En abril de 2013, un hombre encapuchado y armado ingresó a la entidad bancaria de calle 44 con claras intenciones de robo. Sin embargo, sus planes se vieron interrumpidos cuando se cruzó con un agente que, si bien estaba uniformado, se hallaba realizando trámites personales.
Gracias a su presencia, el efectivo logró poner en fuga al sospechoso, quien terminó subiendo a un Peugeot 307 conducido por su cómplice. De esta manera, se inició una breve persecución que finalizó a pocos metros, en 45 entre 24 y 25, cuando el auto impactó de lleno contra un árbol.
Completamente acorralados y sin lugar a donde ir, los delincuentes abrieron fuego contra la Policía, produciéndose un cruento intercambio de proyectiles que terminó con uno de los implicados muerto. El otro, fue detenido mientras intentaba darse a la fuga corriendo.
Un año y cuatro meses después, en agosto de 2014, el blanco fue un camión de caudales de la empresa Prosegur, que se estacionó en la puerta de la sucursal para retirar dinero. En ese momento, dos de los tres ocupantes ingresaron al banco mientras el conductor esperaba en el vehículo.
Esta secuencia fue aprovechada por dos ladrones que se movilizaban en un Peugeot 206 y lograron interceptar al hombre a punta de pistola. Uno de ellos lo redujo y tomó el control del blindado, con el que se desplazó hasta 46 entre 25 y 26 y lo dejó abandonado.

De esta manera, los asaltantes se apoderaron de doce sacos que contenían un total de 4 millones de pesos y escaparon en el Peugeot. Al llegar a 43 entre 30 y 31, cambiaron de vehículo y terminaron perdiéndose de vista. Por su parte, el chofer tuvo que ser hospitalizado tras sufrir una descompensación cardíaca.