El juicio oral a cuatro policías de Berisso por la muerte de Ariel Canizzo, ocurrida entre el 22 y 23 de octubre de 2011 en una comisaría de ese distrito tomó un nuevo rumbo luego de que el fiscal de juicio Martín Chiorazzi agravó la acusación. Los acusados llegaron a juicio procesados por “apremios ilegales”, pero luego de escuchar a testigos, el acusador oficial adelantó que acusará por el delito de “homicidio agravo por abuso de su función en el cargo”, tal como lo establece el artículo 80 inciso 9 del Código Penal.
Por este caso el Tribunal Oral y Criminal 1 de La Plata juzga al ex-capitán Ricardo de La Canal, los tenientes Roberto Percuoco y Ernesto Conti, y al oficial principal José Antonio Cáceres.
Se sospecha que la brutal paliza policial le ocasionó contusión cerebral, traumatismos y hemorragias internas. Su familia y la Asociación Civil Miguel Bru (AMB), entidad que patrocina el caso, sostienen que el joven murió a causa de la golpiza. Además, denuncian serias irregularidades en la investigación, que está caratulada como “apremios ilegales”, una vieja y conocida estrategia del Poder Judicial para garantizar la impunidad de los casos de gatillo fácil o violencia institucional.
Uno de los testigos de la jornada fue el médico Omar Ledesma, perito de parte de la acusación, cuyo dictamen coincide con el dado por el médico que corroboró la muerte de Canizzo. El color violeta del cuerpo llamó la atención.
Según el experto se debe a un mecanismo de asfixia, provocado por un golpe que habría recibido en el cuello, a la altura de la garganta. No se descarta que la muerte haya sido lenta y dolorosa.
Además el color de la lengua también es compatible con un mecanismo de ahogo. Una de las hipótesis indica que tardó entre 6 y 12 horas en morir, a causa de un golpe en el cuello que le provocó un ingreso menor de aire en el cuerpo.

Según detallaron desde la AMB en un informe del caso “la historia de Ariel con los policías de su barrio tiene una previa de persecución y hostigamiento, como la de tantos otros pibes que terminan muertos en manos de la policía. Meses antes de que lo mataran, había sido detenido junto a su cuñado, a raíz de una discusión en un local de comida del barrio, en la Comisaría Tercera de El Carmen, donde fueron golpeados y les abrieron una causa por resistencia a la autoridad”.
Según la acusación particular, en cabeza de la abogada Verónica Bogliano, que representa a Mónica Yllescas, madre de la víctima, en la mañana del 21 de octubre de 2011 los cuatro policías imputados de la comisaría Tercera de Berisso entraron violentamente, sin orden de allanamiento y por otro móvil a su casa, y lo molieron a golpes. Los vecinos fueron testigos de cómo lo sacaban a la rastra y ensangrentado. Ariel fue llevado a la seccional Tercera, y allí continuaron golpeándolo, hasta que durante la tarde de ese mismo día, lo trasladaron a Reconocimiento Médico. La versión del médico policial fue que el joven "se negó a ser atendido". En el informe, por tanto no hay constancia de las lesiones. Esa irregularidad fue el comienzo de una trama de encubrimiento.

Luego fue trasladado a la seccional Cuarta de Berisso donde lo pudo ver su hermano Damián. Ariel estaba golpeado, lleno de marcas y moretones, mal y descompuesto. “Avisale a mamá que mañana, que es sábado, hay visitas. Que venga” le dijo al despedirse. Esa fue la última vez que alguien de su familia lo vio con vida. Durante la madrugada del 22 murió mientras estaba detenido. Un informe posterior del perito de parte nombrado por la familia y la AMB, da cuenta de que presentaba contusión cerebral, traumatismo cerrado de tórax y abdominal, y hemorragias internas en el hígado y pulmón, lo que finalmente y en conjunto le ocasionó la muerte por no haber recibido tratamiento médico alguno.
Los acusados son asistidos por el abogado defensor particular, Luis María Giordano, letrado que logró la absolución de una mujer policía en la causa de coimas policiales.