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Militantes del Clímax vuelve a La Plata y presenta su nuevo disco "Día 4"

Una de las bandas de hip hop y funk más influyentes de la escena nacional llega a La Plata con su particular impronta y un suculento viaje que invita a la catarsis y la reflexión en una noche que promete volarle la tapa de los sesos a quien sea que se presente, aseguran. La cita será este viernes desde las 20 en Guajira.

Tuvo un excelente arranque de 2019, con presentaciones en las provincias de San Luis y Mendoza y en los festivales Buena Vibra y Rock en Baradero, el pasado 6 de abril Militantes del Clímax regresó al Centro Cultural Kónex en la Capital Federal y se despachó con un gran show ante un patio repleto, reafirmado su condición como una de las bandas emergentes más representativas e influyentes de la nueva escena nacional. Acaba de estrenar su primer videoclip oficial, la historia audiovisual de "El Origen del Gen", uno de los cortes de su segundo disco "Día 4".


La banda sacó a finales del  2018 su segundo disco, que vio la luz cuatro años después de su antecesor Clímax (2014). Desde sus comienzos, hace diez años, el grupo se interesó en combinar el rap urbano con el funk y en sus shows presentan una impronta teatral, filosa y atrevida. Sus presentaciones en vivo están cargadas de contenido y la sorpresa es parte de la destreza que emana el hip hop de uno de los grupos que está pisando bien fuerte en la escena emergente de la música nacional.

Ahora, llegan a La Plata y 0221.com.ar dialogó en la previa con Benjamín "El Abuelo" Gutiérrez, cantante del grupo, sobre distintos aspectos que giran alrededor de su música.

—Franco Bersi le pone la veta teatral al show, ¿cómo nació la idea?

—Se fue incorporando al show naturalmente, fue un elemento que estaba y que traía Franco y cayó muy bien.

—¿Cómo es fusionar el hip hop y el funk?

—Hip hop y funk tienen raíces parecidas musicalmente pero nosotros los hicimos a nuestra manera.

—¿La incorporación del teatro y la fusión de los dos estilos fue para diferenciarse del resto de las bandas?

Para nosotros fue natural, ni lo pensamos. Franco era un pibe que hacia cosas de teatro y estaba con nosotros y ahí automáticamente se nos ocurrió hacer algo con eso porque estaba ese elemento ahí. No es para diferenciarnos es una herramienta que encontramos.

—¿Comenzaron como una banda de amigos?

—Diez añitos desde que empezamos en el barrio de Florida. Podría decirse que somos amigos, hay dos hermanos, hay primos, conocidos de la época de la secundaria, del barrio y la música que nos termina de unir o de acercar.

—¿Siempre hicieron hip hop?

—Éramos los que nos juntábamos a tratar de hacer algo de música y algunos rapeábamos y ese elemento ya estaba y había que incorporarlo y cada uno con lo que hacía se incorporaba, buscábamos algo en común. Los que tenían otro trasfondo de otra música agregaban lo suyo y salió esta mezcla.

—¿Cómo se ven en el lugar de las bandas emergentes más conocidas del género?

—Son diez años de hacer algo y generar un ida y vuelta con el público que se fue haciendo conocido, tienen su circuito, después es igual que siempre, es ir tocar a ciudades nuevas donde no nos conocen, de mostrar lo que hacemos y ese es el trabajo o lo que tratamos de hacer lo mejor posible.

—¿Qué debe ser mucho trabajo no?

—Y, es sacrificado, es difícil hacer plata tocando, moviéndose, trasladándose con tantos músicos los costos de producción son más altos, pero se disfruta y es lo que nos gusta hacer.

—¿Dónde se sienten más cómodos en el estudio de grabación o sobre el escenario?

Creo que cada uno tiene lo suyo. Meterse en un estudio requiere más preparación y tomárselo con más tranquilidad, entonces tiene esa carga un poquito más porque es ir a grabar y salir a tocar tiene lo lindo y lo divertido de encontrarse con el público, con otros músicos, con toda la gente que trabajás y te movés. Tocar en vivo y la energía de la gente es lo que termina de armar el show pero a la vez hay que ir hasta los lugares ponerse a hacer un montón de laburos para que eso salga bien.

—¿Cómo vez el circuito del hip hop y el funk?

—El hip hop se masificó mucho y eso es bueno porque ya está incorporado en todos los géneros de música y se incorporó como recurso. El hip hop como movimiento en sí, también sigue creciendo un montón. El funk también se está moviendo, hay más fechas, más bandas. Se tiene en cuenta un montón, hoy hay más conocimiento.

—Sus shows están atravesados por temas delicados

Cuando Franco incorpora sus monólogos, contextualiza un poco en algunas de las sátiras o los personajes que hace te traen un poco a la realidad actual y los mete, pero las canciones son un poco más generales y no tan enfocadas a contingencias concretas sino que son más poéticas, si se quiere.

—Entre el primer disco, Clímax, y el segundo, Día 4, ¿cuál es la diferencia, su crecimiento?

—Es un oficio, se aprenden muchas cosas y un montón también cuesta aprenderlas, siempre hay errores y vas aprendiendo a trabajar en equipo, a manejar los tiempos, los roles los distintos momentos que ocupa cada uno y después a cómo manejarte con los demás, aprendés a moverte y a tratar de conseguir cosas que sean efectivas para vos. Después en la música es seguir haciéndola, seguir juntándonos y tocar.

—¿Y en lo musical?

Fuimos por ahí encontrando nuestro propio gusto y así creamos algo que se podría decir es un sonido nuestro o con las cosas que a nosotros nos hacen sentir cómodos, que nos gustan y es ir trabajando eso. Cada uno estudia por su cuenta y trae ideas, todos tenemos inquietudes por ejemplo de riff o de ritmos que se quieren tocar. Es más que nada el trabajo entre todos el compromiso de poner la cabeza ahí.

—Son diez integrantes, ¿cómo se ponen de acuerdo?

—Se va dando. Obviamente cada uno según lo que tocan tienen su lugar más preponderante, la batería, el bajo, etcétera; trabajamos bien y siempre hay ideas dando vueltas. Cada uno lleva su idea, su aporte, y de alguna manera tratamos de ensamblar. Todos componen alguna parte. No es rígida la estructura, se va armando

—Pasaron por muchos festivales y muchos deben ser un lugar soñado para mostrarse.

Fue algo interesante estuvo bueno. Nos da la oportunidad visibilizarnos, porque llegás a gente que no llegarías de otra manera. Pero lo más lindo es cuando hacés un show para tu público y te va bien con eso. Cuando tenés una buena fecha así es más soñado.

—¿Cómo fue el proceso Día 4?

—El disco lo grabamos el año pasado en Córdoba. Fue muy lindo. Fue como el cierre de varios años después de nuestro primer disco. Teníamos un montón de temas dando vueltas y los fuimos seleccionando y armamos este material con una onda particular, así bastante de un sonido diferente al primero y ahora salir a tocarlo y a comprarlo.

—¿Qué es el viaje "strabelouoian in da bilinkis"?

—Ahhh no sé, eso no sé qué es. Debe ser un mensaje encriptado al que no tengo el acceso.

—¿Qué viene después de Día 4?

Ir a visitar a varias ciudades y antes de fin de año sacar un par de temas. Tocar bastante y veremos cuándo podemos encarar otro disco. Después de terminar algunas fechas empezaremos con la idea de otro disco.

—¿El sueño de la banda?

Hacer música a tiempo completo, poder mantenernos en esto y que nos de la energía. Siempre hay que hacer algo más porque por el momento no queda otra. No se puede hacer todo a las vez.

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