El crimen de Fernando Zermoglio revolucionó a todo el barrio La Hermosura. El hombre apareció muerto de un balazo a la vera de la Ruta 11 junto a su auto y por el homicidio acusaron a su propio padre. Este lunes indagaron al jubilado de 74 años, quien confesó los hechos ante la fiscal Cecilia Corfield.
Como contó 0221.com.ar, el cuerpo de la víctima fue encontrado en la noche del domingo en el cruce de esa ruta y la calle 642: estaba tendido en el suelo, boca abajo y con sangre en la nariz y en la boca, a dos metros de su Chevrolet Corsa Classic color gris.
La Policía fue advertida por un vecino, que se comunicó con el 911 luego de escuchar "dos estruendos". Personal del Comando de Patrullas y del SAME llegaron al lugar y confirmaron la muerte del sujeto. Luego, fuentes del caso indicaron que la víctima vivía en esa misma zona junto a su familia y contaba con antecedentes penales.
Tras el operativo desplegado, se constató que la víctima hallada a metros de su auto presentaba una herida de bala en el hombro. El cadáver fue reconocido por el padre, quien contó que era adicto a las drogas y que estuvo preso.
Pero el crimen quedó filmado. “Se ve cuando el fallecido llegó al barrio, se bajó del coche y abrió una hoja del portón de hierro; cuando estaba por abrir la otra apareció el padre, le disparó un escopetazo y se fue”, aseguró una fuente del caso. Después de la revisión de las cámaras de seguridad de la zona, la fiscal dispuso el allanamiento de la casa del papá del fallecido, lo que hizo rever las hipótesis planteadas hasta el momento y que apuntaban hacia un posible ajuste de cuentas. En la vivienda, donde el sospechoso vive con otro hijo y con su esposa, que se encuentra postrada, incautaron una escopeta calibre 16 de un solo caño marca Brenta, además de nueve municiones intactas del mismo calibre, más una bermuda azul y una toalla blanca.
El lunes, el padre de Zermoglio fue indagado por la titular de la UFI N° 15 y confesó el filicidio. “Se lo vio devastado, conmovido”, apuntó la misma fuente y precisó que solo resta “certificar el motivo”.
El fallecido tenía más de 20 causas penales, entre ellas algunas por violencia de género. El acusado contó que se mudaron hace aproximadamente dos años para “alejarse de Fernando”, que en los últimos años se cansó de “comprar teléfonos porque su hijo se los robaba para venderlos, le sacaba plata para drogarse o emborracharse, había amenazado con matarlos y un par de días antes le habían quemado en La Balandra el auto que Mario le había comprado para que lo trabajara como remis”. En ese marco, describió su vida como “un infierno”.
El hombre quedó imputado por “homicidio calificado por el vínculo y agravado por el uso de arma de fuego” y aunque por su calificación este delito contempla la máxima pena (perpetua), la fiscal no pidió la detención del acusado por entender que no hay riesgos procesales que lo justifiquen.