Los nenes del Hospital Sbarra recibieron la visita de dos perras terapistas
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Los nenes del Hospital Sbarra recibieron la visita de dos perras terapistas

Los profesionales del equipo de salud diagramaron una tarde diferentes para que los pequeños que están en situación de adoptabilidad o con medida de abrigo disfruten de un espacio lúdico. Según indicador, la actividad sirvió para promover el juego y la socialización.

Los niños que viven en el Hospital Noel Sbarra, en 8 entre 66 y 67, recibieron la visita de dos perras entrenadas para ser terapeutas caninas y disfrutar de una tarde a puro juego, risas y caricias. Frida y Uma, una labradora y una Golden Retriever, fueron la gran atracción para que los pequeños vivan una jornada distinta.

La iniciativa se llevó a cabo en el marco del Taller de Juegos que funciona en ese establecimiento provincial. Del encuentro participaron 28 niños y niñas menores de 3 años que residen allí, algunos se encuentran con medida de abrigo judicial, a la espera de ser restituidos a sus familias, mientras que otros están en situación de adoptabilidad.

En ese sentido, la responsable del área de Psicopedagogía, Melisa Pérez contó que los chicos concurren todas las tardes a un taller de juegos. El espacio comenzó a funcionar el año pasado para ofrecer juegos a estos pequeños que no cuentan con los cuidados parentales, ni la cotidianeidad en familia. De esta forma, los profesionales de la salud intentan reducir los efectos negativos que les genera vivir institucionalizados.

Es por eso que Micaela González Oviedo y Mora Gondel, las psicopedagogas que coordinan el espacio, se pusieron en contacto con Meraki Intervenciones, un equipo profesional conformado por terapistas ocupacionales y  psicólogas, que ofrece intervenciones asistidas con perros especialmente entrenados, en este caso, para promover el juego y la socialización en los más chicos.

Para nosotros es común tener una mascota, pero para los niños que viven institucionalizados no”, explicó González Oviedo. Además, la joven remarcó que “para muchos era la primera vez que estaban en contacto con un perro, otros en cambio los habían visto en la plaza, en el parque o cuando salen de visita a la casa de una voluntaria, pero casi ninguno había tenido la posibilidad de interactuar con animales como lo hicieron esta vez”.

Durante toda la tarde, los chicos no paraban de besar a las perras Uma y Frida. “Una de las nenas quedó fascinada con la suavidad del pelo de Uma, tanto que no dejaba de acariciarla y mirarse la mano, extrañada y feliz con la novedad de esa sensación”, contó la psicopedagoga.

Por su parte, las especialistas del hospital junto con las de Meraki coincidieron en los beneficios de promover estas actividades lúdicas y de intercambio: “La experiencia no duró solo el rato que las perras estuvieron presentes en el patio del hospital porque quedó en la mente de todos y hablamos del encuentro varios días después”.

Los estudios indican que este tipo de terapias con animales proporcionan emociones positivas en diferentes tipos de niños y pacientes, y que resulta un recurso enriquecedor, que favorece las actividades lúdicas y logran que sean más motivadoras, divertidas, novedosas y que ayuden en diversos procesos de aprendizaje.

Los profesionales del equipo de salud diagramaron una tarde diferentes para que los pequeños que están en situación de adoptabilidad o con medida de abrigo disfruten de un espacio lúdico. Según indicador, la actividad sirvió para promover el juego y la socialización.

12 de abril de 2019

Los niños que viven en el Hospital Noel Sbarra, en 8 entre 66 y 67, recibieron la visita de dos perras entrenadas para ser terapeutas caninas y disfrutar de una tarde a puro juego, risas y caricias. Frida y Uma, una labradora y una Golden Retriever, fueron la gran atracción para que los pequeños vivan una jornada distinta.

La iniciativa se llevó a cabo en el marco del Taller de Juegos que funciona en ese establecimiento provincial. Del encuentro participaron 28 niños y niñas menores de 3 años que residen allí, algunos se encuentran con medida de abrigo judicial, a la espera de ser restituidos a sus familias, mientras que otros están en situación de adoptabilidad.

En ese sentido, la responsable del área de Psicopedagogía, Melisa Pérez contó que los chicos concurren todas las tardes a un taller de juegos. El espacio comenzó a funcionar el año pasado para ofrecer juegos a estos pequeños que no cuentan con los cuidados parentales, ni la cotidianeidad en familia. De esta forma, los profesionales de la salud intentan reducir los efectos negativos que les genera vivir institucionalizados.

Es por eso que Micaela González Oviedo y Mora Gondel, las psicopedagogas que coordinan el espacio, se pusieron en contacto con Meraki Intervenciones, un equipo profesional conformado por terapistas ocupacionales y  psicólogas, que ofrece intervenciones asistidas con perros especialmente entrenados, en este caso, para promover el juego y la socialización en los más chicos.

Para nosotros es común tener una mascota, pero para los niños que viven institucionalizados no”, explicó González Oviedo. Además, la joven remarcó que “para muchos era la primera vez que estaban en contacto con un perro, otros en cambio los habían visto en la plaza, en el parque o cuando salen de visita a la casa de una voluntaria, pero casi ninguno había tenido la posibilidad de interactuar con animales como lo hicieron esta vez”.

Durante toda la tarde, los chicos no paraban de besar a las perras Uma y Frida. “Una de las nenas quedó fascinada con la suavidad del pelo de Uma, tanto que no dejaba de acariciarla y mirarse la mano, extrañada y feliz con la novedad de esa sensación”, contó la psicopedagoga.

Por su parte, las especialistas del hospital junto con las de Meraki coincidieron en los beneficios de promover estas actividades lúdicas y de intercambio: “La experiencia no duró solo el rato que las perras estuvieron presentes en el patio del hospital porque quedó en la mente de todos y hablamos del encuentro varios días después”.

Los estudios indican que este tipo de terapias con animales proporcionan emociones positivas en diferentes tipos de niños y pacientes, y que resulta un recurso enriquecedor, que favorece las actividades lúdicas y logran que sean más motivadoras, divertidas, novedosas y que ayuden en diversos procesos de aprendizaje.

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