puan, 25 de Mayo, Tordillo, Guaminí, Monte, General Lamadrid, Rauch, Florentino Ameghino, Carlos Tejedor, González Chaves y Chascomús.
Según explicaron, el regreso a clases presenciales se realizará de manera progresiva y en etapas. En una primera etapa se convocará a las y los estudiantes que requieren fortalecer la continuidad pedagógica, es decir los más postergados, ya sea porque sus trayectorias educativas se interrumpieron durante la pandemia o porque necesitan un mayor acompañamiento pedagógico.
Dentro de este grupo, se prevé que tengan mayor frecuencia de clases presenciales quienes estén cursando el último año de primaria y secundaria. En una segunda etapa, conforme a las condiciones epidemiológicas, serán gradualmente convocados los demás estudiantes. La idea es priorizar la matricula del último y primer año de los niveles primario y secundario, y a hijos e hijas de trabajadores esenciales y de la educación, hasta incorporar progresivamente al resto de la matrícula de cada establecimiento educativo.

Por otro lado, en aquellos distritos evaluados como de riesgo medio, se prevé la posibilidad de generar protocolos para llevar adelante actividades de cierre de ciclo para los últimos años de cada nivel, junto a las actividades que hoy ya suceden en la escuela porque se declararon ininterrumpibles al inicio de la pandemia, como entrega de módulos alimentarios del programa del Servicio Alimentario Escolar, ejecución de obras de infraestructura escolar, entrega y devolución de cuadernillos e instancias de orientación a las familias y estudiantes.
En estos distritos de riesgo medio, se evaluará llevar adelante actividades socioeducativas - fuera del ámbito escolar- de revinculación y acompañamiento, vinculadas al deporte, al arte, a la recreación o que incluso pueden configurar instancias de apoyo escolar que deben ser realizadas al aire libre en predios cerrados, con una presencia de no más de 10 chicos y chicas. Estas actividades se podrían realizar en clubes, campos de deporte, polideportivos, etc. y sin requerir el uso del transporte público. En los establecimientos educativos de gestión privada, se incorporarán tareas administrativas de atención al público para la sostenibilidad de la matrícula. Todas las actividades deberán llevarse adelante con el cumplimiento estricto de protocolos sanitarios.
Más allá de la puesta en marcha del Plan jurisdiccional, continuarán en toda la Provincia las acciones de continuidad pedagógica que llevan adelante las y los docentes, junto al recientemente anunciado Programa de Acompañamiento a las Trayectorias y la Revinculación (ATR), en el que unos 45.000 docentes suplentes y en formación irán al encuentro domiciliario de estudiantes y colaborarán con las actividades educativas propuestas por las y los docentes a cargo de cada curso para fortalecer el vínculo entre la escuela y las familias. En ese programa también se prevé la entrega y el retiro domiciliario de las evaluaciones escritas para quienes no pueden realizarlas de manera virtual.

La nueva rutina escolar
El Plan establece que los horarios de ingreso y egreso a la escuela serán alternados para distintos grupos, para que la menor cantidad de personas coincida en ese momento y se genere menor concentración de circulación en la vía pública. Para ingresar a la escuela, las y los trabajadores deben tener vigente el permiso de la aplicación CUIDAR, mientras que el estudiantado debe llevar, en su cuaderno o carpeta, una Declaración Jurada firmada por la persona adulta responsable en la que deje constancia de que se encuentra en condiciones de asistir. Al ingreso se tomará la temperatura corporal, que debe ser como máximo de 37.4°.
La división de secciones de estudiantes se realizará en tantos subgrupos como sea necesario hasta cubrir el cumplimiento del distanciamiento prescripto por la autoridad sanitaria (2 metros en espacios comunes y 1,5 metros en el aula, entre estudiantes y a 2 metros de distancia del docente a cargo del curso), con un máximo de diez estudiantes por salón.
Durante la primera etapa del regreso seguro a las clases presenciales, la jornada tendrá 90 minutos de dictado de clase en forma continua, sin recreo. Los bloques de clases de las distintas secciones serán en horarios distintos, de modo que cohabiten la escuela en forma simultánea la menor cantidad de personas posible.

El mismo grupo de estudiantes tendrá un encuentro por semana y quienes cursen el último año de cada nivel tendrán tres encuentros semanales para abordar los denominados “contenidos prioritarios”, definidos por las y los docentes de cada grupo a partir de los lineamientos emanados de la cartera educativa. El Plan expresa claramente que el trabajo presencial debe integrarse con las tareas pedagógicas que continuarán realizándose de manera no presencial.
En la segunda etapa, se irá ampliando la cantidad de matrícula que comenzará a tener clases presenciales, según lo permita la situación epidemiológica. Las instituciones educativas pondrán en marcha diferentes modelos de presencialidad, conforme a las definiciones sanitarias y también, a las particularidades que presenta cada establecimiento educativo, por ejemplo en relación a su infraestructura.
El protocolo para estudiantes prevé sanitizar la mochila antes de salir de los hogares y al llegar a la escuela, dejarla fuera del aula mientras se encuentran en clase, higienizarse las manos en períodos máximos de 90 minutos y al manipular objetos; evitar compartir útiles, comidas y bebidas y también el contacto físico.

Protocolos anexos para el funcionamiento escolar
El documento del Plan Jurisdiccional para el regreso seguro a las clases presenciales contiene también protocolos anexos, algunos de los cuales comenzaron a implementarse desde el inicio de la pandemia, que regulan actividades específicas relacionadas con la cotidianidad de la vida escolar.
Uno de ellos, el Protocolo de Limpieza y Desinfección para Establecimientos Educativos en Contexto COVID-19, establece orientaciones para la realización de las tareas de limpieza, desinfección, secado y ventilación, identificando las diferentes superficies existentes en la escuela, la periodicidad de las tareas y la correcta utilización de los elementos disponibles, tanto para un resultado eficiente como para el cuidado de la salud de las y los trabajadores. Cabe destacar que durante 2020, la DGCyE septuplicó los recursos destinados a limpieza con respecto al año anterior.
Otros anexos establecen el conjunto de medidas a tomar ante la presencia de un posible caso de COVID-19 en la escuela, la utilización de las bibliotecas escolares y las medidas de prevención requeridas para el transporte escolar, tanto en cuanto al acondicionamiento de los vehículos como al comportamiento de las y los pasajeros. Se prevé que para la semana del 26 de octubre comience progresivamente el regreso de estudiantes a clases presenciales en estos 24 distritos. La Plata, por su parte, deberá seguir esperando hasta que las disposiciones epidemiológicas permitan implementar la modalidad.