Pasaron 24 años desde la última vez que Diego Armando Maradona dirigió un equipo argentino. Pero volvió y para ser el entrenador de Gimnasia. Ante un estadio colmado por hinchas albiazules, el campeón del mundo se emocionó ni bien se asomó por la manga del Lobo. Al borde del llanto y visiblemente conmovido, salió a la cancha y lo recibió el presidente del club mens sana, Gabriel Pellegrino.
Tras su presentación al mando del primer equipo, el Diez le agradeció a los miles de triperos que se acercaron al estadio del Bosque: "Muchas gracias a los hinchas de Gimnasia y Esgrima La Plata por las emociones que me hicieron vivir hoy. No se puede describir con palabras. Y quiero agradecerles también, de corazón, por todos sus mensajes de apoyo y aliento. ¡Un abrazo grande a todos!".
En horas de la tarde, Diego se había referido a su trabajo como nuevo técnico del Lobo: "Acá vine a entrenar, el que no entrena no juega, el que no corre no juega", y cerró con una frase que despertó la euforia de todo el estadio: "Acá estoy en mi casa".