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El relato de los religiosos maniatados por ladrones que les comieron hasta las galletitas

Fue el último domingo en un convento de 60 y 173. "Robamos para comer, por hambre, por la difícil situación económica que hay en el país", dijo uno de los delincuentes que dialogó con una de las víctimas mientras los desvalijaban.

Como contó 0221.com.ar el pasado lunes, el hecho se registró en el vocacionario Padres Vocacionistas de 60 y 173. Allí, cuatro ladrones ingresaron cuando las víctimas se encontraban cenando y mediante amenazas, los hicieron tirarse al piso y los retuvieron por dos horas. Tras apoderarse de dinero y algunos objetos de valor, escaparon diciendo que lo hacían para comer.

"Los dos que entraron en la casa nos decían que no nos iban a hacer nada si cooperábamos con ellos", relató uno de los religiosos en diálogo con el diario El Día. "Una de las hermanas y yo les hablamos para tranquilizarlos, igual nos ataron de pies y manos en el piso a todos, menos a una de las dos hermanas", continuó.

El sacerdote contó que una de las hermanas "le preguntó si no le daba vergüenza robar a personas religiosas", a lo que el ladrón le respondió que "robamos para comer, por hambre, por la difícil situación económica que hay en el país". "Además de atarnos de pies y manos con jirones de sábanas que rompieron, nos pedían dólares y se demoraron varios minutos porque no consiguieron las llaves de algunas de las habitaciones", continuó.

"Se tomaron su tiempo para revisar todo. Hasta se pusieron a comer galletitas y tomar agua porque en la heladera no había comida", reveló y en un instante se dio cuenta que "uno tenía la mochila que le habían robado ese día a un seminarista". Es que no es la primera vez que les roban.

Escaparon con dinero, celulares y notebooks. Fuentes oficiales informaron a 0221.com.ar que el hecho se registró durante la noche del domingo, cuando los ladrones ingresaron con armas y obligaron a las víctimas a tirarse al piso. Allí, las mantuvieron reducidas y bajo amenazas durante unas dos horas para apoderarse finalmente de 8.000 pesos, teléfonos y tres computadoras.

Luego de darse a la fuga, los agentes de la comisaría Tercera, al mando de Mario Aristiques, acudieron para brindar asistencia. Si bien algunos de los damnificados se encontraban bajo una crisis de nervios debido al angustiante momento, no se registraron heridos.

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