0221
0221

El papá de Lucas Lin, a dos meses de la tragedia del Colegio Lincoln: "Estoy partido"

En la previa a la marcha de esta tarde en reclamo de verdad y justicia, Min Lin cuenta cómo afronta los días tras la muerte del nene de 5 años en una de las piletas de la reconocida institución. Apunta contra las autoridades, denuncia el “entorpecimiento” en la causa que tiene tres procesados y exige detenciones. El apoyo platense y el pedido de reunión a María Eugenia Vidal. Los detalles en esta entrevista con 0221.com.ar.

Eran cerca de las 16.30 del 5 de febrero cuando Min Lin recibió dos llamadas telefónicas. Le dijeron que fuera urgente al campo de deportes del Colegio Lincoln porque "había pasado algo" y le cortaron. Cuando llegó al predio de 518 entre 136 y 137 en el que funciona la colonia -a la que sus dos hijos habían empezado a ir tan solo unos días antes- al principio no lo dejaron entrar. Minutos después reconoció el cuerpo de Lucas, el más chico: lo habían encontrado ahogado en una de las piletas. A dos meses de la tragedia, aún no se sabe lo que ocurrió.  

Es otro mediodía de tránsito complicado y de una humedad densa. Con ojotas, arrastrando el paso, Min cruza calle 54 junto a su amigo Gastón Pombo"Estoy tapando todos los frentes ante mis amigos y familiares para que no sientan que estoy con dolor, pero estoy partido", dice en el inicio de la charla con 0221.com.ar después de tomar un trago de agua fría. 

Hace unas semanas que su esposa se encuentra en China. Estará en su tierra natal durante dos meses y medio por un tratamiento psicológico: hasta su partida solo salía de su habitación para las marchas en pedido de justicia. 

"Ahora estoy como mamá y papá", cuenta Min, que de lunes a viernes intenta resolver todo lo laboral antes de que Alex salga de la escuela. Su hijo mayor arrancó las clases en otro colegio. No volvió al Lincoln. Y no fue el único. Luego de la muerte de Lucas, hubo un éxodo de estudiantes a otros establecimientos educativos. 

El nene de 7 años le habla al padre de su hermano, le pide que le muestre fotos. Otros días son más difíciles y lo llora. "Antes era más tranquilo, ahora como que quiere más amor", comenta. Y después de un marcado silencio, agrega: "Le digo que Lucas está con María -por la virgen-, no con mamá y papá. Eso tranquiliza". 

Toda la familia Lin se refugió en la fe católica. Pero Min cambió la iglesia cristiana de la ciudad de Buenos Aires a la que suele concurrir toda la comunidad china de la zona, por la Basílica de San Ponciano. Entra al templo de Diagonal 80 y 5, se queda atrás de todo. "Me gusta cuando estoy solo, puedo llorar, gritar, lo que yo quiero", confiesa. Ahí fue donde hicieron una de las primeras misas en memoria de su hijo, previa a la conmovedora marcha de velas a la escuela de 6 y 41.  

Para Min, las responsabilidades de lo sucedido en el predio de Hernández son claras e insiste con que se avance en las detenciones. Hasta el momento, la fiscal Cecilia Corfield centró la investigación en los empleados y no así en los directivos de la institución; aunque queda mucha prueba por producir en el expediente y no se descarta que la arista empresarial del caso deposite en prisión a los propietarios de la escuela.

El primero en declarar fue Marcos Echaniz, el encargado de la colonia. Asistido por un abogado particular, cargó contra las autoridades, a quienes señaló de intentar convencerlos para que den una versión distinta "por un tema del seguro". Se desmarcó de la muerte del nene y dijo que no era su función “controlar a los guardavidas, ellos son autónomos en sus actividades”. 

El guardavidas Martín Argüelles optó por guardar silencio ante la fiscal. Y su ayudante, Carolina Muroreveló que estaba sola al cuidado de 17 chicos. En ese marco, también complicó la situación de Argüelles y del propio Echaniz, quien además responde por una figura legal menos crítica: homicidio culposo. Los otros trabajadores están procesados por el delito de "abandono de persona seguido de muerte" -que prevé una pena en expectativa de 5 a 15 años de prisión- y podrían quedar detenidos durante la investigación.

"Tenían la responsabilidad de cuidar a los niños. Todo depende de acá en Argentina, de cómo se manejan. Pero cuando vayan presos creo que voy a estar mucho más tranquilo", asegura el hombre de 31 años, que junto a su familia maneja dos supermercados chinos en La Plata. 

Gastón hace años que acompaña a los Lin. Desde la muerte de Lucas, prácticamente no se despega de Min, a quien define como un hermano. "En poco tiempo va a haber noticias muy importantes. Acá hay tres personas que están imputadas. Hay otra gente que está entorpeciendo la causa y no se entiende por qué no van detenidos. Pero los abogados están en plena investigación y nos dijeron que hay pruebas suficientes", se anima a decir a modo de anticipo sobre la jugada que preparan Andrea Reynoso y Matías Pietra Sanz, representantes legales de la familia.

Todavía no puede dar nombres, pero apunta contra las autoridades del Lincoln. "Lo que pedimos es que se investigue todo, por qué se obstaculiza. Si uno tapa la verdad es por algo, esas personas son las primeras que tienen que ir detenidas. Pedí a directivos que dijeran la verdad. Hasta ahora no demostraron la verdad, sino seguir destruyéndolo día a día a Min", lanza, sin titubear, mientras que aprovecha para denunciar que hasta se han aportado listas con números de teléfonos falsos del personal del colegio

En el mismo tono, agrega: "Acá hay un ciudadano chino y una ciudadana china que llevaron a un hijo para que se divierta a un lugar en el que supuestamente se tenía que divertir y se lo devolvieron muerto. Les debemos una explicación lo antes posible, para llevar un poquito de paz y tranquilidad al corazón de Min, que está destruido". 

En las últimas horas, los abogados solicitaron la renovación de la medida cautelar que les prohíbe a las autoridades de la institución educativa tener contacto por cualquier vía con los Lin. Así lo dispuso el juez de Garantías Guillermo Atencio, luego de que la familia denunciara hostigamiento por parte de los directivos. "Llamaban por teléfono. Ahora ya no, pero fueron varias veces. No quiero que ellos tapen la verdad, quiero que digan la verdad. Perdí un hijo, no es un negocio. ¿Y si fuese su hijo?", reflexiona Min, a quien le ofrecieron una beca para su hijo mayor en el Lincoln. 

  

Además de destacar el apoyo del intendente Julio Garro -quién en 1998 perdió un hijo en una circunstancia similar- por acercarse a hablar "como padre", Gastón asegura que están avanzando en una reunión con la gobernadora María Eugenia Vidal. "No dudamos que nos va a atender. Que se demuestre a la ciudadanía china que en Argentina hay Justicia, que ponga todas las herramientas que pueda para demostrarle a Min, su familia y toda la comunidad que en Argentina pueden seguir invirtiendo y hay Justicia", apura. 

E insiste en la necesidad de que la sociedad se ponga en los zapatos de una familia que quedó destruida. "Hay cosas que Min me comenta. Que cuando va a Capital, frena en la autopista, se prende un cigarrillo, mira hacia el campo, grita Lucas y Lucas no viene. O cuando va a una juguetería, su hijo Alex le pide un jueguito y le dice: 'Éste le gusta a Lucas', y él va como padre y se lo compra. Es muy duro lo que está viviendo", dice con un hilo de voz y extiende el brazo hacia el joven papá, que se seca los ojos con una mano. 

Min busca explicaciones, quiere saber qué pasó. "Un día me dijo 'Gastón, vos me mentiste', le pregunté '¿por qué, Min?' y me respondió 'porque mi hijo sufrió, porque yo puse la cabeza en un balde con agua y duré un minuto'. Por eso le pido encarecidamente a la Justicia que actúe rápidamente. Es un padre que está destruido", manifiesta Gastón. 

Esta tarde a las 13 comenzarán a concentrar frente al supermercado de 46 entre 3 y 4. Cuando la comunidad china cierre sus comercios en la ciudad, pasadas las 14, arrancará una nueva marcha. Aún no definieron si irán hasta la sede del Lincoln o hacia un organismo judicial. Eso sí, a dos meses de la tragedia, esperan el acompañamiento del pueblo de La Plata. 

"Siento que me apoyan mucho. Intento seguir fuerte, a veces no puedo. Por mi otro hijo tengo que estar contento", reafirma Min y, antes de perderse nuevamente en el infierno de cemento del agobiante centro platense, deja en claro: "Voy a pelear".

En la previa a la marcha de esta tarde en reclamo de verdad y justicia, Min Lin cuenta cómo afronta los días tras la muerte del nene de 5 años en una de las piletas de la reconocida institución. Apunta contra las autoridades, denuncia el “entorpecimiento” en la causa que tiene tres procesados y exige detenciones. El apoyo platense y el pedido de reunión a María Eugenia Vidal. Los detalles en esta entrevista con 0221.com.ar.

05 de abril de 2019

Eran cerca de las 16.30 del 5 de febrero cuando Min Lin recibió dos llamadas telefónicas. Le dijeron que fuera urgente al campo de deportes del Colegio Lincoln porque "había pasado algo" y le cortaron. Cuando llegó al predio de 518 entre 136 y 137 en el que funciona la colonia -a la que sus dos hijos habían empezado a ir tan solo unos días antes- al principio no lo dejaron entrar. Minutos después reconoció el cuerpo de Lucas, el más chico: lo habían encontrado ahogado en una de las piletas. A dos meses de la tragedia, aún no se sabe lo que ocurrió.  

Es otro mediodía de tránsito complicado y de una humedad densa. Con ojotas, arrastrando el paso, Min cruza calle 54 junto a su amigo Gastón Pombo"Estoy tapando todos los frentes ante mis amigos y familiares para que no sientan que estoy con dolor, pero estoy partido", dice en el inicio de la charla con 0221.com.ar después de tomar un trago de agua fría. 

Hace unas semanas que su esposa se encuentra en China. Estará en su tierra natal durante dos meses y medio por un tratamiento psicológico: hasta su partida solo salía de su habitación para las marchas en pedido de justicia. 

"Ahora estoy como mamá y papá", cuenta Min, que de lunes a viernes intenta resolver todo lo laboral antes de que Alex salga de la escuela. Su hijo mayor arrancó las clases en otro colegio. No volvió al Lincoln. Y no fue el único. Luego de la muerte de Lucas, hubo un éxodo de estudiantes a otros establecimientos educativos. 

El nene de 7 años le habla al padre de su hermano, le pide que le muestre fotos. Otros días son más difíciles y lo llora. "Antes era más tranquilo, ahora como que quiere más amor", comenta. Y después de un marcado silencio, agrega: "Le digo que Lucas está con María -por la virgen-, no con mamá y papá. Eso tranquiliza". 

Toda la familia Lin se refugió en la fe católica. Pero Min cambió la iglesia cristiana de la ciudad de Buenos Aires a la que suele concurrir toda la comunidad china de la zona, por la Basílica de San Ponciano. Entra al templo de Diagonal 80 y 5, se queda atrás de todo. "Me gusta cuando estoy solo, puedo llorar, gritar, lo que yo quiero", confiesa. Ahí fue donde hicieron una de las primeras misas en memoria de su hijo, previa a la conmovedora marcha de velas a la escuela de 6 y 41.  

Para Min, las responsabilidades de lo sucedido en el predio de Hernández son claras e insiste con que se avance en las detenciones. Hasta el momento, la fiscal Cecilia Corfield centró la investigación en los empleados y no así en los directivos de la institución; aunque queda mucha prueba por producir en el expediente y no se descarta que la arista empresarial del caso deposite en prisión a los propietarios de la escuela.

El primero en declarar fue Marcos Echaniz, el encargado de la colonia. Asistido por un abogado particular, cargó contra las autoridades, a quienes señaló de intentar convencerlos para que den una versión distinta "por un tema del seguro". Se desmarcó de la muerte del nene y dijo que no era su función “controlar a los guardavidas, ellos son autónomos en sus actividades”. 

El guardavidas Martín Argüelles optó por guardar silencio ante la fiscal. Y su ayudante, Carolina Muroreveló que estaba sola al cuidado de 17 chicos. En ese marco, también complicó la situación de Argüelles y del propio Echaniz, quien además responde por una figura legal menos crítica: homicidio culposo. Los otros trabajadores están procesados por el delito de "abandono de persona seguido de muerte" -que prevé una pena en expectativa de 5 a 15 años de prisión- y podrían quedar detenidos durante la investigación.

"Tenían la responsabilidad de cuidar a los niños. Todo depende de acá en Argentina, de cómo se manejan. Pero cuando vayan presos creo que voy a estar mucho más tranquilo", asegura el hombre de 31 años, que junto a su familia maneja dos supermercados chinos en La Plata. 

Gastón hace años que acompaña a los Lin. Desde la muerte de Lucas, prácticamente no se despega de Min, a quien define como un hermano. "En poco tiempo va a haber noticias muy importantes. Acá hay tres personas que están imputadas. Hay otra gente que está entorpeciendo la causa y no se entiende por qué no van detenidos. Pero los abogados están en plena investigación y nos dijeron que hay pruebas suficientes", se anima a decir a modo de anticipo sobre la jugada que preparan Andrea Reynoso y Matías Pietra Sanz, representantes legales de la familia.

Todavía no puede dar nombres, pero apunta contra las autoridades del Lincoln. "Lo que pedimos es que se investigue todo, por qué se obstaculiza. Si uno tapa la verdad es por algo, esas personas son las primeras que tienen que ir detenidas. Pedí a directivos que dijeran la verdad. Hasta ahora no demostraron la verdad, sino seguir destruyéndolo día a día a Min", lanza, sin titubear, mientras que aprovecha para denunciar que hasta se han aportado listas con números de teléfonos falsos del personal del colegio

En el mismo tono, agrega: "Acá hay un ciudadano chino y una ciudadana china que llevaron a un hijo para que se divierta a un lugar en el que supuestamente se tenía que divertir y se lo devolvieron muerto. Les debemos una explicación lo antes posible, para llevar un poquito de paz y tranquilidad al corazón de Min, que está destruido". 

En las últimas horas, los abogados solicitaron la renovación de la medida cautelar que les prohíbe a las autoridades de la institución educativa tener contacto por cualquier vía con los Lin. Así lo dispuso el juez de Garantías Guillermo Atencio, luego de que la familia denunciara hostigamiento por parte de los directivos. "Llamaban por teléfono. Ahora ya no, pero fueron varias veces. No quiero que ellos tapen la verdad, quiero que digan la verdad. Perdí un hijo, no es un negocio. ¿Y si fuese su hijo?", reflexiona Min, a quien le ofrecieron una beca para su hijo mayor en el Lincoln. 

  

Además de destacar el apoyo del intendente Julio Garro -quién en 1998 perdió un hijo en una circunstancia similar- por acercarse a hablar "como padre", Gastón asegura que están avanzando en una reunión con la gobernadora María Eugenia Vidal. "No dudamos que nos va a atender. Que se demuestre a la ciudadanía china que en Argentina hay Justicia, que ponga todas las herramientas que pueda para demostrarle a Min, su familia y toda la comunidad que en Argentina pueden seguir invirtiendo y hay Justicia", apura. 

E insiste en la necesidad de que la sociedad se ponga en los zapatos de una familia que quedó destruida. "Hay cosas que Min me comenta. Que cuando va a Capital, frena en la autopista, se prende un cigarrillo, mira hacia el campo, grita Lucas y Lucas no viene. O cuando va a una juguetería, su hijo Alex le pide un jueguito y le dice: 'Éste le gusta a Lucas', y él va como padre y se lo compra. Es muy duro lo que está viviendo", dice con un hilo de voz y extiende el brazo hacia el joven papá, que se seca los ojos con una mano. 

Min busca explicaciones, quiere saber qué pasó. "Un día me dijo 'Gastón, vos me mentiste', le pregunté '¿por qué, Min?' y me respondió 'porque mi hijo sufrió, porque yo puse la cabeza en un balde con agua y duré un minuto'. Por eso le pido encarecidamente a la Justicia que actúe rápidamente. Es un padre que está destruido", manifiesta Gastón. 

Esta tarde a las 13 comenzarán a concentrar frente al supermercado de 46 entre 3 y 4. Cuando la comunidad china cierre sus comercios en la ciudad, pasadas las 14, arrancará una nueva marcha. Aún no definieron si irán hasta la sede del Lincoln o hacia un organismo judicial. Eso sí, a dos meses de la tragedia, esperan el acompañamiento del pueblo de La Plata. 

"Siento que me apoyan mucho. Intento seguir fuerte, a veces no puedo. Por mi otro hijo tengo que estar contento", reafirma Min y, antes de perderse nuevamente en el infierno de cemento del agobiante centro platense, deja en claro: "Voy a pelear".

COMENTARIOS

En la previa a la marcha de esta tarde en reclamo de verdad y justicia, Min Lin cuenta cómo afronta los días tras la muerte del nene de 5 años en una de las piletas de la reconocida institución. Apunta contra las autoridades, denuncia el “entorpecimiento” en la causa que tiene tres procesados y exige detenciones. El apoyo platense y el pedido de reunión a María Eugenia Vidal. Los detalles en esta entrevista con 0221.com.ar.