El 14 de marzo próximo se realizará la primera reunión de la comisión que deberá encargarse de la redacción del protocolo de actuación para casos de abuso o violencia de género en los que se encuentren involucrados concejales o empleados del Concejo Deliberante. Así lo decidió la presidenta del cuerpo Ileana Cid quien emitió el decreto de convocatoria a esa reunión.
Responde a una ordenanza aprobada a fines del año pasado y ahora activada en el marco de una agenda de género que acordaron las 10 mujeres de todos los bloques que forman parte del cuerpo.
Lo que plantearon las concejalas Lorena Riesgo y Virginia Rodríguez, autoras del proyecto, es que se cree una comisión redactora del “Protocolo de actuación ante denuncias de acoso sexual y/o violencia de género” contra concejales, secretarios y demás personal del Concejo.
Dispone también que para la integración de esa comisión deberá convocarse a expertos en la temática de género de los colegios de abogados y psicólogos, de la UNLP y de ONGs que trabajen el tema.
La ordenanza fue una de las primeras reacciones institucionales formales después de que una ex empleada realizara el año pasado una presentación contra el entonces presidente del cuerpo, Fernando Ponce, quien a su vez replicara con una contradenuncia por “falsedad” e “interés político e intenciones de perjudicarlo”.
Entre los fundamentos, Riesgo -del bloque PJ-FpV- y Rodríguez -del Frente Renovador Peronista-, indicaron que “ante una situación tan delicada tiene que haber una respuesta institucional. Hoy estamos ante un momento histórico dónde muchas mujeres se animan a denunciar situación de acoso, de violencia o de abuso y es el estado en sus distintas dimensiones quién debe pensar mecanismos de intervención hasta tanto las justicia actúe y determine las culpabilidad o inocencia de las personas implicadas”.
Remarcaron también que “esos mecanismos deben ser de protección y cuidado de la víctima, al mismo tiempo de garantías de un procedimiento justo evitando el escarnio público que atenta contra el principio de inocencia”.
“Estamos ante un cambio de paradigma donde las mujeres no nos callamos más y es por eso que se vuelve imprescindible pensar nuevos dispositivos de intervención”, sostienen las autoras de la iniciativa.