Ciudad perdida*
Ciudad perdida*
Sonaron pedruscos; traslúcidos, helados y mortíferos. Y un nuevo mar nació; fanfarrón y asesino.
No más diagonales, ni coches, ni seres; sólo fantasmas de hielo que bailaron su danza macabra.
Y yacían ahogados, por el vómito inmundo de un manojo de inútiles y bandidos.
Y un perro desconsolado y fiel se quitó la vida, donde sus amos flotaban moribundos.
*(Dedicado a quienes padecieron las inundaciones del 2 de abril de 2013 en la ciudad de La Plata)
El arca y su capitán*
La miran fascinados. Observan atónitos a quien los recogió de las profundas aguas del mal; a quien fue héroe junto a su Capitán, junto a ese ser que condujo la vida hacia la vida; el mismo hombre que escupió a la muerte en su cara. Su nombre debería forjarse en aquella avenida que fue abismo, con maldad y trampas a cada paso.
Pasajeros se acercan y lloran con sonrisas agridulces, agradecen mirando a un cielo límpido que ayer fue ensayo del infierno.
Su corazón de hélices fue abrigo en una ciudad helada y moribunda, en aquél torrente improvisado y furioso.
Y el Capitán extendió sus brazos, una vez más.
Y se abrazaron vivos, sin palabras, sin aliento.
*(Dedicado a Alejandro Fernández, quien en las inundaciones del 2 de abril de 2013 rescató y salvó a más de 100 personas en la localidad de Tolosa, arriesgando su propia vida)
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