El Ministro de Trabajo Claudio Moroni sorprendió apenas asumido en la rejerarquizada cartera laboral con la designación de un secretario de Trabajo, lo que sería un virtual viceministro, que no está directamente vinculado con los sindicatos. El elegido es un platense de perfil relativamente bajo en las últimas dos décadas pero que tuvo una participación activa en la política local durante los años 90: se trata de Marcelo Bellotti, un abogado de 57 años que fue electo concejal cuando era muy joven, en 1989, y convencional constituyente en la provincia de Buenos Aires, en 1994.
Su designación provocó un sacudón en la relación del gobierno nacional con el poder sindical. Los gremios pugnaban por ubicar en el organigrama del flamante Ministerio a gente de su confianza, pero finalmente Moroni optó por alguien propio. Bellotti alimenta una relación de hace algunos años con el ministro y su nombramiento consolida el perfil autónomo de Moroni respecto de los distintos sectores en que se divide el movimiento obrero.
Bellotti llega a la Secretaría de Trabajo con un bagaje más bien académico. Es coordinador en la cátedra de “Derecho Administrativo y Procesal Laboral” de la Licenciatura en Relaciones del Trabajo en la Universidad Arturo Jauretche y también es docente en la UNLP en la cátedra de Derecho del Trabajo y Legislación Laboral. En esas aulas platenses se recibió de abogado y comenzó a forjar su formación política como militante de la Juventud Intransigente.
Ahora tendrá que aplicar su muñeca en uno de los pilares de la cartera laboral. Llegarán a su oficina temas vinculados con la resolución de conflictos y los cierres de las principales paritarias. Su designación causó revuelo en el periodismo especializado porteño, donde califican al platense como "desconocido" y analizan el "estupor" que el nombramiento provocó en los líderes gremiales y en el mundo de los abogados laboralistas y sindicales.
Hombre de perfil bajo, Bellotti no expone su actividad en redes sociales y su derrotero político ha estado al margen de lo mediático por lo menos en los últimos 15 años. Eso no quiere decir que no haya participado, más bien todo lo contrario, pero lo hecho sin ruido. En el área laboral se desempeñó en la Superintendencia de Riesgo de Trabajo y en lo político es uno de los apoderados del Partido de la Victoria, el sector creado por unos de los pioneros del kirchnerismo, el fallecido expresidente de la Cámara de Diputados bonaerense Aldo San Pedro.
Pero sus orígenes en política deben rastrearse en sus tiempos de estudiantes de Derecho, en los años de efervescencia política por la transición democrática, en la que el Partido Intransigente liderado por Oscar Allende terciaba en un escenario electoral dominado por el PJ y la UCR.
La UNLP fue uno de los sustentos de la fuerza rojo y negra y su juventud fogoneó un perfil ideológico de centroizquierda que se propagó en distintas facultades. “El Colorado”, como los conocen todos, destacó entre aquel grupo de jóvenes que llegó a disputar la conducción de la FULP, en el que también reportaba otro dirigente que con los años buscaría otros rumbos de izquierda más radicalizada: el entonces estudiante de Periodismo Fernando Esteche, uno de los fundadores de Quebracho.
Como uno de los líderes de aquel grupo (otro era el excandidato a intendente de Nuevo Encuentro, Guillermo Guerín), Bellotti fue el primero en llegar a un cargo institucional de relevancia cuando en 1989 fue electo concejal. Era un tiempo político diferente, en el que el líder nacional del PI selló una alianza con el PJ menemista, Un pacto del cual muchos de sus seguidores se arrepentirían.
El flamante secretario de Trabajo llegaba a la banca en los últimos dos años del gobierno radical de Pablo Pinto integrando la lista del Frente Justicialista de Unidad Popular que encabezaba el hoy massista Raúl Pérez.
El rumbo que Menem le dio a su primer gobierno eyectó a Bellotti y su grupo de ese acuerdo y el destino natural fue el del Frente Grande que fundaron Carlos “Chacho” Álvarez, Carlos Auyero y el grupo de ocho diputados rebeldes que se fueron del bloque PJ en el Congreso de la Nación.
Ya en 1994, un año después de dejar su banca, Belloti formó parte y fue electo en las listas de convencionales constituyentes que el Frente Grande presentó para la reforma de la constitución bonaerense. Su nombre aparece hoy en la última página de la carta magna como uno de los partícipes de aquella reforma en la que su sector se opuso pero no logró impedir la reelección de Eduardo Duhalde, en paralelo con lo que ocurría a nivel nacional con Menem a partir del Pacto de Olivos.
Aquellos años fueron los germinales para la creación del Frepaso, primero, y la Alianza radical-frepasista que en La Plata ganó las elecciones de 1997 y estuvo cerca de derrotar a Julio Alak en 1999.
El tránsito político de Bellotti tras la explosión de 2001 y el fin de la Alianza y el gobierno de Fernando de la Rúa es menos reconocible públicamente, más allá de que siguió ligado al Frente Grande dentro de la corriente Carlos Auyero que impulsó candidatos aquel año.
El vínculo con San Pedro, expresidente de la Cámara de Diputados bonaerense y compañero de bloque de convencionales, creció con la llegada del kirchnerismo y el exconcejal se convirtió en apoderado del Partido de la Victoria y armador político menos visible.
Su reaparición se da ahora en la escena nacional para ocupar un rol que requerirá de la capacidad de maniobrar tensiones de un mundo complejo como el sindical y ante personaje que seguramente esperaban lidiar con un funcionario de perfil más afín.