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A 10 años de la cuarta Libertadores de Estudiantes, Alejandro Sabella y Juan Sebastián Verón revivieron la final en Brasil

Aquella fría noche del 15 de julio del 2009 en Belo Horizonte no se olvidará jamás. Fue una fecha que quedó marcada a fuego en la rica historia pincharrata. Fue nada más y nada menos que el reencuentro de dos pasiones que se juraron amor eterno y que siempre se terminan encontrando: Estudiantes y la Libertadores. Ya pasaron 10 años pero lo que queda grabado en el corazón no se borra jamás.

Dos de los grandes protagonistas de aquella proeza del Mineirao, que en realidad comenzó mucho antes, como Alejandro Sabella y Juan Sebastián Verón volvieron a jugar minuto a minuto aquella final para 0221.com.ar. Aunque ambos tuvieron un punto de partida previo a aquellos 90 minutos, el primero se acordó del 4 a 0 en la fase de grupos en el Estadio Único y recordó que "teníamos la obligación de ganar ese partido o al menos de no perderlo". "Ellos llegaron tarde, el partido se retrasó y para exagerar le hicimos dos goles cuando se estaban poniendo las medias, no habían traído algunos jugadores porque estaban casi clasificados. Lo liquidamos en el final", contó Pachorra.

"No me olvido más. Cuando terminó el partido me crucé con Claudio (Gugnali) que bajaba al vestuario y al unísono los dos dijimos ojalá nunca más tengamos que jugar contra estos tipos. Eran un equipazo", recordó el entrenador.

La Brujita, por su parte, eligió su punto de partido con la primera final: "Hasta el minuto '70 lo buscamos y tuvimos chances pero después lo sentimos y Cruzeiro era un gran equipo, tuvieron su momento de partido y sobre el final casi nos hacen un gol. El resultado no era del todo malo, nos tenían que ganar allá y nosotros estábamos seguros del partido que teníamos que hacer". "Siempre recuerdo una anécdota con el Chapu (Braña) después del 0 a 0, estaba loco porque no habíamos podido ganarlo pero pasaron las horas y se tranquilizó. Lo preparó bien Ale y a partir de esa seguridad fuimos confiados de hacer un gran partido", rememoró el capitán de la epopeya Pincha.

"Cuando llegamos al estadio, el micro iba despacito, casi parado y se movía, fue impresionante como cantaban y golpeaban los vidrios los jugadores. Los brasileños que estaban afuera se habrán asustado y pensaron estos vinieron a ganar en serio. Nunca lo viví, esa intensidad no la viví jamás", señaló Sabella una década después.

Aunque no lo sabían todavía, la gloria los esperaba en Brasil. Allí sellarían una jornada única en la historia del club y regresarían a La Plata portando la cuarta Copa Libertadores albirroja. Sin embargo, planearon todo al detalle, contó Alejandro a 0221.com.ar: "Estaba tranquilo pero tenía una preocupación que les había dicho a los jugadores y no me olvido que les dije que si nos hacían un gol eran vitales los 5 o 10 minutos que seguían. Di un ejemplo del partido de la fase de grupo, que el equipo se desordenó un poquito por ir a empatar y le hicieron dos más. Considero en líneas generales que los brasileños cuando te hacen un gol se entusiasman, levantan su autoestima, le gente empieza a gritar y antes que el segundo te meten el tercero, los conozco bien porque yo había jugado en Brasil. Te empiezan a gritar ole, a bailar arriba la pelota y si pegas una patada te quedás con 10 y directamente olvidate del partido".


En esa línea, Verón reforzó esa idea y destacó que "lo difícil fueron los 5 minutos posteriores al gol que nos hicieron". "Lo que me acuerdo es que los equipos brasileros en sus canchas grandes te hacen un gol y te empiezan a mover la pelota y te desacomodan pero nosotros intercambiamos ataque por ataque y lo fundamental es que lo empatamos rápido", lanzó el Presidente pincha. "Ahí se dio vuelta el partido, porque la parte psicológica juega de una manera, ellos sintieron un simbronazo tremendo, los empezamos a dominar y le hicimos el segundo. Volviendo al plano psicológico y se da lo lógico se te vienen con todo y nuestra autodefensa que te tirás un poquito atrás. Nos empezaron a dominar otra vez", añadió el 11.

Cruzeiro se puso en ventaja a los 6 del complemento con un remate de Henrique, que se desvió en Leandro Desábato y descolocó a Mariano Andújar. Pero seis minutos más tarde hubo respuesta: Verón pisó la pelota en la mitad de la cancha desencadenó un auténtico golazo. "En el principio de la jugada Cellay cambió la pelota y yo lo venía viendo al Chino (Benítez) para atacar por el otro lado, ellos se movieron y Enzo (Pérez) arrastró al marcador de punta cuando yo estaba metiendo la diagonal para el otro lado, lo vi, lo seguí mirando y después la realidad es que el centro que tiró Christian fue el centro que tiene que tirar un marcador de punta, es entre el defensor y el arquero, el arquero dudó y la pelota pasó, siendo gol de la Gata (Fernández)", recordó Verón.

Estudiantes empezó a manejar los hilos, el Mineirao se quedó en silencio y a los 27 llegó el segundo. "Con el gol de Mauro (Boselli) nunca pensé que ya estaba. La seguridad la tuve siempre, aún en el 1 a 0 sabía y sentía que no iba a terminar así, hasta pensé en la chance de un alargue. Nos acomodamos. A ellos el gol les pegó duro,  aprovechamos las chances y una era la pelota parada”, destacó el hoy presidente.

Faltaban unos 20 minutos y el descuento cuando Cruzeiro tomó la lanza, Estudiantes aguantó y hasta pudo aumentar, el reloj corrió más despacio de lo que se esperaba y el final no fue un final más. "Creo que para exagerar y decirlo gráficamente el último minuto no sé si vi el partido. Lo miraba a Chandía y miraba también al partido. Tenía un ojo en cada lado, no dejaba de mirarlo, cuando miraba el reloj, cuando levantaba los brazos", contó entre risas Sabella.

"Lo venía hablando al árbitro, le decía te regalo la camiseta si no das alargue y qué se yo cuántas cosas más. Me hablan de un montón de cosas pero no me acuerdo de nada. Sí del abrazo con Enzo que me levanta. Del pitazo no me acuerdo. Se me apagó la luz", señaló Verón sobre aquel agónico final que desató la alegría pincharrata.

Estudiantes conseguía una nueva Copa, no una más y el "profesor" lo sabe: "Mi pensamiento estaba en lo que siempre le decía a los jugadores, la gloria. Yo quería y queríamos la gloria. Pensaba en sus brazos y en que pitara. Fue mi máxima alegría, como técnico se vive de otra manera, desgastante, estresante. Fue Chandía, el silbato y la gloria".

Pasó una década de una página que escribió otra generación de hombres de Estudiantes y que no se borrará jamás, el Pincha sumó su cuarta Libertadores.

Aquella fría noche del 15 de julio del 2009 en Belo Horizonte no se olvidará jamás. Fue una fecha que quedó marcada a fuego en la rica historia pincharrata. Fue nada más y nada menos que el reencuentro de dos pasiones que se juraron amor eterno y que siempre se terminan encontrando: Estudiantes y la Libertadores. Ya pasaron 10 años pero lo que queda grabado en el corazón no se borra jamás.

15 de julio de 2019

Dos de los grandes protagonistas de aquella proeza del Mineirao, que en realidad comenzó mucho antes, como Alejandro Sabella y Juan Sebastián Verón volvieron a jugar minuto a minuto aquella final para 0221.com.ar. Aunque ambos tuvieron un punto de partida previo a aquellos 90 minutos, el primero se acordó del 4 a 0 en la fase de grupos en el Estadio Único y recordó que "teníamos la obligación de ganar ese partido o al menos de no perderlo". "Ellos llegaron tarde, el partido se retrasó y para exagerar le hicimos dos goles cuando se estaban poniendo las medias, no habían traído algunos jugadores porque estaban casi clasificados. Lo liquidamos en el final", contó Pachorra.

"No me olvido más. Cuando terminó el partido me crucé con Claudio (Gugnali) que bajaba al vestuario y al unísono los dos dijimos ojalá nunca más tengamos que jugar contra estos tipos. Eran un equipazo", recordó el entrenador.

La Brujita, por su parte, eligió su punto de partido con la primera final: "Hasta el minuto '70 lo buscamos y tuvimos chances pero después lo sentimos y Cruzeiro era un gran equipo, tuvieron su momento de partido y sobre el final casi nos hacen un gol. El resultado no era del todo malo, nos tenían que ganar allá y nosotros estábamos seguros del partido que teníamos que hacer". "Siempre recuerdo una anécdota con el Chapu (Braña) después del 0 a 0, estaba loco porque no habíamos podido ganarlo pero pasaron las horas y se tranquilizó. Lo preparó bien Ale y a partir de esa seguridad fuimos confiados de hacer un gran partido", rememoró el capitán de la epopeya Pincha.

"Cuando llegamos al estadio, el micro iba despacito, casi parado y se movía, fue impresionante como cantaban y golpeaban los vidrios los jugadores. Los brasileños que estaban afuera se habrán asustado y pensaron estos vinieron a ganar en serio. Nunca lo viví, esa intensidad no la viví jamás", señaló Sabella una década después.

Aunque no lo sabían todavía, la gloria los esperaba en Brasil. Allí sellarían una jornada única en la historia del club y regresarían a La Plata portando la cuarta Copa Libertadores albirroja. Sin embargo, planearon todo al detalle, contó Alejandro a 0221.com.ar: "Estaba tranquilo pero tenía una preocupación que les había dicho a los jugadores y no me olvido que les dije que si nos hacían un gol eran vitales los 5 o 10 minutos que seguían. Di un ejemplo del partido de la fase de grupo, que el equipo se desordenó un poquito por ir a empatar y le hicieron dos más. Considero en líneas generales que los brasileños cuando te hacen un gol se entusiasman, levantan su autoestima, le gente empieza a gritar y antes que el segundo te meten el tercero, los conozco bien porque yo había jugado en Brasil. Te empiezan a gritar ole, a bailar arriba la pelota y si pegas una patada te quedás con 10 y directamente olvidate del partido".


En esa línea, Verón reforzó esa idea y destacó que "lo difícil fueron los 5 minutos posteriores al gol que nos hicieron". "Lo que me acuerdo es que los equipos brasileros en sus canchas grandes te hacen un gol y te empiezan a mover la pelota y te desacomodan pero nosotros intercambiamos ataque por ataque y lo fundamental es que lo empatamos rápido", lanzó el Presidente pincha. "Ahí se dio vuelta el partido, porque la parte psicológica juega de una manera, ellos sintieron un simbronazo tremendo, los empezamos a dominar y le hicimos el segundo. Volviendo al plano psicológico y se da lo lógico se te vienen con todo y nuestra autodefensa que te tirás un poquito atrás. Nos empezaron a dominar otra vez", añadió el 11.

Cruzeiro se puso en ventaja a los 6 del complemento con un remate de Henrique, que se desvió en Leandro Desábato y descolocó a Mariano Andújar. Pero seis minutos más tarde hubo respuesta: Verón pisó la pelota en la mitad de la cancha desencadenó un auténtico golazo. "En el principio de la jugada Cellay cambió la pelota y yo lo venía viendo al Chino (Benítez) para atacar por el otro lado, ellos se movieron y Enzo (Pérez) arrastró al marcador de punta cuando yo estaba metiendo la diagonal para el otro lado, lo vi, lo seguí mirando y después la realidad es que el centro que tiró Christian fue el centro que tiene que tirar un marcador de punta, es entre el defensor y el arquero, el arquero dudó y la pelota pasó, siendo gol de la Gata (Fernández)", recordó Verón.

Estudiantes empezó a manejar los hilos, el Mineirao se quedó en silencio y a los 27 llegó el segundo. "Con el gol de Mauro (Boselli) nunca pensé que ya estaba. La seguridad la tuve siempre, aún en el 1 a 0 sabía y sentía que no iba a terminar así, hasta pensé en la chance de un alargue. Nos acomodamos. A ellos el gol les pegó duro,  aprovechamos las chances y una era la pelota parada”, destacó el hoy presidente.

Faltaban unos 20 minutos y el descuento cuando Cruzeiro tomó la lanza, Estudiantes aguantó y hasta pudo aumentar, el reloj corrió más despacio de lo que se esperaba y el final no fue un final más. "Creo que para exagerar y decirlo gráficamente el último minuto no sé si vi el partido. Lo miraba a Chandía y miraba también al partido. Tenía un ojo en cada lado, no dejaba de mirarlo, cuando miraba el reloj, cuando levantaba los brazos", contó entre risas Sabella.

"Lo venía hablando al árbitro, le decía te regalo la camiseta si no das alargue y qué se yo cuántas cosas más. Me hablan de un montón de cosas pero no me acuerdo de nada. Sí del abrazo con Enzo que me levanta. Del pitazo no me acuerdo. Se me apagó la luz", señaló Verón sobre aquel agónico final que desató la alegría pincharrata.

Estudiantes conseguía una nueva Copa, no una más y el "profesor" lo sabe: "Mi pensamiento estaba en lo que siempre le decía a los jugadores, la gloria. Yo quería y queríamos la gloria. Pensaba en sus brazos y en que pitara. Fue mi máxima alegría, como técnico se vive de otra manera, desgastante, estresante. Fue Chandía, el silbato y la gloria".

Pasó una década de una página que escribió otra generación de hombres de Estudiantes y que no se borrará jamás, el Pincha sumó su cuarta Libertadores.

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Aquella fría noche del 15 de julio del 2009 en Belo Horizonte no se olvidará jamás. Fue una fecha que quedó marcada a fuego en la rica historia pincharrata. Fue nada más y nada menos que el reencuentro de dos pasiones que se juraron amor eterno y que siempre se terminan encontrando: Estudiantes y la Libertadores. Ya pasaron 10 años pero lo que queda grabado en el corazón no se borra jamás.