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12 días y una angustiante búsqueda: la historia que terminó con el joven pescador sin vida

Luego de recorrer 51 mil kilómetros cuadradas por aire, cielo y tierra, los investigadores encontraron este miércoles al mediodía el cuerpo de Franco Soria, el más joven de los pescadores. Cronología de la búsqueda de la Prefectura Naval, el drama de dos familias, una lancha y otro pescador que aún siguen sin aparecer.

Todo comenzó la mañana del 2 de agosto, cuando Franco Soria (17) y Amadeo Martínez (38) se embarcaron en una lancha en Boca Cerrada, Punta Lara, para revisar los trasmallos del canal del Río de la Plata, tal lo hacían todos los días. A partir de ese momento, las familias de los pescadores perdieron todo tipo de contacto con ellos y ese fue el inicio de su angustia.

Amadeo suele avisarme cada vez que está llegando a la orilla entre las 13 y las 14.30. Ese viernes yo le mandé un mensaje para saber cómo estaban pero, cuando vi que no le llegó, empecé a preocuparme y le avisé al resto de la familia”, había relatado a 0221.com.ar Romina, la pareja de Amadeo.

Las horas pasaban y no había ningún tipo de señal de la embarcación bautizada como “La Loca”, una lancha tipo “Tracker” de fibra, rígida, de aproximadamente 6,60 metros, completamente abierta y con el motor fuera de borda. En ese marco, la Prefectura Naval Argentina (PNA) y la secretaría de Seguridad de Ensenada fueron notificadas de la situación y rápidamente desplegaron un importante operativo con dos barcos guardacostas y gomones, más el apoyo de los pescadores de la zona.

Sin embargo, las condiciones climáticas fueron el principal inconveniente para los investigadores marítimos por lo que, con el correr de los días y el aumento de la desesperación, decidieron incrementar el despliegue. Luego de las primeras tareas, los investigadores tenían la hipótesis en que los pescadores se quedaron sin motor y estaban a la deriva. En ese sentido, agregaban que había muchas chances de que aparezcan en las costas de Uruguay.

Mientras tanto, la incertidumbre continuaba y los operativos empezaban a ser más numerosos. Tres aeronaves del Aeroclub de Ensenada empezaron a sobrevolar la zona de búsqueda para tratar de encontrar algún rastro que dé cuenta del trayecto de Franco y Amadeo. El mayor de los tripulantes vivía de la pesca y su compañero, el joven de 17 años, recién estaba empezando a conocer los secretos de la profesión. Quería ganarse el mango para ayudar en su casa”, contaba Cristian, el tío de Franco.

La angustia y el desconsuelo comenzó a aumentar a punto tal que los propios familiares y amigos salieron al río en una embarcación privada; allí los acompañó el propio Secco, quien le pidió a su equipo que no dejen de buscar hasta encontrarlos.

La autoridad marítima llevaba rastrillado más de 33 mil kilómetros cuadrados por aire, agua y tierra pero no tuvo novedades de los tripulantes. “El tema es que de este lado no hay señal de ellos, no está la lancha y tampoco encontraron las cosas que llevaban. Tenemos fe de que ellos están perdidos, esperando a que los saquen del río”, explicaba la pareja de Amadeo.

Los días pasaban, las tareas se repetían una y otra vez pero, lo más desconcertante, era que los investigadores no hallaron ningún indicio o rastro de la tripulación. La hipótesis que manejaban, que se encontraban a la deriva a merced del oleaje fue perdiendo fuerza porque, hasta el momento, nunca dieron con la costa uruguaya como esperaban. Por este motivo, las familias pidieron que se amplíe el radio de búsqueda, algo que las autoridades locales argumentaron que era imposible porque los trabajos podían extenderse considerablemente.

Con el objetivo de sumar una herramienta más a las tareas, Secco encabezó desde este lunes una búsqueda terrestre con caballos que comenzará el martes recién entrada la mañana, con caballos del Centro Tradicionalista de Punta Lara que saldrán desde el Club de Pesca Río de La Plata hasta los malecones, atravesando toda la costa ensenadense. ¿El resultado? El mismo. No hubo rastros y las autoridades volvieron reprogramar el operativo para el día siguiente.

Cerca del mediodía de este miércoles, cuando los familiares y amigos realizaban una marcha en Plaza Belgrano de la localidad vecina para pedir que amplíen el radio de búsqueda. Mientras se desarrollaba la manifestación, los agentes encontraron el cuerpo de un hombre flotando en las aguas del Río de la Plata y decidieron convocar a los padres de Franco Soria para el reconocimiento.

Horas después llegó la noticia: el cadáver encontrado era el de Franco Soria, el más joven de los pescadores. Había sido hallado en la zona de la rada del Río de la Plata, entre el límite de la Isla Paulino y la Isla Santiago. En diálogo con este medio, voceros de la secretaría de Seguridad de Ensenada habían descartado esta tarde que se tratara de Amadeo Martínez, porque “él tenía un tatuaje característico en el antebrazo derecho”.

En medio del dolor y la conmoción por el deceso del adolescente, los investigadores retornarán nuevamente a las aguas y seguirán con los rastrillajes para tratar de encontrar algún rastro de Amadeo. Además, para tratar de esclarecer los hechos que ocurrieron en la mañana del 2 de agosto, cuando los pescadores de Ensenada desaparecieron y no hubo ningún rastro más sobre su paradero.  

Luego de recorrer 51 mil kilómetros cuadradas por aire, cielo y tierra, los investigadores encontraron este miércoles al mediodía el cuerpo de Franco Soria, el más joven de los pescadores. Cronología de la búsqueda de la Prefectura Naval, el drama de dos familias, una lancha y otro pescador que aún siguen sin aparecer.

14 de agosto de 2019

Todo comenzó la mañana del 2 de agosto, cuando Franco Soria (17) y Amadeo Martínez (38) se embarcaron en una lancha en Boca Cerrada, Punta Lara, para revisar los trasmallos del canal del Río de la Plata, tal lo hacían todos los días. A partir de ese momento, las familias de los pescadores perdieron todo tipo de contacto con ellos y ese fue el inicio de su angustia.

Amadeo suele avisarme cada vez que está llegando a la orilla entre las 13 y las 14.30. Ese viernes yo le mandé un mensaje para saber cómo estaban pero, cuando vi que no le llegó, empecé a preocuparme y le avisé al resto de la familia”, había relatado a 0221.com.ar Romina, la pareja de Amadeo.

Las horas pasaban y no había ningún tipo de señal de la embarcación bautizada como “La Loca”, una lancha tipo “Tracker” de fibra, rígida, de aproximadamente 6,60 metros, completamente abierta y con el motor fuera de borda. En ese marco, la Prefectura Naval Argentina (PNA) y la secretaría de Seguridad de Ensenada fueron notificadas de la situación y rápidamente desplegaron un importante operativo con dos barcos guardacostas y gomones, más el apoyo de los pescadores de la zona.

Sin embargo, las condiciones climáticas fueron el principal inconveniente para los investigadores marítimos por lo que, con el correr de los días y el aumento de la desesperación, decidieron incrementar el despliegue. Luego de las primeras tareas, los investigadores tenían la hipótesis en que los pescadores se quedaron sin motor y estaban a la deriva. En ese sentido, agregaban que había muchas chances de que aparezcan en las costas de Uruguay.

Mientras tanto, la incertidumbre continuaba y los operativos empezaban a ser más numerosos. Tres aeronaves del Aeroclub de Ensenada empezaron a sobrevolar la zona de búsqueda para tratar de encontrar algún rastro que dé cuenta del trayecto de Franco y Amadeo. El mayor de los tripulantes vivía de la pesca y su compañero, el joven de 17 años, recién estaba empezando a conocer los secretos de la profesión. Quería ganarse el mango para ayudar en su casa”, contaba Cristian, el tío de Franco.

La angustia y el desconsuelo comenzó a aumentar a punto tal que los propios familiares y amigos salieron al río en una embarcación privada; allí los acompañó el propio Secco, quien le pidió a su equipo que no dejen de buscar hasta encontrarlos.

La autoridad marítima llevaba rastrillado más de 33 mil kilómetros cuadrados por aire, agua y tierra pero no tuvo novedades de los tripulantes. “El tema es que de este lado no hay señal de ellos, no está la lancha y tampoco encontraron las cosas que llevaban. Tenemos fe de que ellos están perdidos, esperando a que los saquen del río”, explicaba la pareja de Amadeo.

Los días pasaban, las tareas se repetían una y otra vez pero, lo más desconcertante, era que los investigadores no hallaron ningún indicio o rastro de la tripulación. La hipótesis que manejaban, que se encontraban a la deriva a merced del oleaje fue perdiendo fuerza porque, hasta el momento, nunca dieron con la costa uruguaya como esperaban. Por este motivo, las familias pidieron que se amplíe el radio de búsqueda, algo que las autoridades locales argumentaron que era imposible porque los trabajos podían extenderse considerablemente.

Con el objetivo de sumar una herramienta más a las tareas, Secco encabezó desde este lunes una búsqueda terrestre con caballos que comenzará el martes recién entrada la mañana, con caballos del Centro Tradicionalista de Punta Lara que saldrán desde el Club de Pesca Río de La Plata hasta los malecones, atravesando toda la costa ensenadense. ¿El resultado? El mismo. No hubo rastros y las autoridades volvieron reprogramar el operativo para el día siguiente.

Cerca del mediodía de este miércoles, cuando los familiares y amigos realizaban una marcha en Plaza Belgrano de la localidad vecina para pedir que amplíen el radio de búsqueda. Mientras se desarrollaba la manifestación, los agentes encontraron el cuerpo de un hombre flotando en las aguas del Río de la Plata y decidieron convocar a los padres de Franco Soria para el reconocimiento.

Horas después llegó la noticia: el cadáver encontrado era el de Franco Soria, el más joven de los pescadores. Había sido hallado en la zona de la rada del Río de la Plata, entre el límite de la Isla Paulino y la Isla Santiago. En diálogo con este medio, voceros de la secretaría de Seguridad de Ensenada habían descartado esta tarde que se tratara de Amadeo Martínez, porque “él tenía un tatuaje característico en el antebrazo derecho”.

En medio del dolor y la conmoción por el deceso del adolescente, los investigadores retornarán nuevamente a las aguas y seguirán con los rastrillajes para tratar de encontrar algún rastro de Amadeo. Además, para tratar de esclarecer los hechos que ocurrieron en la mañana del 2 de agosto, cuando los pescadores de Ensenada desaparecieron y no hubo ningún rastro más sobre su paradero.  

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Luego de recorrer 51 mil kilómetros cuadradas por aire, cielo y tierra, los investigadores encontraron este miércoles al mediodía el cuerpo de Franco Soria, el más joven de los pescadores. Cronología de la búsqueda de la Prefectura Naval, el drama de dos familias, una lancha y otro pescador que aún siguen sin aparecer.