Sin dudas hay hechos que marcan un punto de inflexión en la vida de un club y casi siempre están relacionados con una victoria o la obtención de un título. En la rica historia de Gimnasia, el 30 de enero 1994 no es un día más, ya que en esa fecha se consagró campeón por última vez, grabando a fuego un recuerdo imborrable para jugadores, socios e hinchas Mens Sanas.
A 26 años de la hazaña, la institución publicó un mensaje recordado aquella gloriosa obtención y muchos fanáticos del Lobo comenzaron a recordar lo que significó haberse quedado con aquella copa, la cual tuvo bastantes particularidades.
Corría el año 1993 y la Asociación del Fútbol Argentino decidió conformar un torneo en conmemoración al 100° aniversario de su fundación y así nació la Copa Centenario. El plato fuerte y que era la gran atractivo del inicio, fueron el cruce en la primera fase entre los clásicos rivales. Las llaves se definían en partidos de ida y vuelta. Gimnasia abrió la serie en el Bosque ganando 1 a 0, con gol de Guillermo Barros Schelotto. Una semana después, un empate sin goles en la cancha de Estudiantes, terminó depositando al conjunto tripero en la siguiente fase.
Separados los equipos en dos zonas, “Perdedores” y “Ganadores”, al Lobo le tocó verse las caras con Newell´s. A esa altura del campeonato todo se definía en un solo partido y el equipo dirigido en ese entonces por Carlos Ramaciotti, derrotó 1 a 0 a la Lepra rosarina, con un gol de Sergio Dopazo, en un partido que se disputó en la cancha del Pincha.

En la siguiente ronda, el rival del elenco Mens Sana sería Argentinos Juniors. El duelo con el Bicho se llevó a cabo en el estadio de Deportivo Español y las cosas empezaron cuesta arriba para el elenco mens sana, ya que a los 15 minutos ya estaba perdiendo 1 a 0. Pero en la segunda etapa vendría la reacción, y con un gol de penal de Dopazo los triperos llegaron al empate, mientras que un inolvidable cabezazo de Pablo Morant, le puso cifras definitivas al encuentro. Los de Ramacciotti, estaban en la final de su zona.
Allí debían medirse ante Belgrano y otra vez en condición de visitante. Sin embargo, Gimnasia se opuso a todas las adversidades y tras empatar 2 a 2, con tantos de Gustavo Barros Schelotto y el goleador Dopazo, todo se definió desde los doce pasos. El elenco albiazul fue más efectivo en los penales y eliminó al Pirata, 4 a 3. El Lobo estaba en la final y con la chance de obtener un nuevo título.

En el encuentro que definiría al campeón del certamen, se cruzarían el ganador de cada zona (“Ganadores” y “Perdedores”), por lo tanto el conjunto mens sana se vería las caras con River, quien venía de eliminar a Belgrano, luego de que los cordobeses entraran en el repechaje. La particularidad, era que el choque ante el Millonario se jugaría en el arranque del año siguiente al que había comenzado la copa. Durante el verano de 1994 pasaron muchas cosas en Gimnasia, que dieron como resultado la salida de Carlos Ramacciotti de la dirección técnica y la llegada de Roberto Perfumo, sumado a algunos cambios de nombres en el plantel.

El 30 de enero de 1994, en el estadio Juan Carmelo Zerillo se vivió una verdadera fiesta. Tras un partido plagado de nerviosismo y ansiedad, el Lobo comenzó ganando con gol de Hugo Guerra, antes de que se acabe el primer tiempo. Sin embargo, Villalba puso el empate para el equipo dirigido por Daniel Passarella, agregándole dramatismo al trámite del encuentro. Recién a falta de 15 minutos para que terminara el tiempo reglamentario, una arremetida en el área del Moncho Fernández puso en ventaja a los triperos, que le pusieron cifras definitivas a un minuto del final, con el tanto de Guillermo Barros Schelotto. 3 a 1 y delirio en el Bosque.

Gimnasia gritaba campeón de la Copa Centenario y se adjudicaba el segundo título en su historia. A 26 años de aquel día, el recuerdo está latente y más vivo que nunca en el mundo tripero, no solo por haber sido el último, sino porque fue un logro que marcó un “antes y un después” en el fútbol del club, transformándose en un punto de partida para lo que después sería una época inolvidable de la mano de Carlos Timoteo Griguol y la base de jugadores campeones de ese torneo.