Faltaban diez minutos para el final del partido, en el que el Monterrey y el Necaxa empataban 2 a 2, cuando en la visita se dispuso la salida de Brian Fernández, para que ingrese Castro. El futbolista argentino no había terminado de dejar la cancha que por un confuso episodio con su reemplazante, decidió volver a ingresar al campo de juego, algo antirreglamentario y lo cual desató un terrible escándalo, que terminó con la expulsión del delantero.
En medio del enojo desenfrenado del ex Racing, uno con los que discutió y terminó insultándose fue con el técnico del Monterrey, Diego Alonso. El uruguayo con pasado tripero y muy identificado con Gimnasia, fue uno de los que reclamó de inmediato por las irregularidades en la sustitución de su rival y apuntó contra la reacción de Fernández.
Ni sus propios compañeros podían contener al delantero, que al ver la tarjeta roja se exaltó con los jugadores del Monterrey, el cuerpo técnico y luego con los hinchas de Rayados que lo increpaban mientras se retiraba de la cancha.
El Tornado Alonso estuvo muy atento e inteligente, ya que una vez que el árbitro expulsó al hombre del Necaxa intentó desentenderse en todo momento de lo sucedido y alejarse del conflicto.