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"Me pegaban mucho", el atroz relato de uno de los chicos abusados por curas en el Próvolo de La Plata

Lisandro Borelli rompió el silencio y contó el calvario que vivió durante los cinco años que estuvo en el colegio para niños sordos y mudos de calle 47 entre 25 y 26 bajo el cuidado de Eliseo Primati. Además, reveló que vio cómo abusaban de otros chicos y admitió que su deseo es que la Justicia ponga tras las rejas a todos los curas. "Si van a esperar, él se va a morir. Yo quiero que esté preso", aseguró.

El exalumno del Instituto Próvolo de La Plata, Lisandro Borelli, contó las terribles experiencias que sufrió de parte del cura Eliseo Primati durante los años que estuvo en el internado para niños mudos y sordos. El sacerdote está acusado por los delitos de “abuso sexual agravado, exhibiciones obscenas y corrupción de menores” y tiene pedido de detención en Argentina aunque, recientemente, apareció en un video caminando con total tranquilidad por las calles de Verona, Italia. “Un compañero me lo mandó. Cuando lo vi estaba comiendo y agarré el plato y lo tiré. Es una locura, está vivo”,  relató en dialogo con CNN en Español.

Si yo me portaba mal, él me llevaba al baño y me sacaba toda la ropa. Me pegaba mucho y yo no podía dormir por miedo a que me pegara”, señaló Borellli. En ese sentido, remarcó que es difícil y largo contar todo lo que vivió en el Instituto Próvolo y añadió que “Eliseo era igual a la cárcel”.


Borelli actualmente tiene 40 años y estuvo en el internado entre 1989 y 1994, cuando tenía entre 10 y 15 años, hasta que fue llevado por Primati a un hogar en El Chaco. Recién se animó a realizar la denuncia en el 2016, para que la Justicia actúe y mande a la cárcel a los curas que abusaron de los alumnos del internado. “Tenía buenos manos y piernas para pegar. Eliseo me pegaba mucho y yo estaba débil, él podía tocar todo”, admitió.

Al ser consultado sobre si vio otras situaciones, Borelli recordó: “Una vez yo estaba jugando a las escondidas. Justo fui a buscar a un compañero, al fondo, a una pieza que, cada vez que entraba, nunca golpeaba. Ahí vi cómo el hermano José -murió en Mendoza hace unos años- estaba en la cama abusando de un chico”, y agregó que “salí corriendo y Eliseo me empujó, me lastimé todo. Vino un médico privado a coserme los puntos y la verdad que me dolió mucho, creo que una semana”.

De acuerdo a su relato, Primati siempre actuaba de la misma forma con los alumnos. El sacerdote se sentaba desnudo delante suyo porque a “él le gustaba que lo miraran”. “Los chicos decían: ‘Ah’. Entonces Eliseo preguntaba: ‘¿Te gusta? Vamos’. Esa era la idea, pasaron muchas cosas feas”, confío Borelli.

Mientras la Justicia argentina trabaja para la extradición de Eliseo José Pirmati, el sacerdote de 83 años disfruta de una vida tranquila en Verona, Italia. El cura tiene pedido de detención en el marco de la causa que investiga presuntos abusos sexuales y corrupción de menores en el Instituto Próvolo de La Plata pero se da el lujo de ir a misa y caminar con total tranquilidad por las calles europeas.

 

El pasado 23 de abril, el juez de Garantía Jorge Moya Panisello firmó la orden de arresto de Primati, quien está imputado de abuso sexual simple agravado por su condición de culto religioso, en tres hechos; exhibiciones obscenas y promoción de facilitación de la corrupción de menores agravada.

 

Los allanamientos comenzaron el 6 de septiembre de 2018, cuando investigadores y agentes de la Policía Científica allanaron el Instituto de 47 entre 25 y 26. El hecho causó conmoción en toda la comunidad, ya que es una reconocida institución privada platense, que tiene como objetivo la educación gratuita de niños con déficit auditivo y de lenguaje.

“Quiero que todos digan la verdad. Todas las personas de afuera pensaban que en esta escuela todos estaban bien pero nadie se daba cuenta. Le pido al juez que los curas vayan presos”, cerró Borelli, tras realizar un crudo relato de todo lo que vivió en los cinco años que estuvo en el Próvolo.

Lisandro Borelli rompió el silencio y contó el calvario que vivió durante los cinco años que estuvo en el colegio para niños sordos y mudos de calle 47 entre 25 y 26 bajo el cuidado de Eliseo Primati. Además, reveló que vio cómo abusaban de otros chicos y admitió que su deseo es que la Justicia ponga tras las rejas a todos los curas. "Si van a esperar, él se va a morir. Yo quiero que esté preso", aseguró.

18 de junio de 2019

El exalumno del Instituto Próvolo de La Plata, Lisandro Borelli, contó las terribles experiencias que sufrió de parte del cura Eliseo Primati durante los años que estuvo en el internado para niños mudos y sordos. El sacerdote está acusado por los delitos de “abuso sexual agravado, exhibiciones obscenas y corrupción de menores” y tiene pedido de detención en Argentina aunque, recientemente, apareció en un video caminando con total tranquilidad por las calles de Verona, Italia. “Un compañero me lo mandó. Cuando lo vi estaba comiendo y agarré el plato y lo tiré. Es una locura, está vivo”,  relató en dialogo con CNN en Español.

Si yo me portaba mal, él me llevaba al baño y me sacaba toda la ropa. Me pegaba mucho y yo no podía dormir por miedo a que me pegara”, señaló Borellli. En ese sentido, remarcó que es difícil y largo contar todo lo que vivió en el Instituto Próvolo y añadió que “Eliseo era igual a la cárcel”.


Borelli actualmente tiene 40 años y estuvo en el internado entre 1989 y 1994, cuando tenía entre 10 y 15 años, hasta que fue llevado por Primati a un hogar en El Chaco. Recién se animó a realizar la denuncia en el 2016, para que la Justicia actúe y mande a la cárcel a los curas que abusaron de los alumnos del internado. “Tenía buenos manos y piernas para pegar. Eliseo me pegaba mucho y yo estaba débil, él podía tocar todo”, admitió.

Al ser consultado sobre si vio otras situaciones, Borelli recordó: “Una vez yo estaba jugando a las escondidas. Justo fui a buscar a un compañero, al fondo, a una pieza que, cada vez que entraba, nunca golpeaba. Ahí vi cómo el hermano José -murió en Mendoza hace unos años- estaba en la cama abusando de un chico”, y agregó que “salí corriendo y Eliseo me empujó, me lastimé todo. Vino un médico privado a coserme los puntos y la verdad que me dolió mucho, creo que una semana”.

De acuerdo a su relato, Primati siempre actuaba de la misma forma con los alumnos. El sacerdote se sentaba desnudo delante suyo porque a “él le gustaba que lo miraran”. “Los chicos decían: ‘Ah’. Entonces Eliseo preguntaba: ‘¿Te gusta? Vamos’. Esa era la idea, pasaron muchas cosas feas”, confío Borelli.

Mientras la Justicia argentina trabaja para la extradición de Eliseo José Pirmati, el sacerdote de 83 años disfruta de una vida tranquila en Verona, Italia. El cura tiene pedido de detención en el marco de la causa que investiga presuntos abusos sexuales y corrupción de menores en el Instituto Próvolo de La Plata pero se da el lujo de ir a misa y caminar con total tranquilidad por las calles europeas.

 

El pasado 23 de abril, el juez de Garantía Jorge Moya Panisello firmó la orden de arresto de Primati, quien está imputado de abuso sexual simple agravado por su condición de culto religioso, en tres hechos; exhibiciones obscenas y promoción de facilitación de la corrupción de menores agravada.

 

Los allanamientos comenzaron el 6 de septiembre de 2018, cuando investigadores y agentes de la Policía Científica allanaron el Instituto de 47 entre 25 y 26. El hecho causó conmoción en toda la comunidad, ya que es una reconocida institución privada platense, que tiene como objetivo la educación gratuita de niños con déficit auditivo y de lenguaje.

“Quiero que todos digan la verdad. Todas las personas de afuera pensaban que en esta escuela todos estaban bien pero nadie se daba cuenta. Le pido al juez que los curas vayan presos”, cerró Borelli, tras realizar un crudo relato de todo lo que vivió en los cinco años que estuvo en el Próvolo.

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Lisandro Borelli rompió el silencio y contó el calvario que vivió durante los cinco años que estuvo en el colegio para niños sordos y mudos de calle 47 entre 25 y 26 bajo el cuidado de Eliseo Primati. Además, reveló que vio cómo abusaban de otros chicos y admitió que su deseo es que la Justicia ponga tras las rejas a todos los curas. "Si van a esperar, él se va a morir. Yo quiero que esté preso", aseguró.