A raíz de una encuesta realizada por la asociación civil Cecaitra, se estima que solamente una de cada diez personas sabe para qué se usa la bocina. A los partícipes del sondeo se les preguntó en cuál de las siguientes circunstancias podrían utilizarla: cuando se circula por zonas rurales; en una situación peligrosa; para avisar a otro conductor una maniobra o para avisarle que el semáforo se encuentra habilitando el paso en luz verde.
Si bien la Ley de Tránsito nacional en su artículo 30 plantea en los requisitos para los automotores la obligatoriedad de una "bocina de sonoridad reglamentada" como dispositivo mínimo de seguridad, también expresa, en su artículo 48, que está prohibido "usar la bocina o señales acústicas, salvo en caso de peligro o en zona rural".
En esa misma normativa vial (artículo 42) también se enuncia que, en caso de adelantamiento, se "debe advertir al que le precede su intención de sobrepasarlo por medio de destellos de las luces frontales o la bocina en zona rural". Es decir, que de los cuatro casos para el uso de la bocina que Cecaitra planteó a los consultados, solo dos eran correctos: el de la circulación por zonas rurales y el de la situación peligrosa.
Si se analizan los resultados de las dos situaciones permitidas, se puede observar que el uso de la bocina en zonas rurales, es altamente desconocido, ya que solamente el 26% respondió correctamente. El resto no sabía la respuesta o dijo que no se podía usar en esas zonas.
En el caso del uso para evitar una situación peligrosa, el conocimiento fue mayor: ocho de cada diez (83%) contestaron correctamente que sí se puede usar la bocina. Teniendo en cuenta la reglamentación, queda totalmente descartada la posibilidad de usar la bocina para avisar al conductor de adelante que cambió el semáforo. En esta opción, tres de cada diez dijeron que sí se podía utilizar y un 12% ignoraba la respuesta.