lunes 15 de diciembre de 2025

Autos fantasma, desayunos y confusión: el día a día en la cola de la VTV

Cumplir con el trámite de verificación para poder circular en las rutas de todo es país ya es una odisea: casi 15 cuadras de cola separan a los conductores de los controles y la oblea obligatoria. En medio se pueden encontrar cenas, bebidas, música y hasta autos sin conductor a la espera de que la planta donde se realizan los controles abra sus puertas.

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Hacer el trámite de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) es toda una experiencia por estos días. Desde hace algunas semanas ya no se otorgan turnos, aún cuando muchos platenses se percataron pocos días antes de sus vacaciones que se les venció el control y deberán reeditarlo para poder salir seguros y con los trámites al día a las rutas del país. En medio de ese caos y las interminables filas, florece el oportunismo argentino y mil y un maneras de hacer más amena una espera que parece nunca acabar.

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El día a día en la puerta del predio ubicado en 19 y 520, en Gonnet, transcurre con un sinfín de curiosidades, producto de la larga espera. Desde pasar la noche durmiendo arriba de los autos, hasta dejarlos ahí, estacionados y sin nadie adentro, para volver al día siguiente poco antes de que las puertas vuelvan a abrirse una vez más, todo vale para llegar a cumplir con los controles a tiempo y partir rumbo a las vacaciones con la seguridad de saber que todo funciona como se debe.

Aunque la atención comienza a las 6, los vehículos se acumula sobre la transitada avenida desde mucho antes. Con horas de anticipación, los conductores llegan hasta el lugar y se preparan para pernoctar hasta que la planta comience a funcionar a toda su capacidad. Por estos días, es común ver largas filas que superan las diez y hasta las quince cuadras, todo en busca de un turno para cumplir con la verificación.

Sin embargo, la escena también presenta otras particularidades. Los vecinos aseguran que en medio de la fila ya se ven "autos fantasma": "Los dejan ahí estacionados y se van. Vuelven al otro día y listo", cuentan.

En época de crisis económica, la espera en las puertas de la VTV también se ha convertido en un terreno de oportunidades. Vendedores ya ofrecen cafés, facturas y desayunos completos durante la mañana e infusiones, bebidas y hasta viandas durante los mediodías y las noches, para quienes se encuentran esperando por un lugar para hacer la verificación.

Como si todo eso fuera poco, ya son dos las filas que ocupan gran parte de la avenida y complican el tránsito en la zona. Es que, mientras unos esperan sin turno para hacer el control, otros aguardan en una segunda cola para ingresar al predio con los turnos que sacaron antes, a través de Internet. El resultado son dos filas paralelas que complican la circulación de otros autos, sobre todo cuando se trata de micros y camiones que suelen pasar por allí.

 

En pleno verano e inicio de las vacaciones, las plantas verificadoras de la ciudad y la región están colapsadas, pero los vecinos no dejan de rebuscársela para cumplir con sus obligaciones y salir a las rutas seguros y sin problemas.

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