0221
0221

Los rugbiers se negaron a desbloquear sus iPhones y complican la investigación por el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell

Los acusados por el asesinato de Fernando Báez Sosa no revelaron las claves de sus teléfonos y dificultan, así, la investigación. Los pesquisas pretendía comenzar este mismo martes a revisar los móviles de los imputados.

Mientras siguen las ruedas de reconocimiento para establecer qué rol tomó cada rugbier en el asesinato de Fernando Báez Sosa, la Policía Federal comenzó a peritar los teléfonos celulares de los acusados para examinar los mensajes que enviaron el 18 de enero antes de cometer el crimen y luego de lo acontecido a la salida del boliche Le Brique de Villa Gesell.

De los diez celulares que se van a analizar, hay seis que resultan complicados de desbloquear para los expertos. Se trata de dispositivos de marca Apple, cuyo grado de encriptación dificulta el acceso a la información interna.

En ese sentido, los especialistas de las fuerzas de seguridad hablan de un problema histórico con ese tipo de teléfonos. "No contar con la clave implica tener que enviar el dispositivo al exterior en ciertos casos, a que sea abierto por una empresa que envía una copia forense del aparato para analizar. Por cada teléfono estamos hablando de, mínimo, cinco mil dólares", indicaron.

Dichos celulares pertenecen a Máximo Thomsen (20) -uno de los acusados de ser coautor del homicidio-, Lucas (18) y Luciano Pertossi (18), Matías Benicelli (20), Alejo Milanesi (20) y Juan Pedro Guarino (19).

Además intentan examinar al Motorola G4 Plus de Enzo Comelli (19), quien fue señalado por testigos como uno de los que golpeó a Fernando, un Huawei perteneciente a Blas Cinalli (18) y el Huawei BLL23 gris con funda negra y pantalla astillada de Ciro Pertossi (19), el otro rugbier imputado como coautor del homicidio.

En ese sentido, los nueve imputados se negaron a entregar la clave de acceso y el único que sí lo hizo y colaboró con la investigación fue Pablo Ventura, el remero que fue liberado tras constatarse que nunca estuvo en Gesell pero que sigue implicado en la causa.

Vale destacar que el procedimiento está a cargo de expertos de la División de Operaciones Técnicas de la Agencia Regional de la PFA, cuya sede se encuentra en la ciudad de Mar del Plata y se realiza mediante el UFED (Universal Forensic Extraction Device), un dispositivo que sirve para extraer y decodificar la información de la gran mayoría de teléfonos del mercado.

Los acusados por el asesinato de Fernando Báez Sosa no revelaron las claves de sus teléfonos y dificultan, así, la investigación. Los pesquisas pretendía comenzar este mismo martes a revisar los móviles de los imputados.

28 de enero de 2020

Mientras siguen las ruedas de reconocimiento para establecer qué rol tomó cada rugbier en el asesinato de Fernando Báez Sosa, la Policía Federal comenzó a peritar los teléfonos celulares de los acusados para examinar los mensajes que enviaron el 18 de enero antes de cometer el crimen y luego de lo acontecido a la salida del boliche Le Brique de Villa Gesell.

De los diez celulares que se van a analizar, hay seis que resultan complicados de desbloquear para los expertos. Se trata de dispositivos de marca Apple, cuyo grado de encriptación dificulta el acceso a la información interna.

En ese sentido, los especialistas de las fuerzas de seguridad hablan de un problema histórico con ese tipo de teléfonos. "No contar con la clave implica tener que enviar el dispositivo al exterior en ciertos casos, a que sea abierto por una empresa que envía una copia forense del aparato para analizar. Por cada teléfono estamos hablando de, mínimo, cinco mil dólares", indicaron.

Dichos celulares pertenecen a Máximo Thomsen (20) -uno de los acusados de ser coautor del homicidio-, Lucas (18) y Luciano Pertossi (18), Matías Benicelli (20), Alejo Milanesi (20) y Juan Pedro Guarino (19).

Además intentan examinar al Motorola G4 Plus de Enzo Comelli (19), quien fue señalado por testigos como uno de los que golpeó a Fernando, un Huawei perteneciente a Blas Cinalli (18) y el Huawei BLL23 gris con funda negra y pantalla astillada de Ciro Pertossi (19), el otro rugbier imputado como coautor del homicidio.

En ese sentido, los nueve imputados se negaron a entregar la clave de acceso y el único que sí lo hizo y colaboró con la investigación fue Pablo Ventura, el remero que fue liberado tras constatarse que nunca estuvo en Gesell pero que sigue implicado en la causa.

Vale destacar que el procedimiento está a cargo de expertos de la División de Operaciones Técnicas de la Agencia Regional de la PFA, cuya sede se encuentra en la ciudad de Mar del Plata y se realiza mediante el UFED (Universal Forensic Extraction Device), un dispositivo que sirve para extraer y decodificar la información de la gran mayoría de teléfonos del mercado.

COMENTARIOS

Los acusados por el asesinato de Fernando Báez Sosa no revelaron las claves de sus teléfonos y dificultan, así, la investigación. Los pesquisas pretendía comenzar este mismo martes a revisar los móviles de los imputados.