El candidato presidencial del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) pasó por la redacción de 0221.com.ar, donde se propuso romper con la discusión electoral encuadrada en la polarización. El dirigente del PTS llama a “no caer en esta trampa de que hay solo dos opciones”. También dejó en claro los lineamientos de su espacio frente a la deuda y apuntó –por distintos motivos– contra candidatos de otros espacios: a José Luis Espert por demagogo y a Manuela Castañeira por no hacer esfuerzos de unidad. Ya sabe lo primero que le dirá a Mauricio Macri cuando lo vea en el debate y del kirchnerismo dice que busca disminuir la voz de la izquierda.
-En primer lugar, convocando a la población, a la juventud, a la clase trabajadora, a las mujeres que han impuesto un gran movimiento de lucha en la Argentina, a que en esta elección primero tengan en cuenta que estamos en unas PASO. Desde el Gobierno se hace mucha operación, con (Jaime) Durán Barba queriendo mostrar como si prácticamente estuviésemos en una segunda vuelta. También desde el Frente de Todos, para disminuir la voz de una fuerza como la nuestra, de laburantes. Nuestra convocatoria es a que no caigan en esta trampa de que hay solo dos opciones, a que pueden ir a votar sin taparse la nariz. Muchos votan a una de estas fuerzas porque está en contra de la otra, no porque tengan una expectativa de que se vaya a resolver el problema del país.
-Una buena elección de la izquierda en estas PASO sería un mensaje muy claro a los poderosos y a sus partidos de que no nos resignamos a que esta crisis la pague la gran mayoría del pueblo, a que esta deuda que no generamos sea pagada con el hambre de nuestras niñas y nuestros niños, a que ya en Argentina uno de cada dos son pobres. Van a pensar dos veces cuando digan que van a aplicar la reforma laboral. Hay una oposición dura, muy fuerte, un rechazo de la población y en eso el voto al Frente de Izquierda es lo más claro.

-¿Cómo define a Espert? Un precandidato que se presenta como “anti-sistema” y busca capta el voto joven.
-Es al revés. Es el candidato que más defiende el sistema, que sostiene que prácticamente hay que volver a las AFJP. Hoy los jubilados están en una condición muy mala, esto sería brutal. (Propone) arancelar todas las universidades, reforma laboral. Igualmente, no sé cuánto podría durar un programa de esas características. Cuando escucho a Espert me acuerdo de (Ricardo) López Murphy, quien planteó el recorte a las universidades en 2001 y creo que duró dos días en el Ministerio de Economía; después de anunciar eso tuvo que renunciar. Creo que (Espert) subestima la capacidad de resistencia del pueblo trabajador y me parece una demagogia que diga que es un candidato antisistema.
-¿Cómo imagina la calle en una hipotética segunda presidencia de Macri?
-Imagino retomar la imagen de diciembre de 2017, cuando se votó la reforma previsional, que terminó siendo muy ajustada porque los gobernadores le dieron a Macri los votos que necesitaba. Terminamos con causas penales por defender a los jubilados mientras a otros, que ahora dicen rechazar el salvaje ajuste, no les pareció salvaje meterles la mano en el bolsillo a los jubilados. Imagino que se puede retomar aquella dinámica, que es el único lenguaje que entienden estos tipos de gobiernos y los sectores del gran empresariado, los grandes banqueros. El único lenguaje que entienden es cuando el pueblo trabajador muestra su fuerza en las calles. En Puerto Rico renunció el gobernador porque la movilización fue inflexible, en el sentido de no parar sino profundizarla hasta lograr que renunciara. Hay que tomar conciencia que es el único camino.

-¿Cómo viene organizándose la izquierda luego de sumar al MST? ¿Se puede pensar en una unidad completa de la izquierda?
-Hemos logrado una unidad inédita en la izquierda anti capitalista de la Argentina. Primero porque, ya desde 2011, con el FIT unimos a las principales fuerzas de la izquierda (PTS, PO, Izquierda Socialista). Esta unidad nos permite presentarnos en 23 distritos del país, prácticamente todos.
-¿Puede darse la inclusión del espacio que encabeza Manuela Castañeira?
-Los compañeros y compañeros del MAS se autoexcluyeron de esta unidad. Es extraño. Tantas fuerzas que nos estamos unificando, con un gran esfuerzo… algunos todavía no la ven. Respetamos su decisión pero no la compartimos. Seguiremos haciendo todo lo posible para que se sumen. Pero partimos de una conquista: haber ampliado esta unidad nos fortalece de cara a la elección y a lo que se va a venir. La elección es un momento importante, donde buscamos que se fortalezca la única fuerza política que plantea un programa que dice que hay que revertir las prioridades, que no pueden ser pagarles a los especuladores, al FMI, sino que (la prioridad) tiene que ser resolver todas estas cuestiones que hablábamos antes que hacen a la vida cotidiana y a las necesidades más acuciantes, por ejemplo, el tema del salario.

-Ustedes plantean no pagarle al FMI. ¿Qué escenario abriría esta opción?
-Pagarle al FMI en este marco de situación significa caos y catástrofe para la mayoría popular. Ya lo vimos en Argentina y en todos los países del mundo. Ahora, un default como el que ellos hicieron en 2001 o como el que quieren, también sería una catástrofe para el pueblo. El rechazo a pagar una deuda totalmente ilegítima no es una medida aislada, es parte de un conjunto de medidas que ataca los intereses de los que sí ganaron durante el gobierno de Macri y que han ganado con todos los gobiernos. Es tocar los intereses de los grandes bancos que han tenido enormes ganancias, el capital financiero, las privatizadas y energéticas, muchos de los amigos de Macri, los (Marcelo) Mindlin, (Nicolás) Caputo, (Joe) Lewis, los grandes terratenientes que se apropian de toda la ganancia del agro.
-¿Qué medidas plantean?
-Todos esos recursos tienen que estar puestos en función de las necesidades de las mayorías. Evitar la fuga de capitales y el pago de la deuda permitiría salvar a la mayoría nacional, evitaría el escenario de catástrofe. Macri dice que este es el único camino, plantea como un gran triunfo este acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que, además, todavía falta que lo aprueben los parlamentos. Y dicen que hay que seguir abiertos al mundo en el sentido de seguir destruyendo la industria de la Argentina, beneficiando a los grandes monopolios, pagando al FMI, aplicando reforma laboral. Y del otro lado te dice Alberto Fernández que esta deuda hay que pagarla porque la tomó un gobierno que fue electo por el voto. Nosotros planteamos el rechazo, el no pago, pero ellos ni siquiera sostienen la posibilidad de una auditoría. ¿Por qué no investigamos quiénes se beneficiaron con este endeudamiento?
-Teniendo en cuenta el antecedente de 2015, ¿sirve el debate presidencial?
-Sirve. Muchos dicen que no hace a la definición del voto en la mayoría de los casos, aunque hay casos en que sí. Exponer y contraponer ideas es algo que sirve.

-¿Qué es lo primero que le va a decir a Macri en el debate?
-Lo primero que se le podría decir es que si él dijo que a un presidente debía medírselo por su capacidad o incapacidad de bajar la inflación, (entonces) directamente tendría que haber renunciado. ¿Para qué se postula? Quedó preso de sus propias palabras. Tenemos la inflación récord de los últimos 28 años.
-¿Piensan en un posicionamiento de la izquierda ante un eventual ballotage?
-Nosotros estamos en el combate a la polarización, al contrario de lo que nos quieren hacer discutir y creer. Si de un lado se dice que se va a cumplir con todo y del otro lado se dice que se va a cumplir pero que habría que charlar… Te doy un ejemplo reciente: a Axel Kicillof lo consultaron por la devaluación de 25% de 2014 y él contestó que no devaluó, sino que estuvo intentando evitar esta situación charlando con los operadores del mercado, pero que les impusieron la devaluación. Esto quiere decir que si no vas contra ese poder, si no tomamos las riendas la clase trabajadora, la mayoría que produce la riqueza del país, quienes no tenemos ese interés de rapiña que tienen los grandes grupos económicos, ellos te imponen su salida, es innegable que tienen poder.
-¿Y cómo se impone otra salida?
-La única forma es imponerla con la lucha y la organización de la gran mayoría del pueblo. Somos 30 millones la clase trabajadora y las familias que laburan en Argentina, la abrumadora mayoría del país. No puede ser que tengamos que padecer estas cuestiones por el beneficio que se llevan unos pocos.