Las impresoras 3D irrumpieron con fuerza en el mundo del diseño y se convirtieron en el atractivo por excelencia para que los especialistas apelen a toda su creatividad para inventar diferentes tipos de objetos novedosos y a bajo costo. Con el correr de los años, el uso de este dispositivo se fue extendiendo a tal punto que fue de gran utilidad para crear alimentos, prótesis médicas y hasta sillas de ruedas para perros.
Con el objetivo de ayudar a las mascotas, la diseñadora Ayelen Criscuolo se puso trabajar con su impresora 3D, la cual armó ella misma, hasta que consiguió dar con un prototipo de sillas de ruedas resistente y que facilite el traslado de los perros que tienen dificultades en sus patas traseras.
“Todo comenzó cuando mi hija de 8 años vio en el Parque Saavedra a una perrita paralitica, que la llevaba la dueña atada con una soga. Ella empezó a hablar y se preocupó tanto por su bienestar que un día me preguntó si se podía hacer algo con la impresa 3D”, explicó a 0221.com.ar la dueña de Tina Prótesis Caninas, Ayelén Criscuolo. En ese sentido, la joven de 32 años comentó que había imprimido llaveros y hasta muñecos articulados pero jamás pensó que iba a ser una herramienta “para ayudar a los animales”.
Como era algo completamente nuevo, Criscuolo tuvo que realizar una serie de pruebas hasta con las medidas justas para que el prototipo tenga la resistencia adecuada para ser utilizado en un perro.“Nos orientamos a las sillas de ruedas porque se adapta enseguida y no molesta. Después se la tiene que sacar el dueño, pero sirve para que haga sus necesidades evite todo el roce, salpullido y los problemas que le trae al arrastrarse”, aseguró la joven.
Sin embargo, lo más emocionante es la reacción de los animales una vez que Ayelén les coloca la silla, ajusta los abrojos y los suelta. La respuesta es inmediata y los perros corren para todos lados. Sin ningún rumbo. Están contentos. Mueven la cola de un lado para el otro y siguen corriendo. Se pueden mover solos. Saben que no dependen de nadie.
El costo de las sillas es de $600 a $800 y están hechas con PLA, un material biodegradable a base de maíz. “Para los que no están en el tema, es el más fácil de imprimir, además es ecológico y permite cumplir con esta función”, señaló en dialogo con este portal.
Hasta el momento, TINA solo está imprimiendo sillas de rueda para perros que le faltan sus patas traseras y Ayelén está trabajando junto a una amiga en un modelo para las patas delanteras. En cuanto a las prótesis, la joven se interiorizó en el tema pero los especialistas de la Facultad de Veterinarias le explicaron que es un proceso mucho más complejo y que requiere de unos quince días de adaptación.
“Todavía me estoy tratando de organizar, poniéndole números a los pedidos y después me vuelvo a comunicar con el dueño del perrito para confirmar la entrega. Mi nena es la más contenta de todas, me ayuda con las impresoras y usa los archivos que tenemos guardados. La verdad que maneja la tecnología como nadie”, enfatizó Criscuolo.
El pasado 4 de septiembre, la joven decidió crear una página de Facebook para dar a conocer el proyecto y la respuesta fue inmediata. Las consultadas no pararon de llegar y cientos de platenses se comunicaron para conseguir una silla para su perro.
“La verdad que no creíamos el alcance que tuvo. Hicimos la página de Facebook el 4 de septiembre y nos llamaron de todos lados, hasta de Venezuela y Perú. Estamos como a las corridas con mi hija, ella me ayuda mucho y está muy atenta con todo lo de la impresora”, remarcó la diseñadora.
Ahora, Ayelén busca donaciones a través de la plataforma Mercado Pago para continuar con la producción de sus prototipos de sillas de rueda y, así, ayudar a todos los perros que tengan problemas en sus patas traseras.