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Guantes, máscaras y pelea: qué es y cómo funciona la primera "Liga Marika de Combate" de la ciudad

Amantes del boxeo y las artes marciales pero cansados de los "circuitos tradicionales" de pelea, un grupo de jóvenes disidentes sexuales decidió hacer su propia liga. Además de un entrenamiento, la Liga es "un espacio de exploración de la performatividad, del personaje, la ropa, su historia o los movimientos del cuerpo", según explica el entrenador general.

"Esto no es solamente una Liga de Combate, es Marica porque incluye todo lo que uno es: la cuestión performativa, de la sensualidad, del porno, de la putez, del ser fatal.... El poder ser atractiva y letal. Sí, soy esta diosa divina y hago todo lo que quiero con mi cuerpo pero si hay algo que no me gusta, o si te metés conmigo, soy capaz de romperte los dientes. Esa es la idea de la Liga Marica", explica Leevanon, el entrenador que desde hace casi un año trabaja con personas de la comunidad LGBTIQ+ en clases de autodefensa y acondicionamiento físico que luego mutaron en un espacio de entrenamiento para una Liga con sus propias reglas. 

Muchos y muchas de las que participan buscaban salirse del circuito profesional de boxeo, kickboxing y otras disciplinas de combate. "Ya lo conocemos, sabemos cómo son y no están buenos. Son ligas de señores que manejan negocios enormes, que hacen plata con los cuerpos. Nos entrenamos un montón, lo damos todo, cambiamos la vida, la alimentación, y subimos al ring y no recibimos nada en retribución", explica Leevanon.

Por eso todos los martes entrenan en el Centro Universitario de Azul (CUA), en 47 entre 11 y 12, con un objetivo: hacer muestras y shows de combate al mejor estilo de Lucha Libre, por lo menos una vez cada dos meses. La primera edición fue en Laberinto Casa Club, el espacio que hoy organiza el "Torneo de Memes", y tuvo una amplia convocatoria que incluyó lucha, trajes y brillos. Ya están pensando en la segunda edición, a realizarse a principios de noviembre, todavía con lugar a confirmar.

LA ÚNICA LIGA "MARICA" EN EL PAÍS

Al menos en la actualidad, no existen iniciativas similares en territorio nacional. Todo surgió a partir de un desafío: "Navaja" Figueroa, el primer alumno de las clases de Leevanon, lo desafió en su personaje de Parca -como luchador- y éste aceptó. Así, el enfrentamiento paradigmático entre el alumno y su maestro derivó en una Liga abierta a la participación de otros y otras: "Tenemos diferentes intereses que nos acercan a personas del boxeo, del kickboxing, de las artes marciales... Se nos ocurrió que a las peleas se puedan unir otros y hacer de eso evento para que el público empiece a conocer los deportes de combate", explica Leevanon. 

"No hay acá en La Plata un circuito más disidente, de lesbianas o mostris, que esté con estas cosas. Y hay mucho interés, mucha gente interesada. Nos parecía importante mostrarlo", señala. La liga es marica, sobre todo, porque abre un espacio propio de "investigación y aprendizaje entre nosotres, un lugar donde podemos asistir y plantearnos desde las categorías de competición: contra quién, cómo, quién es el oponente, cómo se miden las personas, cómo se entrenan juntas. Buscamos otra perspectiva, la perspectiva de los cuerpos, de lo que pueden los cuerpos y lo que no; de que cada une encuentre el quid, su particularidad".

Por eso en la Liga no todo son flexiones o abdominales. También es un espacio donde diseñar al personaje de combate. En palabras de Leevanon, "un yo combativo que a la vez tiene toda una historia, una manera de vestir". La cuestión del travestismo en la Liga es "fundamental", ya que los que participan pretenden ser "varios peleadores o peleadoras bajo un cuerpo que va cambiando, que se va modificando. De una misma persona pueden surgir un montón de personajes, lo interesante de esto es tener un espacio para explorarlo: ¿Cómo es mi yo combativo? ¿cómo se viste? ¿cómo se planta?  ¿quiere usar cueros, quiere inventar sus propias armas?", enumera el entrenador.

Luego está el momento del careo: "de desafiarnos entre nosotros, de descansarnos, de bardearnos en chiste y no tanto, de poder generar esas enemistades que hacen que después nos encontremos en el ring y se resuelva ahí, cuerpo a cuerpo". 

¿QUIÉN TIENE EL PATRIMONIO DE LA VIOLENCIA?

"Nos reunimos semanalmente en el CUA y vamos charlando y entrenando entre todos. Vamos aprendiendo. Una de las participantes fue boxeadora hace varios años, de pelear en las ligas de los circuitos más conocidos de La Plata, es una experiencia que está re buena y nos aporta un montón. Nos vamos pasando entre todes la información. Los entrenamientos de la liga son así, también pueden ser un espacio de exploración, de la performatividad, no necesariamente es un espacio donde uno va a aprender solo boxeo, kickboxing o lo que sea... Lo pensamos más como una clínica de exploración", plantea Leevanon.

Él también viene de los circuitos "formales" y cuenta que una vez, luego de pelear, le regalaron "una botellita de agua, una manzana y un presente". "Es una actividad muy arriesgada pelear a nivel amateur o lo que sea; y capaz estás 5, 6, 7, 8 años peleando gratis. Es tremendo el dineral que se hacen con eso y con un montón de otras cosas, desde cómo clasifican, todo. No nos cerraba por ningún lado", explica.

La solución tardó tiempo pero llegó: "Cuando buscás y lo que hay no te sirve, lo más inteligente es agarrar todo lo que te le gusta y sabés y querés, y empezar a hacerlo de nuevo. Hacerlo y disfrutarlo, poder hacer una liga que tenga reglas propias, un espacio alegre para empezar a transitar los deportes de combate que son hermosos. Todo lo que te dan es hermoso: la confianza física, la afinidad, la apropiación de la agresividad y la violencia, algo que se nos ha expropiado históricamente. Poder tomar esas herramientas que nos pertenecen y que están tapadas por un velo, y usarlas".

Lesbianas, varones trans, mujeres trans, travestis, mujeres bisexuales y otros integrantes de la comunidad LGBTIQ+ que no fueron socializados con la violencia como "regla" -o, mejor dicho, con la violencia como herramienta válida, practicable- son bienvenidos a la Liga. "Fuimos expropiadas de cualquier expresión agresiva, violenta o que nos pueda salvar. Es una apuesta a recuperar eso que se nos ha negado", resume Leevanon. 

Ahora, el objetivo es "seguir creciendo de a poquito" y ampliar todavía más la convocatoria para el evento de noviembre. El entrenador de la liga recuerda que el espacio es "marika, o sea que reúne a mostris y disidencias que les guste la idea y quieran participar. Para varones heterosexuales cis están todos los gimnasios de la ciudad y todas las ligas, que son mil millones. Este es nuestro espacio, quiénes entran no lo podemos responder, solo podemos responder quiénes no". Para participar, los interesados pueden escribirles al Instagram y consultar por las distintas clases. 

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