Luego de casi 70 años como una de las marcas líderes en el rubro de electrodomésticos, Garbarino está en proceso de venta. La empresa cuenta con más de 200 sucursales y dos de ellas se encuentran en La Plata. En este contexto, crece la incertidumbre entre el personal de los locales platenses en cuanto a su futuro.
El principal interesado en adquirir la firma es el fondo Inverlat, que lidera Ezequiel Carballo, presidente del Banco Macro. Otros socios son Carlos Giovanelli, Guillermo Stanley y Damian Pozzoli, directores de la entidad que fue fundada y que tiene como principal accionista a Jorge Brito.
Según detalla Clarín, la empresa de los hermanos Daniel y Omar Garbarino desde hace años afronta una deuda millonaria “con tasas de interés insoportables y sin generar recursos por la brutal caída de la demanda”. En la misma nota se destaca que en agosto de 2019 la cadena logró un acuerdo con la asistencia de First Capital Group para restructurar sus pasivos de $ 4.400 millones: el 85% quedó en manos de los bancos Galicia y Santander que tomaron las acciones de la empresa y un mandato de venta como garantía.
También estuvieron involucrados en menores proporciones, el Nación, los bancos provinciales de Buenos Aires y de Córdoba y el HSBC. “Cuando cerraron trato, Carlos García, CEO y figura pública de Garbarino, dijo que todo iba a funcionar si el consumo repuntaba, algo que al final no sucedió”, se agregó.
En ese contexto, los bancos comenzaron a ofrecerla desde entonces a varios interesados. Ni Mercado Libre, Frávega y Newsan aceptaron, pese a que la cadena cuenta con 200 locales entre los de su propia marca y Compumundo: un plantel de 4.500 empleados y una planta con tecnología de punta para ensamblar en Tierra del Fuego productos con la licencia Samsung. Su participación de mercado alcanza al 22%, lo que la convierte en líder.

Finalmente, se señaló que el titular del fondo se esforzará en obtener una fuerte quita de esos pasivos y que la otra apuesta de estos compradores es que el consumo renazca.
Lo cierto es que en las sucursales platenses la situación generó alerta entre su personal. Garbarino cuenta con dos sedes en los dos centros comerciales más importantes de la ciudad: una en 47 entre 7 y 8 y la otra en 12 entre 56 y 57.
Son decenas de trabajadores de empleados que aguardan con incertidumbre la definición del futuro de la empresa, con décadas de presencia en la ciudad.