martes 24 de marzo de 2026

La palabra del cuidador del yak Chicho: "Es un animal muy inteligente, era emocionante estar con él"

El joven de 31 años estudiante de Biología habló con 0221.com.ar y contó cómo eran los días con el particular animal. Chicho, que desde 2004 residía en el Bioparque platense, fue enviado a Tekove Mymba, un santuario en Entre Ríos.

Este jueves 1 de agosto, el cuidador del Bioparque platense Luciano Castillo tuvo una de las despedidas más difíciles: subió a Chicho, el último yak que quedaba en el predio, a un camión que lo llevó hasta Entre Ríos, al predio Tekove Mymba ("Vida Animal" en guaraní), donde podrá pasar sus últimos años en un ambiente amplio, natural y con compañía de otros animales de su especie. 

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"Cuando Pedro se fue quedé como cuidador del yak", cuenta a 0221.com.ar el estudiante avanzado de Biología con orientación en Zoología, y casi al instante empieza a describir con rasgos generales a este mamífero: "Es una especie de la zona de Asia que suele ser bastante dócil, por lo menos en lo que es el cautiverio. Hay dos tipos de yaks, los silvestres y los domésticos, y Chicho era de variedad silvestre: por eso sus grandes cuernos y su temperamento", explica.

El bóvido de 800 kilos que vivía en el Bioparque, "si bien era un animal tranquilo, tenía sus rabietas", sonríe Luciano, "pero en general no daba más problemas. Yo entraba con él y le daba de comer en la boca o le proveía medicación si era necesario. Teníamos un manejo diario sin inconvenientes; es un animal muy inteligente. Era emocionante estar con él".

El jueves desde bien temprano, el cuidador estuvo "charlando un rato" con Chicho y dándole unas manzanas, que son su comida favorita. Al momento de subirlo a la caja del camión "no hubo ningún tipo de problemas. Le di un par de instrucciones y se subió nomás", cuenta el joven.

"De los yaks era el último, acá también estuvieron sus padres que se fueron hace un par de años", recuerda Luciano, que rememora el pasado hollywoodense de esos animales: vinieron a Argentina hace muchos años junto a Brad Pitt, para filmar la película "Siete años en el Tíbet" que fue estrenada en 1997.

Pero a Chicho sus antepasados famosos le servían de muy poco estando en cautiverio desde su nacimiento, en 2006. Por eso la Municipalidad decidió enviarlo a un refugio y ahora ya son 105 los animales liberados del ex Zoo con el objetivo de otorgarles una mejor calidad de vida, en un "ambiente acorde" y con ejemplares de su misma especie. 

"Son animales sociales y necesitan estar en grupo, así que la idea es que los últimos años que le quedan los pase así", explica el cuidador. Ahora él se quedará con Colón, la tigresa, y cinco monos carayá "que son muy particulares, tienen carácter y son bastante intensos".

El futuro biólogo, que además investiga sobre control del plagas en el Museo de Ciencias Naturales y se dedica a todo aquello relacionado con "el comportamiento y bienestar de animales en cautiverio", seguirá compartiendo sus jornadas con osos hormigueros, ciervos Axis, mapaches y cóndores. Y aunque los gritos y demandas de los animales puedan distraerlo en el próximo tiempo, de algo está seguro: no se olvidará del yak.   

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