Finalmente fue un final feliz para Manuel Humberto Rodríguez, más conocido por la comunidad de Altos de San Lorenzo como “El Cordobés”. Es que el abuelo de 80 años, gracias al trabajo de la Defensoría del Pueblo los vecinos, consiguió que la Secretaría de Desarrollo Social de La Plata le otorgue un módulo habitacional. Ahora, buscan que el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia lo asista con materiales de construcción.
La semana pasada, el barrio de Altos de San Lorenzo manifestó su preocupación al enterarse que “El Cordobés” había sido intimado a desalojar la casa donde vive actualmente, en 76 entre 20 y 21. "Este hombre es muy solidario, el Cordobés no merece estar en la calle, son muchos años", relató uno de sus vecinos. “Él no es usurpador, defendió siempre la casa a muerte, cuidó durante 30 años el terreno”, agregaron.
Sin embargo, al ver la repercusión que tuvo la noticia, los dueños del predio se comunicaron con 0221.com.ar para dar a conocer otra versión de los hechos que mantuvieron en vilo a todos los vecinos de la zona. "La realidad es que este hombre está ocupando la casa, con todos los perjuicios que eso genera. Entró hace años, tras pedir un lugar donde poder guardar unas herramientas durante algún tiempo y nunca más se fue", explicó Ramiro Pardo, hijo de la propietaria del terreno.
Cuando parecía que “El Cordobés” iba a quedar en la calle, la Defensoría del Pueblo mantuvo este martes por la tarde una reunión con el abogado del titular del predio, Ezequiel Grasso y con la Dirección de Tierras y Viviendas de la Municipalidad, Martín Herrman. Durante el encuentro, las partes llegaron a un acuerdo para que el anciano de 80 años se quede en la casa de calle 70 hasta el próximo 8 de abril, mientras que la Comuna le otorgará un módulo habitacional.

En ese sentido, los representantes de la Defensoría se comprometieron a solicitarle a la cartera de Desarrollo Social bonaerense los materiales para construir una vivienda acorde para que “El Cordobés” pueda mudarse y continuar con su vida.
El documento lleva la firma de todos los que estuvieron presentes en la reunión y es, sin dudas, una caricia para todos los vecinos que se congregaron en la casa del anciano de 80 años y reclamaron por su situación.