viernes 03 de abril de 2026

Una sobreviviente del Holocausto brindó una charla para cadetes penitenciarios en La Plata

A 80 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial, una sobreviviente del Holocausto participó de una charla con alumnos de primer año de la Escuela de Cadetes del Servicio Penitenciario Bonaerense en la que contó en primera persona su infancia en Polonia, el comienzo de la guerra, los días en los campos de concentración y su llegada a la Argentina luego del horror.

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“Mi nombre es Hanka Grzmot y soy sobreviviente de Auschwitz, Oraninburg y Ravensbruck. Me crié en Lodz. Era la más chica de siete hermanos, mi padre, viudo, nos educó con amor y dedicación. Tuve una infancia feliz hasta que llegaron los nazis. En 1939 a mi hermano mayor, que acababa de terminar la escuela, le entregaron un fusil que no sabía manejar y lo enviaron a defender la frontera con Alemania. Nunca volvió”. Así comenzó el testimonio que captó la atención de los cadetes, quienes luego pudieron hacerle preguntas.

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Hanka, quien tiene hoy 89 años, describió los días en el ghetto y cómo un soldado nazi la arrancó de los brazos de su padre para llevarlo a un campo de concentración, al que poco tiempo después iría ella misma, donde vería las más terribles vejaciones a la dignidad humana de las que se tenga registro. 

La conferencia fue parte de un trabajo articulado que desde el año pasado llevan adelante el SPB y el Museo del Holocausto, que busca analizar y reflexionar sobre ese violento episodio para entender este suceso sin precedentes en la historia y evitar que se generen otros genocidios

Las palabras de Hanka estuvieron cargadas de emotividad: “En medio de aquel horror que fue la Shoa, surgió un grito de rebelión. Hambrientos, desarmados, exhaustos, los jóvenes del ghetto de Varsovia no se entregaron a esos canallas. Eran apenas un puñado de muchachos desnutridos que se levantaron contra sus verdugos. Cercado por los disparos y las bombas, sabiendo que les esperaba la muerte segura, con su rebeldía asentaron un precedente para las futuras generaciones, enseñándonos el valor de la resistencia, de la dignidad. Y en aquel oscuro sótano, con la sangre sus manos, escribieron ´No se olviden de nosotros´. Es por eso que hoy ustedes y yo estamos acá para cumplir el pedido de nuestros héroes y mártires, porque el olvido es la peor forma que puede tomar la muerte. Nunca debemos ni podemos olvidarnos. Que su recuerdo nos dé la fuerza para convertir la muerte en vida, el odio en amor, la locura en razón”.

La actividad contó con la participación de Julio Nuñez, subdirector General de Institutos de Formación y Capacitación; Magno Giménez Villalba, director de la Escuela de Cadetes; Valeria Sampayo, directora de Vinculación, Gestión y Planificación de Políticas Institucionales para la Reducción de Riesgos, la Reincidencia Delictiva y Violencia Intracarcelaria; y Norma Moracci, directora General de Institutos de Formación y Capacitación.

“El objetivo de estos talleres es desarrollar una sensibilización no solo en la forma en que el odio y la violencia suelen enraizarse sino igualmente sobre la capacidad de resistencia, de resilencia y de solidaridad en todos los contextos a escala nacional, local e internacional”, señaló Sampayo.

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