Más de 150 efectivos, coordinados por la DDI La Plata, realizaron un intenso rastrillaje en una zona descampada de Melchor Romero donde buscaron a Exequiel Sanso, el hijo de una de las víctimas del brutal triple crimen cometido en la madrugada del 1º de enero. Si bien los resultados fueron negativos, las autoridades incautaron una gorra celeste, propiedad de un joven que escapó corriendo mientras el operativo llegaba a 38 y 175.
En más de cuatro horas de labor, los agentes recorrieron distintos terrenos desde 526 y 175 hasta 32 y 177. La búsqueda fue exhaustiva y sacudió la calurosa tarde del domingo en un barrio que vive en la incertidumbre desde las primeras horas del año. En ese sector, la 526 es una calle asfaltada angosta, rodeada de pajonales. Hacia 527, hay un descampado al que se accede por un huella de tierra por la que la comitiva policial se introdujo.
El destino era la cantera ubicada a la altura de 527 y 175 y los medios usados y el personal involucrado abarcó a distintas reparticiones. Efectivos policiales de Montada, Infantería y Motorizada. Además del personal de la comisaría de la zona y de la Policía Científica. El impactante despliegue se completó con la presencia de un móvil de Bomberos.
Fue durante el rastrillaje que las autoridades observaron a un muchacho salir corriendo de un terreno descampado. Los testigos aseguraron que el sospechoso tenía una gorra, por lo cual no pudieron ver su rostro. Sin embargo, lo que llamó la atención fue el hecho de que cruzara por el perímetro en que se estaba llevando a cabo el procedimiento.
Esta situación causó gran revuelo, ya que el joven no pudo ser interceptado. No obstante, se logró incautar la gorra que llevaba. Los voceros expresaron que las características físicas de ese chico y Exequiel "son similares", aunque al momento es imposible determinar que se trate de la misma persona.