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Una tarde en el Museo con uno de los descubridores del dinosaurio más grande del mundo

En 2012, el paleontólogo platense Alejandro Otero participó de un histórico hallazgo en Chubut que comenzó con una denuncia de un paisano que vio algo raro en la tierra. En una charla con 0221.com.ar, el hombre de la UNLP cuenta los detalles de aquellas expediciones y revela los secretos de este apasionante mundo. Dinosaurios, aves, cocodrilos, mastodontes y Jurassic Park.

El enorme Diplodocus de una de las salas del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata le cuida las espaldas a Alejandro Otero, el paleontólogo platense que tiene una rica historia como investigador en el apasionante mundo de estos animales prehistóricos y que actualmente encabeza todos los trabajos referidos a esta temática en nuestra casa de estudios. Afuera llueve y hace frío. Adentro, el imponente edificio del Bosque goza de su franco semanal: es lunes y está cerrado, solo una parte del personal se deja ver y los espacios están vacíos. "¿Puedo ver las preguntas?", pide permiso con la misma intriga con la que hace siete años viajó a Chubut tras recibir un llamado que marcaría un antes y un después en el estudio de este campo: sin saberlo, estaba a punto de descubrir al dinosaurio más grande del mundo.

"No soy muy fanático de Jurassic Park, vi la 1 nada más y la 2 por la mitad, me aburrieron", le responde Otero a 0221.com.ar. Son las películas que maravillaron a muchos y mostraron en pantalla gigante como nunca antes a los dinosaurios. Así los conocemos todos. Pero sus espectaculares efectos especiales no lograron captar la atención de este reconocido paleontólogo que, nobleza obliga, termina por destacar la recreación que Steven Spielberg hizo de estos animales: "Están bien hechos, tengo entendido que se contrataron paleontólogos para el asesoramiento, entonces lo que es anatomía, proporciones y postura es bastante acertado. Después, el tema de los sonidos, los gritos, rugidos, es un poco folclore, como el tema de los colores".

A lo largo de la extensa charla, el investigador del Conicet derriba varios mitos que están instalados en el imaginario popular, gracias en gran parte a aquellas obras de Hollywood, por ejemplo. "Lo que nosotros vemos de los dinosaurios son reconstrucciones, porque los fósiles que encontramos no siempre son esqueletos enteros así que siempre hay pérdida de información. Lo que uno ve en la tele, en las películas, son justamente reconstrucciones, ya sean del esqueleto entero o del organismo en vida que se hacen en base a los materiales de los que disponemos; así se infieren cómo son los dinosaurios. Las partes que no se preservan son el tejido blando, las plumas, el color: esas son todas comparaciones con animales actuales, como aves o reptiles", explica.

Hoy en día está yendo al campo en el Triásico de La Rioja y el Jurásico Inferior de Santa Cruz. También se suma a campañas cretácicas para buscar saurópodos con sus colegas de Trelew. Y por su parte, en la UNLP también coordina investigaciones en cuanto a la paleobiología de los dinosaurios. En estos momentos hay un becario que está investigando puntualmente el cuello de los saurópodos, cuenta.

COCODRILOS Y PAJARITOS

"Los dinosaurios son reptiles y las aves son dinosaurios". Gran frase con la que Otero presenta y unifica a todas las épocas de este planeta, en donde es sabido, las cucarachas fueron testigos de todo lo que pasó. "Podemos decir que todo es reptil desde desde ese punto de vista. Las aves descienden de un linaje, de un grupo de dinosaurios terópodos, o sea los dinosaurios que eran carnívoros y bípedos. Las aves, como las conocemos hoy, son dinosaurios. Tanto las aves como los dinosaurios no avianos -los dinosaurios que ya se extinguieron- descienden de un ancestro en común, que es el dinosaurio", agrega. "Imaginate un avestruz, sacale las plumas, que quede desnudo, ponele cola, dientes y las alas transformalas en dos bracitos. Imaginátela corriendo: es igual a un dinosaurio terópodo".

"Los cocodrilos son parientes de los dinosaurios, tienen un ancestro en común. Y ese nodo se llama Archosauria, en donde todos son arcosaurios. Hoy muchos están extintos, pero hoy en día los cocodrilos y las aves son los arcosaurios que sobrevivieron. Los dinosaurios están íntimamente relacionados a ambos", refuerza.

¿Y pero por qué se extinguieron los dinosaurios y los cocodrilos no? "A ciencia cierta no lo sabemos", responde Otero y argumenta: "Para empezar, estaban en otro medio. En general, aunque no siempre, los cocodrilos como los conocemos hoy -porque hubo mucha diversidad de especies en cuanto a número y morfología- estuvieron ligados al agua y siempre estuvieron mucho mejor adaptados, tienen un plan corporal bastante primitivo que sobrevivió: evidentemente ese plan corporal no ha sufrido lo que sufrieron los dinosaurios. Es un animal que está mucho más adaptado al medio".

"Los dinosaurios llegaron a tener una gran diversidad de formas: triceratops, tiranosaurus, todos los stegosaurios y familiares, todos tienen formas súper especializadas. Esas formas son más del Cretácico; las de los primeros dinosaurios eran muy simples y generalizadas: eran pequeños, bípedos, carnívoros, omnívoros. Cuando empezaron a evolucionar en los distintos grupos que conocemos generaron formas muy específicas. Cuando un grupo de animales adquiere una especialización tan alta, cualquier cambio en el ambiente puede ser fatal", explica en ese sentido.

"Imaginate que un ave come solamente una determinada semilla de un determinado árbol y está adaptada a un rango de temperatura, por fuera de los cuales muere. Si las condiciones ambientales no cambian, ese animal va a poder subsistir. Pero imaginate que le pase algo a los árboles de los cuales se alimenta, o que empiezan a haber variaciones de temperatura por fuera de lo que puede tolerar. Lo más probable es que muera. Con los dinosaurios pasó eso. Pero si vos tenés un animal que es bastante plástico, tolerante en cuanto a rango de temperatura y alimentación, es mucho más proclive a bancarse esos cambios", relata.

"Los dinosaurios estaban muy especializados a su ambiente y si le sumás que para el final del Cretácico hubo un montón de irregularidades ambientales -una fue la caída del meteorito, que cambió muchísimo el aspecto de la Tierra, sobre todo en cuanto al clima-, esa es la explicación del por qué de su extinción. Los cocodrilos, en cambio, son animales básicos, como las cucarachas, siempre iguales. Es como una receta que anduvo bien y siguió", se explaya.

"Un descubrimiento que yo creo que es muy importante es el Archaeopteryx, porque ahí se empezó a hilar a los dinosaurios no avianos con las aves. Es como el eslabón perdido, entre comillas, entre los dinosaurios tal como los conocemos y las aves modernas", destaca cuando se le pide que enumere cuáles fueron las revelaciones más espectaculares en el mundo de la paleontología. "Los primeros descubrimientos fueron súper importantes: el iguanodon, el megalosaurus, que son animales hoy comunes, pero esos primeros sentaron las bases de la paleontología de dinosaurios. Eso fue a mitad de 1800".

"Mucha gente cree que los dinosaurios convivieron con el hombre y eso no es así. Los dinosaurios no avianos tal como los conocemos, los que se extinguieron hace 65 millones de años no convivieron con el hombre, hay una brecha de básicamente más de 60 millones de años con la aparición del hombre", expresa y continúa: "Los dinosaurios no volaban y tampoco nadaban. Sacando las aves, eran animales terrestres. Los pterosaurios no eran dinosaurios y los reptiles marinos como los plesiosaurios y los ictiosaurios tampoco, son grupos diferentes". "Uno de los mayores misterios y que nunca vamos a poder saber a ciencia cierta es si los dinosaurios eran de sangre fría o caliente. Aspectos ligados a la fisiología solo podemos corroborarlos de manera indirecta", se sincera.

EL DINOSAURIO MÁS GRANDE

Un día como cualquier otro de 2012 Alejandro Otero recibió un llamado telefónico desde Trelew que al principio no lo inquietó demasiado, pero claro, preparó el bolso y viajó para el sur, porque la curiosidad en un paleontólogo está presente desde antes de excavar. "Fueron varias campañas, arrancamos siendo cuatro y no sabíamos bien qué había. Fue una denuncia al Museo de Trelew de un paisano que encontró algo que le parecía raro. Fuimos y ahí encontramos el fémur más grande; luego se organizaron campañas más importantes y se encontraron más huesos, ya sabiendo que era un animal muy grande. Necesitamos más personas, palas mecánicas, excavadoras, camiones, grúas y una gran logística", recuerda. Así descubrieron al Patagotitan, el dinosaurio más grande del mundo.

"Fue un hallazgo muy importante, no solamente por el gran tamaño, porque en general lo que pasa con los dinosaurios grandes es que son bastante fragmentados, no están bien preservados, están bastante rotos. Patagotitan, en cambio, está muy bien preservado y se encontraron seis, obviamente no completos, pero sí un poco de cada uno. Entre todos esos ejemplares se pudo reconstruir bien cómo era el animal, que forma parte de un grupo de dinosaurios que eran muy grandes, súper gigantes", describe.

"Con el pasar de los días fuimos removiendo la roca: iba apareciendo todo el fémur pero no terminaba más, hasta que en un momento terminamos de pelarlo y sacarle toda la roca alrededor. Ahí nos dimos cuenta que era un fémur de 2 metros 40. 'Che, qué grande que es', dijimos. Nos pusimos a revisar la biografía ahí en el campo a ver si encontrábamos registros de un fémur tan largo, y no encontramos. Ahí nos dimos cuenta que era realmente muy grande. En ese primer viaje lo único que nos entró en la camioneta fue el fémur y cortado en tres", dice con una sonrisa tan grande como el orgullo que seguramente le genera haber sido partícipe de tan significativo hallazgo, pero su profesionalismo hace que lo disimule bien.

Los hallazgos a lo largo del tiempo dan muestra que Argentina está en el top ten de regiones fosilíferas, al menos en Sudamérica. Y esto se suma también a que hay una cantidad de gente muy importante trabajando en esto y explotando la región. ¿Y puntualmente en La Plata? "Los dinosaurios estaban repartidos por todo el mundo. Acá en nuestra región y alrededores las rocas que afloran -las que estamos pisando- son muy nuevas -en general de hace 10 mil años-. Hay zonas muy viejas, pero no hay rocas de la edad de los dinosaurios, como sí hay en la Patagonia. Sí existieron dinosaurios por la zona de La Plata, pero estas rocas están a mucha profundidad y no han sido expuestas todavía. En cambio, eso sí pasó en la Patagonia: las rocas de la época de los dinosaurios están expuestas ahora en la zona de Neuquén, Santa Cruz, Río Negro, Chubut. Entonces ahí sí están los dinosaurios expuestos", explica.

Entonces -y tal como sucedió hace poco en Berisso-, en nuestra región es más plausible encontrar un gliptodonte o un megaterio, que un dinosaurio. "Las rocas que están enterradas tan abajo no son imposibles de alcanzar ¿Pero para qué uno quisiera llegar? ¿Para sacar un dinosaurio? No es económicamente rentable. Habiendo tanto material disponible en Patagonia, Mendoza, La Rioja, San Juan, no es necesario gastar tanto tiempo, dinero y recursos humanos. Hoy en día se está debatiendo para ver si se saca o no petróleo, creo que hacer un agujero para sacar un dinosaurio no es negocio para nadie. Hay otras regiones en Argentina en donde no hace falta hacer ese agujero", comenta.

A siete años de aquel hallazgo que fue noticia en los diarios del mundo, el paleontólogo que estudió en nuestra ciudad continúa investigando al respecto. Al final de la entrevista agradece el rato y se pone a disposición para continuar difundiendo estos descubrimientos que descansan bajo nuestros pies desde hace millones de años. Con resignación ante el pedido del fotógrafo de 0221.com.ar posa para las cámaras apoyado al Diplodocus que lo custodió durante toda la tarde: "¡Siempre critico cuando veo a colegas hacer estas fotos!", se ríe. Pero no le queda otra: si no fuese por su paciente trabajo, aquel dinosaurio gigante todavía seguiría oculto quién sabe por cuánto tiempo más. Así que vale su exposición y por eso se hace cargo. "Yo de pibe quería estudiar dinosaurios y eso lo estoy cumpliendo", se despide. El Alejandro Otero niño estaría muy contento con esta imagen.

En 2012, el paleontólogo platense Alejandro Otero participó de un histórico hallazgo en Chubut que comenzó con una denuncia de un paisano que vio algo raro en la tierra. En una charla con 0221.com.ar, el hombre de la UNLP cuenta los detalles de aquellas expediciones y revela los secretos de este apasionante mundo. Dinosaurios, aves, cocodrilos, mastodontes y Jurassic Park.

15 de septiembre de 2019

El enorme Diplodocus de una de las salas del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata le cuida las espaldas a Alejandro Otero, el paleontólogo platense que tiene una rica historia como investigador en el apasionante mundo de estos animales prehistóricos y que actualmente encabeza todos los trabajos referidos a esta temática en nuestra casa de estudios. Afuera llueve y hace frío. Adentro, el imponente edificio del Bosque goza de su franco semanal: es lunes y está cerrado, solo una parte del personal se deja ver y los espacios están vacíos. "¿Puedo ver las preguntas?", pide permiso con la misma intriga con la que hace siete años viajó a Chubut tras recibir un llamado que marcaría un antes y un después en el estudio de este campo: sin saberlo, estaba a punto de descubrir al dinosaurio más grande del mundo.

"No soy muy fanático de Jurassic Park, vi la 1 nada más y la 2 por la mitad, me aburrieron", le responde Otero a 0221.com.ar. Son las películas que maravillaron a muchos y mostraron en pantalla gigante como nunca antes a los dinosaurios. Así los conocemos todos. Pero sus espectaculares efectos especiales no lograron captar la atención de este reconocido paleontólogo que, nobleza obliga, termina por destacar la recreación que Steven Spielberg hizo de estos animales: "Están bien hechos, tengo entendido que se contrataron paleontólogos para el asesoramiento, entonces lo que es anatomía, proporciones y postura es bastante acertado. Después, el tema de los sonidos, los gritos, rugidos, es un poco folclore, como el tema de los colores".

A lo largo de la extensa charla, el investigador del Conicet derriba varios mitos que están instalados en el imaginario popular, gracias en gran parte a aquellas obras de Hollywood, por ejemplo. "Lo que nosotros vemos de los dinosaurios son reconstrucciones, porque los fósiles que encontramos no siempre son esqueletos enteros así que siempre hay pérdida de información. Lo que uno ve en la tele, en las películas, son justamente reconstrucciones, ya sean del esqueleto entero o del organismo en vida que se hacen en base a los materiales de los que disponemos; así se infieren cómo son los dinosaurios. Las partes que no se preservan son el tejido blando, las plumas, el color: esas son todas comparaciones con animales actuales, como aves o reptiles", explica.

Hoy en día está yendo al campo en el Triásico de La Rioja y el Jurásico Inferior de Santa Cruz. También se suma a campañas cretácicas para buscar saurópodos con sus colegas de Trelew. Y por su parte, en la UNLP también coordina investigaciones en cuanto a la paleobiología de los dinosaurios. En estos momentos hay un becario que está investigando puntualmente el cuello de los saurópodos, cuenta.

COCODRILOS Y PAJARITOS

"Los dinosaurios son reptiles y las aves son dinosaurios". Gran frase con la que Otero presenta y unifica a todas las épocas de este planeta, en donde es sabido, las cucarachas fueron testigos de todo lo que pasó. "Podemos decir que todo es reptil desde desde ese punto de vista. Las aves descienden de un linaje, de un grupo de dinosaurios terópodos, o sea los dinosaurios que eran carnívoros y bípedos. Las aves, como las conocemos hoy, son dinosaurios. Tanto las aves como los dinosaurios no avianos -los dinosaurios que ya se extinguieron- descienden de un ancestro en común, que es el dinosaurio", agrega. "Imaginate un avestruz, sacale las plumas, que quede desnudo, ponele cola, dientes y las alas transformalas en dos bracitos. Imaginátela corriendo: es igual a un dinosaurio terópodo".

"Los cocodrilos son parientes de los dinosaurios, tienen un ancestro en común. Y ese nodo se llama Archosauria, en donde todos son arcosaurios. Hoy muchos están extintos, pero hoy en día los cocodrilos y las aves son los arcosaurios que sobrevivieron. Los dinosaurios están íntimamente relacionados a ambos", refuerza.

¿Y pero por qué se extinguieron los dinosaurios y los cocodrilos no? "A ciencia cierta no lo sabemos", responde Otero y argumenta: "Para empezar, estaban en otro medio. En general, aunque no siempre, los cocodrilos como los conocemos hoy -porque hubo mucha diversidad de especies en cuanto a número y morfología- estuvieron ligados al agua y siempre estuvieron mucho mejor adaptados, tienen un plan corporal bastante primitivo que sobrevivió: evidentemente ese plan corporal no ha sufrido lo que sufrieron los dinosaurios. Es un animal que está mucho más adaptado al medio".

"Los dinosaurios llegaron a tener una gran diversidad de formas: triceratops, tiranosaurus, todos los stegosaurios y familiares, todos tienen formas súper especializadas. Esas formas son más del Cretácico; las de los primeros dinosaurios eran muy simples y generalizadas: eran pequeños, bípedos, carnívoros, omnívoros. Cuando empezaron a evolucionar en los distintos grupos que conocemos generaron formas muy específicas. Cuando un grupo de animales adquiere una especialización tan alta, cualquier cambio en el ambiente puede ser fatal", explica en ese sentido.

"Imaginate que un ave come solamente una determinada semilla de un determinado árbol y está adaptada a un rango de temperatura, por fuera de los cuales muere. Si las condiciones ambientales no cambian, ese animal va a poder subsistir. Pero imaginate que le pase algo a los árboles de los cuales se alimenta, o que empiezan a haber variaciones de temperatura por fuera de lo que puede tolerar. Lo más probable es que muera. Con los dinosaurios pasó eso. Pero si vos tenés un animal que es bastante plástico, tolerante en cuanto a rango de temperatura y alimentación, es mucho más proclive a bancarse esos cambios", relata.

"Los dinosaurios estaban muy especializados a su ambiente y si le sumás que para el final del Cretácico hubo un montón de irregularidades ambientales -una fue la caída del meteorito, que cambió muchísimo el aspecto de la Tierra, sobre todo en cuanto al clima-, esa es la explicación del por qué de su extinción. Los cocodrilos, en cambio, son animales básicos, como las cucarachas, siempre iguales. Es como una receta que anduvo bien y siguió", se explaya.

"Un descubrimiento que yo creo que es muy importante es el Archaeopteryx, porque ahí se empezó a hilar a los dinosaurios no avianos con las aves. Es como el eslabón perdido, entre comillas, entre los dinosaurios tal como los conocemos y las aves modernas", destaca cuando se le pide que enumere cuáles fueron las revelaciones más espectaculares en el mundo de la paleontología. "Los primeros descubrimientos fueron súper importantes: el iguanodon, el megalosaurus, que son animales hoy comunes, pero esos primeros sentaron las bases de la paleontología de dinosaurios. Eso fue a mitad de 1800".

"Mucha gente cree que los dinosaurios convivieron con el hombre y eso no es así. Los dinosaurios no avianos tal como los conocemos, los que se extinguieron hace 65 millones de años no convivieron con el hombre, hay una brecha de básicamente más de 60 millones de años con la aparición del hombre", expresa y continúa: "Los dinosaurios no volaban y tampoco nadaban. Sacando las aves, eran animales terrestres. Los pterosaurios no eran dinosaurios y los reptiles marinos como los plesiosaurios y los ictiosaurios tampoco, son grupos diferentes". "Uno de los mayores misterios y que nunca vamos a poder saber a ciencia cierta es si los dinosaurios eran de sangre fría o caliente. Aspectos ligados a la fisiología solo podemos corroborarlos de manera indirecta", se sincera.

EL DINOSAURIO MÁS GRANDE

Un día como cualquier otro de 2012 Alejandro Otero recibió un llamado telefónico desde Trelew que al principio no lo inquietó demasiado, pero claro, preparó el bolso y viajó para el sur, porque la curiosidad en un paleontólogo está presente desde antes de excavar. "Fueron varias campañas, arrancamos siendo cuatro y no sabíamos bien qué había. Fue una denuncia al Museo de Trelew de un paisano que encontró algo que le parecía raro. Fuimos y ahí encontramos el fémur más grande; luego se organizaron campañas más importantes y se encontraron más huesos, ya sabiendo que era un animal muy grande. Necesitamos más personas, palas mecánicas, excavadoras, camiones, grúas y una gran logística", recuerda. Así descubrieron al Patagotitan, el dinosaurio más grande del mundo.

"Fue un hallazgo muy importante, no solamente por el gran tamaño, porque en general lo que pasa con los dinosaurios grandes es que son bastante fragmentados, no están bien preservados, están bastante rotos. Patagotitan, en cambio, está muy bien preservado y se encontraron seis, obviamente no completos, pero sí un poco de cada uno. Entre todos esos ejemplares se pudo reconstruir bien cómo era el animal, que forma parte de un grupo de dinosaurios que eran muy grandes, súper gigantes", describe.

"Con el pasar de los días fuimos removiendo la roca: iba apareciendo todo el fémur pero no terminaba más, hasta que en un momento terminamos de pelarlo y sacarle toda la roca alrededor. Ahí nos dimos cuenta que era un fémur de 2 metros 40. 'Che, qué grande que es', dijimos. Nos pusimos a revisar la biografía ahí en el campo a ver si encontrábamos registros de un fémur tan largo, y no encontramos. Ahí nos dimos cuenta que era realmente muy grande. En ese primer viaje lo único que nos entró en la camioneta fue el fémur y cortado en tres", dice con una sonrisa tan grande como el orgullo que seguramente le genera haber sido partícipe de tan significativo hallazgo, pero su profesionalismo hace que lo disimule bien.

Los hallazgos a lo largo del tiempo dan muestra que Argentina está en el top ten de regiones fosilíferas, al menos en Sudamérica. Y esto se suma también a que hay una cantidad de gente muy importante trabajando en esto y explotando la región. ¿Y puntualmente en La Plata? "Los dinosaurios estaban repartidos por todo el mundo. Acá en nuestra región y alrededores las rocas que afloran -las que estamos pisando- son muy nuevas -en general de hace 10 mil años-. Hay zonas muy viejas, pero no hay rocas de la edad de los dinosaurios, como sí hay en la Patagonia. Sí existieron dinosaurios por la zona de La Plata, pero estas rocas están a mucha profundidad y no han sido expuestas todavía. En cambio, eso sí pasó en la Patagonia: las rocas de la época de los dinosaurios están expuestas ahora en la zona de Neuquén, Santa Cruz, Río Negro, Chubut. Entonces ahí sí están los dinosaurios expuestos", explica.

Entonces -y tal como sucedió hace poco en Berisso-, en nuestra región es más plausible encontrar un gliptodonte o un megaterio, que un dinosaurio. "Las rocas que están enterradas tan abajo no son imposibles de alcanzar ¿Pero para qué uno quisiera llegar? ¿Para sacar un dinosaurio? No es económicamente rentable. Habiendo tanto material disponible en Patagonia, Mendoza, La Rioja, San Juan, no es necesario gastar tanto tiempo, dinero y recursos humanos. Hoy en día se está debatiendo para ver si se saca o no petróleo, creo que hacer un agujero para sacar un dinosaurio no es negocio para nadie. Hay otras regiones en Argentina en donde no hace falta hacer ese agujero", comenta.

A siete años de aquel hallazgo que fue noticia en los diarios del mundo, el paleontólogo que estudió en nuestra ciudad continúa investigando al respecto. Al final de la entrevista agradece el rato y se pone a disposición para continuar difundiendo estos descubrimientos que descansan bajo nuestros pies desde hace millones de años. Con resignación ante el pedido del fotógrafo de 0221.com.ar posa para las cámaras apoyado al Diplodocus que lo custodió durante toda la tarde: "¡Siempre critico cuando veo a colegas hacer estas fotos!", se ríe. Pero no le queda otra: si no fuese por su paciente trabajo, aquel dinosaurio gigante todavía seguiría oculto quién sabe por cuánto tiempo más. Así que vale su exposición y por eso se hace cargo. "Yo de pibe quería estudiar dinosaurios y eso lo estoy cumpliendo", se despide. El Alejandro Otero niño estaría muy contento con esta imagen.

COMENTARIOS

En 2012, el paleontólogo platense Alejandro Otero participó de un histórico hallazgo en Chubut que comenzó con una denuncia de un paisano que vio algo raro en la tierra. En una charla con 0221.com.ar, el hombre de la UNLP cuenta los detalles de aquellas expediciones y revela los secretos de este apasionante mundo. Dinosaurios, aves, cocodrilos, mastodontes y Jurassic Park.