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La primera vez que la pelota rodó en el Bosque: detalles de un día histórico para Gimnasia

Hace 95 años el Lobo empezaba escribir una página dorada en su historia. Jugaba el primer partido en 60 y 118, ese lugar que se convertiría rápidamente en mucho más que una cancha. Contra quién jugó aquella jornada, cuál fue el resultado y algo de lo que vino después.

Era domingo y todos los fanáticos triperos esperaban el momento en el que el árbitro Moisés Grispán hiciera sonar el silbato y la pelota empezara a rodar. Un día antes se había hecho un almuerzo al que había asistido el por ese entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires José Luis Cantilo, con motivo de inaugurar el tan esperado estadio de 60 y 118. Estaba todo listo, los triperos tenían casa nueva, esa que al poco tiempo ya sería su eterna morada.

Con la ansiedad de querer ver a Gimnasia en el Bosque, muchos hinchas olvidaban que el rival sería Estudiantil Porteño y que era la 4ta fecha del torneo de Primera División, todavía amateur en aquellos años. El Lobo llegaba invicto, luego de haberle ganado como visitante a Ferro en el debut, goleado a Lanús en la segunda jornada y empatado 1 a 1 contra Estudiantes de Buenos Aires.

Scarpone; Galli, Bulla, Felices Raúl, Felices Roberto, Alustiza, Curell, Dagliolo, Caldera, Rimassa y Morgada, fueron los once del equipo mens sana. En la otra vereda, el equipo visitante formó con: Boigues; Valsangiacomo, Bianchi, Mattozzi, Palmer, Valli, Cantere, De Sarasqueta, Antraigues, Goin, L.Gianella. A medida que empezaron a correr los minutos la algarabía de ser el partido inaugural se iba apagando y el elenco albiazul no podía sacar diferencias. Sobre el cierre de esa primera etapa, Scarpone se puso el traje de héroe y le contuvo un penal a Mattozzi. 0 a 0, y al descanso.

Al inicio de la segunda etapa todo cambiaría drásticamente. A los 2 minutos de comenzado el complemento abrió el marcador, y un par de minutos después aumentó la distancia y puso el 2 a 0. Con el resultado a su favor, las cosas se le hicieron más fáciles al Lobo que volvió a gritar a los 33 minutos, cuando Rimassa se llenó la boca de gol. 3 a 0 y un debut en el Bosque inmejorable.

En aquel campeonato Gimnasia haría una gran campaña, consagrándose subcampeón con 37 puntos, dos menos que el campeón San Lorenzo. El dato que resalta, es que desde ese encuentro inaugural,y durante todo 1924, el Lobo terminó invicto jugando en condición de local y su terreno de juego ya inspiraba respeto y temor a los rivales.

Ese domingo, de hace 95 años atrás, un sonrisa se les dibujó a cada uno de los hinchas albiazules, quienes de manera casi inconsciente fueron protagonistas y testigos de un hecho que perdurará en el tiempo. Campeonatos, ascensos, descensos, promociones y miles de cosas más, hicieron que el estadio del Bosque se transforme en uno de los símbolos de la institución y a su vez el sitio donde más afloran las pasiones y queda de manifiesto el amor incondicional del hincha por su club. 

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