El último informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) realizada por el INDEC arrojó cifras escalofriantes. El 32% de los argentinos es pobre y el 6,7% se encuentra por debajo de la línea de indigencia. Esto significa que poco más de 10,7 millones de personas no disponen de los ingresos necesarios para vivir.
En el Gran La Plata, el conglomerado urbano que forman los distritos de La Plata, Berisso y Ensenada, uno de los más grandes del país, los datos no son mejores. De acuerdo con las cifras oficiales, el 30,9% de las personas se encuentra por debajo de la línea de la pobreza y el 7,7% es indigente.
Las mediciones que corresponden al último semestre de 2018, representan un aumento del 2,8% en la cantidad de ciudadanos pobres y del 1,5% en términos de indigentes respecto del primer semestre del año pasado.
En medio de la crisis económica que atraviesa el país, los índices de pobreza e indigencia continuaron avanzando en la región. La suba generalizada de los precios -en medio de la escalada del dólar- y la suba de las tarifas de los servicios públicos de agua, gas, luz y transporte público, explican parte del aumento de la cantidad de personas que no cuenta con ingresos para garantizarse una canasta básica.
La desocupación, que también va en aumento a nivel nacional, es otro de los factores clave en este fenómeno, aún cuando en La Plata los índices en ese marco arrojaron buenos resultados y hasta retrocedieron un 0,2%.
El informe que se conoció este jueves revela que en el Gran La Plata la cantidad de personas pobres es de 270.933 y el número de vecinos indigentes trepó hasta 67.576.