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13 años sin Julio López: “Estamos igual, con bronca y la Justicia no hace nada”

Rubén, hijo del albañil y militante que desapareció por segunda vez en 2006, dijo que la causa está parada “hace años”.  Recordó a su padre y detalló las actividades de la jornada en diálogo con 0221.com.ar.

Hace cuatro o cinco años, Rubén López encontró una foto mientras buscaba imágenes y archivos en su computadora para hacer alguna actividad. Está junto a su padre Jorge, ambos miran de frente a la cámara. Es de la madrugada del 17 de septiembre de 2006, un día antes de la segunda desaparición del albañil. Es la que lleva en su perfil de WhatsApp, donde aclara la fecha. A 13 años del nuevo secuestro, del inicio de otra lucha y del reclamo de justicia, sostuvo que la causa está freezada desde hace tiempo. 

“Estamos igual, estamos con bronca, enojados. No tenemos informes. La Justica hace muchos años que no hace nada. Porque no saben, no quieren o porque no lo dejan, no tienen ideas”, dijo en diálogo con 0221.com.ar, inmediatamente agregó: “Hace 13 años que digo lo mismo porque lamentablemente no hay avances”.

El militante montonero fue torturado en los centros clandestinos del Circuito Camps, lo liberaron a fines de junio de 1979 y durante décadas apuntó en una libreta sus recuerdos del cautiverio a la espera de que el Estado de derecho le permitiera dar testimonio. Lo hizo durante el desarrollo del juicio por delitos de lesa humanidad que se realizó en el salón dorado de la Municipalidad de La Plata, donde ratificó todo.


El 18 de septiembre de 2006 tenía previsto presenciar los alegatos, pero nunca llegó. Según lo que consta en el expediente judicial, Jorge Julio López desapareció entre las 0 y las 7 de la mañana. El último lugar donde lo vieron fue en los alrededores de la casa de Susana Gopar, una policía bonaerense en actividad, cuyo teléfono figuraba en la agenda de Miguel Etchecolatz.

La investigación acumula más de 50 cuerpos, pero tal como aseguró Rubén, no avanza. Pese a que no hay imputados, las principales líneas apuntan al entorno del genocida, a los policías que fueron sus subordinados durante el terrorismo de Estado y a un sector del Servicio Penitenciario Bonaerense. “Al principio hubo mucha investigación, pero nunca se avanzó concretamente en algo seguro, en una pista segura. Hace mucho que no hablo con el fiscal”, siguió Rubén.  


A su vez, recordó el momento en que el ex jefe de investigaciones de la bonaerense miró a Estela de Carlotto, tomó un papel, y anotó el nombre de su padre. Fue en 2014, mientras el juez Carlos Rozanski leía la sentencia por los crímenes cometidos en el centro clandestino de La Cacha: observó fijamente a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, y luego de que lo condenaran a prisión perpetua, escribió “Jorge Julio López”. Del otro lado, se leía de nuevo el nombre del desaparecido y la palabra “secuestrar”. “Le dije al fiscal que lo traigan acá. Tiene que explicar lo de ese papel. Estaba manipulando la situación”, aseguró. 

Rubén prefiere recordar a su papá desde el compromiso que tuvo con sus compañeros: “Me parece que es el mejor recuerdo que tengo de él y lo decía en una charla que di en el Liceo hace poco, el trabajo con su familia, ayudar a su familia. Cómo a lo largo de los años nos fue marcando con el ejemplo más que con la palabra”.

Será una jornada con múltiples actividades. Arrancó temprano, con una charla con estudiantes del Normal 1. En La Plata concentrarán a las 17 en 8 y 50 y luego se marchará por el centro de la ciudad. En tanto, a las 18 se hará la exposición Camino de Memoria en la plazoleta Jorge Julio López (18 entre 156 y 156 norte) en Berisso. Ahí estará Rubén, quien anticipó que mantendrá una charla con Sergio Maldonado, el hermano de Santiago, el joven que desapareció el 1° de agosto de 2017 en Chubut en el marco de la represión de una protesta y lo encontraron muerto semanas después. 

“Sergio va a salir por teléfono para la radio abierta. Los casos se parecen, aunque no son iguales y siempre tratamos de acompañar a la familia de Santiago desde nuestra experiencia, de la mejor forma que podemos. Siempre lo comparo. Hay apoyos por parte del Estado, como a nosotros con el gobierno anterior, y el no apoyo, como con el gobierno actual”, sostuvo. 

“¿A qué te podés acostumbrar?” y la Julio López están grabados en el edificio Sergio Karacachof y que interpela a las miles de personas que pasan por la esquina de 7 y 48, una de las más transitadas de la ciudad. Casi sin voz y en plena recorrida mediática, Rubén ratificó la lucha diaria por Verdad, Memoria y Justicia. “La verdad que hoy es una fecha especial, pero estamos luchando todos los días. Es importante sobre todo para la comunidad, que lo recuerda y está bancando el reclamo de ‘¿Dónde está López?’”, cerró.  

Rubén, hijo del albañil y militante que desapareció por segunda vez en 2006, dijo que la causa está parada “hace años”.  Recordó a su padre y detalló las actividades de la jornada en diálogo con 0221.com.ar.

18 de septiembre de 2019

Hace cuatro o cinco años, Rubén López encontró una foto mientras buscaba imágenes y archivos en su computadora para hacer alguna actividad. Está junto a su padre Jorge, ambos miran de frente a la cámara. Es de la madrugada del 17 de septiembre de 2006, un día antes de la segunda desaparición del albañil. Es la que lleva en su perfil de WhatsApp, donde aclara la fecha. A 13 años del nuevo secuestro, del inicio de otra lucha y del reclamo de justicia, sostuvo que la causa está freezada desde hace tiempo. 

“Estamos igual, estamos con bronca, enojados. No tenemos informes. La Justica hace muchos años que no hace nada. Porque no saben, no quieren o porque no lo dejan, no tienen ideas”, dijo en diálogo con 0221.com.ar, inmediatamente agregó: “Hace 13 años que digo lo mismo porque lamentablemente no hay avances”.

El militante montonero fue torturado en los centros clandestinos del Circuito Camps, lo liberaron a fines de junio de 1979 y durante décadas apuntó en una libreta sus recuerdos del cautiverio a la espera de que el Estado de derecho le permitiera dar testimonio. Lo hizo durante el desarrollo del juicio por delitos de lesa humanidad que se realizó en el salón dorado de la Municipalidad de La Plata, donde ratificó todo.


El 18 de septiembre de 2006 tenía previsto presenciar los alegatos, pero nunca llegó. Según lo que consta en el expediente judicial, Jorge Julio López desapareció entre las 0 y las 7 de la mañana. El último lugar donde lo vieron fue en los alrededores de la casa de Susana Gopar, una policía bonaerense en actividad, cuyo teléfono figuraba en la agenda de Miguel Etchecolatz.

La investigación acumula más de 50 cuerpos, pero tal como aseguró Rubén, no avanza. Pese a que no hay imputados, las principales líneas apuntan al entorno del genocida, a los policías que fueron sus subordinados durante el terrorismo de Estado y a un sector del Servicio Penitenciario Bonaerense. “Al principio hubo mucha investigación, pero nunca se avanzó concretamente en algo seguro, en una pista segura. Hace mucho que no hablo con el fiscal”, siguió Rubén.  


A su vez, recordó el momento en que el ex jefe de investigaciones de la bonaerense miró a Estela de Carlotto, tomó un papel, y anotó el nombre de su padre. Fue en 2014, mientras el juez Carlos Rozanski leía la sentencia por los crímenes cometidos en el centro clandestino de La Cacha: observó fijamente a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, y luego de que lo condenaran a prisión perpetua, escribió “Jorge Julio López”. Del otro lado, se leía de nuevo el nombre del desaparecido y la palabra “secuestrar”. “Le dije al fiscal que lo traigan acá. Tiene que explicar lo de ese papel. Estaba manipulando la situación”, aseguró. 

Rubén prefiere recordar a su papá desde el compromiso que tuvo con sus compañeros: “Me parece que es el mejor recuerdo que tengo de él y lo decía en una charla que di en el Liceo hace poco, el trabajo con su familia, ayudar a su familia. Cómo a lo largo de los años nos fue marcando con el ejemplo más que con la palabra”.

Será una jornada con múltiples actividades. Arrancó temprano, con una charla con estudiantes del Normal 1. En La Plata concentrarán a las 17 en 8 y 50 y luego se marchará por el centro de la ciudad. En tanto, a las 18 se hará la exposición Camino de Memoria en la plazoleta Jorge Julio López (18 entre 156 y 156 norte) en Berisso. Ahí estará Rubén, quien anticipó que mantendrá una charla con Sergio Maldonado, el hermano de Santiago, el joven que desapareció el 1° de agosto de 2017 en Chubut en el marco de la represión de una protesta y lo encontraron muerto semanas después. 

“Sergio va a salir por teléfono para la radio abierta. Los casos se parecen, aunque no son iguales y siempre tratamos de acompañar a la familia de Santiago desde nuestra experiencia, de la mejor forma que podemos. Siempre lo comparo. Hay apoyos por parte del Estado, como a nosotros con el gobierno anterior, y el no apoyo, como con el gobierno actual”, sostuvo. 

“¿A qué te podés acostumbrar?” y la Julio López están grabados en el edificio Sergio Karacachof y que interpela a las miles de personas que pasan por la esquina de 7 y 48, una de las más transitadas de la ciudad. Casi sin voz y en plena recorrida mediática, Rubén ratificó la lucha diaria por Verdad, Memoria y Justicia. “La verdad que hoy es una fecha especial, pero estamos luchando todos los días. Es importante sobre todo para la comunidad, que lo recuerda y está bancando el reclamo de ‘¿Dónde está López?’”, cerró.  

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Rubén, hijo del albañil y militante que desapareció por segunda vez en 2006, dijo que la causa está parada “hace años”.  Recordó a su padre y detalló las actividades de la jornada en diálogo con 0221.com.ar.