Se retiró el Chapu: ¿y ahora quién podrá defenderte, Estudiantes?
0221
0221

El Chapu Braña le puso punto final a su carrera: ¿y ahora quién podrá defenderte, Estudiantes?

Rodrigo Braña dijo basta y el mundo Estudiantes debería llenar un estadio para despedirlo de pie, con las manos enrojecidas de tanto aplaudir para tributarle la despedida que tanto se merece. El "22" llegó en silencio y eligió ponerle punto final a una tremenda y hermosa carrera de la misma manera. Un tipo sencillo, humilde, que fue parte de los mejores momentos de la historia Pincha. Si existiera un hall de la fama albirrojo, no hay dudas, tendría un merecido lugar allí.

En el terreno de las injustas comparaciones una vez me pidieron escribir sobre quién era el mejor "5" de la historia Pincharrata y en el podio estaban él con un tal Carlos Pachamé y otro gladiador como Miguel Ángel Russo. Justifiqué mi elección por Braña, aunque honestamente aún no sé si estuvo bien. Sin embargo, de algo estoy convencido: todavía está en el podio.


Llegó en silencio para compartir un mediocampo rústico en la época de Mostaza Merlo con el Polaco Bastía, Kalule Meléndez y Pelusita Cardozo y con su único sentido del humor alguna vez declaró: "Cuando le pasábamos la pelota a Carrusca a la gente se le escapaba una lágrima".

A los pocos días que pisó el Country pensé -y se lo dije- "vos naciste para jugar en este club". No me equivoqué. El Chapu no se formó en la cantera albirroja pero solo por una cuestión de formalismo. Estoy convencido que su cabeza y corazón siempre estuvieron en Estudiantes. En sus sueños debe haber hablado con Zubeldía, Bilardo, Manera y tantos otros.

Los años le permitieron poder escribir otras historias con Simeone, Sabella y el propio Juan Sebastián Verón, con quien formó el mejor tándem de "doble 5" del fútbol argentino en muchísimo tiempo. Perdón no fue "doble 5", fue un "doble 11". Braña ayudó a Verón a ser mejor y la Bruja ayudó al Chapu a ser mejor y los dos llevaron de la mano a un equipo que hizo historia.

Del Chapu se podrían escribir muchas más cosas. Un monstruo dentro y fuera de la cancha, un guerrero que nació en Berazategui, la capital del vidrio, y que decidió irse casi en silencio, aunque en la cancha, en la calle o donde sea siempre se llevará el grito de guerra de la gente "Chapu, Chapu...".

Aunque con su humildad no lo quiera, no podrá esconderse de la idolatría que supo cosechar, bien ganada la tiene. A los 40 dijo basta un guerrero, un gladiador, un enorme jugador, un gran tipo. Lo espera otra función, ya puede sentarse en el banco de la historia con el Bocha, Cacho, la Bruja y tantos más.

El "22" dijo basta. De pie señores, para aplaudirlo. Braña hizo historia. El Chapu se convirtió en leyenda.

Rodrigo Braña dijo basta y el mundo Estudiantes debería llenar un estadio para despedirlo de pie, con las manos enrojecidas de tanto aplaudir para tributarle la despedida que tanto se merece. El "22" llegó en silencio y eligió ponerle punto final a una tremenda y hermosa carrera de la misma manera. Un tipo sencillo, humilde, que fue parte de los mejores momentos de la historia Pincha. Si existiera un hall de la fama albirrojo, no hay dudas, tendría un merecido lugar allí.

23 de mayo de 2019

En el terreno de las injustas comparaciones una vez me pidieron escribir sobre quién era el mejor "5" de la historia Pincharrata y en el podio estaban él con un tal Carlos Pachamé y otro gladiador como Miguel Ángel Russo. Justifiqué mi elección por Braña, aunque honestamente aún no sé si estuvo bien. Sin embargo, de algo estoy convencido: todavía está en el podio.


Llegó en silencio para compartir un mediocampo rústico en la época de Mostaza Merlo con el Polaco Bastía, Kalule Meléndez y Pelusita Cardozo y con su único sentido del humor alguna vez declaró: "Cuando le pasábamos la pelota a Carrusca a la gente se le escapaba una lágrima".

A los pocos días que pisó el Country pensé -y se lo dije- "vos naciste para jugar en este club". No me equivoqué. El Chapu no se formó en la cantera albirroja pero solo por una cuestión de formalismo. Estoy convencido que su cabeza y corazón siempre estuvieron en Estudiantes. En sus sueños debe haber hablado con Zubeldía, Bilardo, Manera y tantos otros.

Los años le permitieron poder escribir otras historias con Simeone, Sabella y el propio Juan Sebastián Verón, con quien formó el mejor tándem de "doble 5" del fútbol argentino en muchísimo tiempo. Perdón no fue "doble 5", fue un "doble 11". Braña ayudó a Verón a ser mejor y la Bruja ayudó al Chapu a ser mejor y los dos llevaron de la mano a un equipo que hizo historia.

Del Chapu se podrían escribir muchas más cosas. Un monstruo dentro y fuera de la cancha, un guerrero que nació en Berazategui, la capital del vidrio, y que decidió irse casi en silencio, aunque en la cancha, en la calle o donde sea siempre se llevará el grito de guerra de la gente "Chapu, Chapu...".

Aunque con su humildad no lo quiera, no podrá esconderse de la idolatría que supo cosechar, bien ganada la tiene. A los 40 dijo basta un guerrero, un gladiador, un enorme jugador, un gran tipo. Lo espera otra función, ya puede sentarse en el banco de la historia con el Bocha, Cacho, la Bruja y tantos más.

El "22" dijo basta. De pie señores, para aplaudirlo. Braña hizo historia. El Chapu se convirtió en leyenda.

COMENTARIOS