Emanuel Lázzaro pasó 26 días encerrado en una celda de 2 metros cuadrados y en condiciones de hacinamientos por un delito por el que asegura que no existen pruebas. Es uno de los cuatro ex choferes de la Línea Este que detuvieron la noche del 3 de abril, acusados por “coacción agravada y daños en concurso real”. Este lunes y en medio de una multitudinaria protesta frente a las fiscalías platenses, les dieron arresto domiciliario con salidas laborales.
“Estoy feliz de estar en casa, pero conforme con la Justicia, no”, fue lo primero que dejó en claro el joven en la entrevista con 221Radio. Para él y como lo denunciaron distintas organizaciones sociales y gremiales, los arrestos fueron una clara medida de disciplinamiento para el movimiento obrero. “Fue un mensaje a los trabajadores organizados, para que no salgan a reclamar”, aseguró.
Los conductores trabajaron en ese servicio hasta el año 2017, año en el que se inició el conflicto gremial, luego de un reclamo de mejores condiciones laborales y en repudio a despidos y cesantías de la empresa “El Expreso”, licenciataria de la Línea Este, cuyo titular es el empresario Omar Corbelli. En tanto, los detenidos eran cercanos a una línea gremial interna de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) La Plata, disidente de la conducción que encabeza desde hace décadas el histórico dirigente Oscar Pedroza.
En ese marco, los implicados están acusados de haber pinchado las ruedas de varias unidades, con el objetivo de interrumpir el servicio en el marco de una huelga. Un dato llamativo: las detenciones se consumaron en la noche del miércoles 3 de abril pasado, en las horas previas a la marcha de gremios y movimientos sociales en La Plata en reclamo de una nuevo plan económico para Argentina y por un plan de lucha y paro en el ámbito nacional.

Después de que lo despidieron, Emanuel empezó a trabajar como remisero. Ese día –el de los arrestos- primero lo buscaron en su casa, luego en la de su hermana. Lo engañaron: le dijeron que tenía que presentarse a firmar un papel a la DDI, pero cuando se acercó lo rodearon diez efectivos y lo detuvieron. “Se me vino el mundo abajo. Jamás me había llegado una notificación, no había una investigación. Con todo guste hubiese estado a disposición de la Justicia. Sé muy bien lo que pasó y estoy tranquilo”, dijo al aire de El Cafecito.
Sobre el comienzo del conflicto, contó que arrancaron el plan de lucha porque los micros no estaban en condiciones para llevar pasajeros, no tenían cabeceras, ni duchas, a los feriados los pagaban en negro. Así se dio una de las manifestaciones, en la que participaron más de 300 personas.

“Hay siete horas de video de las cámaras, doscientas fotos y ninguno de los cuatro estábamos haciendo nada. No hay nada en nuestra contra para decir que hicimos eso. Solo tienen testigos mandados por la UTA y trabajando con el Gobierno. No tiene explicación, no hay nada de lo que dicen”, remarcó el exchofer, que empezó a trabajar en esa línea a los 21 años. “Era a lo que me quería dedicar. Que lo arrancaran así como si nada fue muy doloroso”, expresó.
Al principio estuvieron detenidos los cuatro juntos: cuando uno se quebraba, el resto lo contenía. A Emanuel luego lo trasladaron a la alcaidía I de La Plata, en Olmos. Ahí estuvo en una minúscula celda, que compartía otro interno, en condiciones de hacinamiento y aislamiento extremo. Solo tenían dos horas diarias para salir al patio. “El último tramo fue cautiverio total, es claustrofóbico el sistema. El régimen era de 22 horas de encierro. Perdí la noción del tiempo”, confesó.

Se enteró en la audiencia de este lunes del arresto domiciliario, mientras afuera sonaban los bombos y los redoblantes. Cerca de las 20.30, volvió a su casa. Lo primero que hizo fue sorprender a su hija Clementina –de 3 años- y a su sobrina. “Me moría de la emoción. Era algo que parecía tan lejano, una incertidumbre. Fueron días sin dormir, algo que no te imaginas que vas a vivir”, relató sobre el encuentro con su familia.
Pese a la peor experiencia de su vida, no se arrepiente de la lucha: “Lo volvería a hacer”. “La recompensa va a ser aún más grande, confío que todo esto que está pasando me va a volver el doble, porque no era solo por los choferes de la Este, sino por todos los sectores”, siguió.

Mientras trabajó en la Línea Este, estuvo designado mucho tiempo en el ramal 15, que une la zona sur con el centro platense. Afirmó que en estos años las condiciones no cambiaron. “Hace tiempo que el servicio viene mal. Corbelli compra dos o tres unidades 0 KM y con eso conforma a las autoridades. Pero las demás están en pésimo estado. Las cubiertas se cambian recién cuando se gastan totalmente”, detalló. Y agregó: “Corbelli presionó para que nadie me contrate. Intenté por todos lados después de haber sido despedido y nunca más pude conducir un micro”.
Ahora vuelve a buscar trabajo en un complejo contexto económico. Sabe que no va a ser fácil y más en estas condiciones, pero no afloja. Luego de remarcar el apoyo que recibieron durante el último mes, cerró: “Vamos a seguir pidiendo justicia, esto así no puede quedar, tendrían que absolvernos”.